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¿Es seguro usar dispositivos viejos? La obsolescencia programada pone en riesgo datos financieros
La obsolescencia programada tiene impacto en la seguridad digital y protección financiera. A medida que los servicios bancarios migran hacia plataformas digitales, la seguridad dependerá cada vez más de tecnología actualizada.

Ilustración EE: Nayelly Tenorio
La obsolescencia programada suele discutirse en el debate público desde el consumo y el impacto al medio ambiente, pero existe otro problema menos visible para los usuarios de la tecnología: la seguridad digital. Cuando un dispositivo queda obsoleto y deja de recibir actualizaciones, también pierde parches de software, lo que puede convertirlo en un punto vulnerable, especialmente con información financiera. ¿Qué medidas puedes tomar?
Las empresas tecnológicas han descubierto que el negocio no está solo en vender un producto, sino en lograr que el consumidor vuelva a comprarlo una y otra vez. Así surge la obsolescencia programada como una estrategia empresarial que reduce deliberadamente la vida útil de los productos, explica la ingeniera en tecnologías de la información, Karyme Gómez.
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En estricta definición, la obsolescencia programada es el conjunto de acciones intencionales que hacen los fabricantes para que los productos dejen de servir en un tiempo determinado, señala la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
Este modelo se ha vuelto estándar en sectores como el tecnológico, electrodomésticos y automotriz. Se presenta al público como innovación constante, pero en realidad se trata de para asegurar ingresos recurrentes, agrega la ingeniera en tecnologías de la información.
De acuerdo con la Revista del Consumidor, existen 5 tipos de obsolescencia: física, cuando los materiales de fabricación son intrínsecamente frágiles; estética, la cual ocurre gracias a la percepción de anticuado por parte de los usuarios; funcional, cuando el producto ya no es compatible con las nuevas tecnologías; indirecta, cuando los fabricantes dejan de brindar soporte técnico; percibida, fruto del marketing que ocasiona sensación de inutilidad del producto en los usuarios.
En palabras de Gómez, la funcional e indirecta son las más peligrosas para la seguridad, puesto que la falta de actualizaciones y compatibilidad inutilizan a los dispositivos, lo que puede causar una crisis de seguridad, especialmente en el manejo de datos financieros.
“Cuando el dispositivo, aunque todavía te funciona, si ya no tiene las actualizaciones, se vuelve un equipo vulnerable, puede sufrir de virus, de ataques, puede que no funcione como antes, que ya no te permite usar algunas funciones y esto hace que algunos usuarios prefieran cambiar a un modelo más nuevo, más reciente a pesar de que el que tengan todavía les funcione. Ya es una cuestión personal, tú tienes el derecho a reparar tu dispositivo o a comprar uno nuevo”, enfatiza en entrevista.
¿Por qué un dispositivo obsoleto se vuelve inseguro digitalmente?
Cuando un celular o computadora pierde soporte también pierde seguridad ante los virus informáticos más actualizados. Esto representa un serio peligro para quienes manejan múltiples cuentas bancarias, inversiones o ahorros, porque la vulnerabilidad aumenta la exposición a fraudes y ciberataques.
Los fabricantes de software y hardware ofrecen actualizaciones durante un tiempo limitado, en promedio entre 3 y 5 años, explica Gómez. Una vez que ese periodo termina, el equipo deja de recibir parches de seguridad.
“Aunque no lo parezca, las actualizaciones de software salen muy caras. O sea, cada que se manda una nueva actualización va un proceso de pruebas, corrección de errores. Entonces, cuando un dispositivo ya tiene muchos años o ya es más viejo, el mantenerlo actualizado es más trabajo que crear un producto nuevo con una actualización nueva”, indica la especialista.
Cabe señalar que México se posicionó como uno de los tres países más atacados cibernéticamente de la región Latinoamérica, según el Microsoft Digital Defense Report 2025 (MDDR)
“Países como Brasil, Argentina y México son blanco frecuente de los ciberdelincuentes, siendo el robo de credenciales, el phishing y el ransomware las amenazas más comunes en toda la región de América Latina”, expone el documento.
¿Qué riesgos corren tus finanzas personales con un dispositivo obsoleto?
Pablo Nungaray Salazar, ingeniero mecatrónico y analista de operación tecnológica en Konfront, pone en relieve que los riesgos financieros más importantes de estos procesos son para los aparatos móviles con acceso a información bancaria: robo de credenciales bancarias mediante malware, acceso a aplicaciones financieras, posibles fraudes en transferencias electrónicas sin que el usuario lo note inmediatamente y, en casos más extremos, suplantación de identidad digital.
“En algunos casos, la solución es cambiar el dispositivo cuando deja de recibir actualizaciones de seguridad críticas”, subraya en entrevista.
Por esta razón, el ingeniero recomienda actualizar el sistema operativo y las apps bancarias cuando sea posible, evitar tener acceso a cuentas en dispositivos sin soporte técnico, activar autenticación de múltiples factores cuando sea posible, utilizar redes seguras de internet y evitar WiFi público para transacciones, especialmente transferencias.
En cambio, la ingeniera dice que una buena opción para evitar los problemas acaecidos a la obsolescencia programada son los dispositivos modulares, una alternativa que califica de ecológica.
“Técnicamente ya es posible. O sea, por ejemplo, si se te daña alguna pieza de tu teléfono, es fácil como cambiar la batería, la cámara, reemplazar como solamente esa pieza. El problema es que a veces puede salirte más caro y a veces hacen que el dispositivo ya no funcione de la misma manera que funcionaba antes”, aconseja.
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