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Sedatu busca suelo para 400,000 viviendas del Bienestar; irá por predios federales y ejidos
La dependencia explora nuevas alternativas para incorporar suelo y completar el programa sin elevar el precio de las viviendas, ante el mayor costo de los terrenos en algunas entidades

Edna Vega Rangel, titular de la Sedatu, afirmó que el programa Vivienda para el Bienestar lleva un importante avance
La disponibilidad de suelo se mantiene como uno de los principales retos para avanzar en el programa Vivienda para el Bienestar. Aunque la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) asegura que ya cuenta con reserva territorial para gran parte de la meta sexenal, aún requiere incorporar terrenos para alrededor de 400,000 viviendas.
“La realidad es que ya tenemos suelo para gran parte de la meta. Tenemos reserva territorial aportada por empresas privadas y por los gobiernos. Entonces, ya solo nos falta para 400,000 viviendas de 1 millón 800,000 que vamos a construir en el sexenio”, afirmó Edna Vega Rangel, titular de la Sedatu, en entrevista para Econohábitat.
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La dependencia registra la contratación de más de 600,000 viviendas y mantiene 276,000 en construcción.
De acuerdo con Vega Rangel, las más de 600,000 viviendas contratadas ya cuentan con suelo, proyecto arquitectónico, licencias, permisos y una empresa constructora asignada, por lo que representan proyectos listos para su ejecución. En estos desarrollos participan alrededor de 600 empresas constructoras.
Costo del suelo
El avance del programa ha sido desigual entre las entidades del país y depende, en gran medida, de la disponibilidad de terrenos aportados por gobiernos estatales y municipales para la edificación de viviendas.
Vega Rangel explicó que estados como Quintana Roo, Tabasco y Tamaulipas registran un avance importante gracias a la donación de amplias reservas territoriales.
En contraste, el Estado de México, la Ciudad de México y Jalisco enfrentan mayores dificultades debido al elevado costo del suelo, que puede ser hasta tres veces más caro que en otras entidades.
“No es falta de voluntad, es un hecho real: el suelo es más caro”, sostuvo.
Nuevas reservas
Para completar las reservas territoriales que aún requiere el programa, la Sedatu explora nuevos mecanismos para incorporar suelo.
Entre las alternativas figura el aprovechamiento de predios federales que actualmente no tienen uso y pertenecen a dependencias como la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y la Secretaría de Agricultura.
Asimismo, la dependencia analiza esquemas de asociación con ejidatarios y comuneros para desarrollar suelo ejidal ubicado dentro de zonas urbanas.
“Necesitamos trabajar con los ejidatarios, con los comuneros en una especie de asociación, no expropiar; porque hoy muchos de estos terrenos se convierten en asentamientos irregulares”, explicó la funcionaria.
Descartan incrementar el precio
Frente a este escenario, organismos empresariales como la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi) y la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) han planteado aumentar el precio máximo de las viviendas del programa, actualmente fijado en 630,000 pesos.
Sin embargo, la titular de la Sedatu descartó esa posibilidad.
“No, la alternativa no es aumentar el precio de la vivienda. Para el 2030 que haya subido más el suelo, no lo sé. Pero no es un escenario que tengamos considerado hasta el momento”, sostuvo Vega.
La funcionaria indicó que elevar el monto que pagarían las personas por una vivienda iría en contra del objetivo del programa, que busca atender a la población con menor capacidad de pago.
Confían en cumplir la meta
Pese a los desafíos relacionados con la disponibilidad de suelo, Vega sostuvo que el programa alcanzará el objetivo de construir 1.8 millones de viviendas durante el sexenio.
“En términos cuantitativos, por supuesto que vamos a cumplir con la meta. Estoy convencida de que este es un programa histórico”, afirmó.
La funcionaria consideró que el reto hacia los próximos años será consolidar la política de vivienda como un derecho social permanente, más allá de la actual administración.
“Esperaría que se fortalezca esta visión del derecho humano a la vivienda adecuada, que la gente defienda el programa, tal como lo ha hecho con los apoyos para adultos mayores; que la vivienda llegue a tener ese alcance y que se sumen otros actores para encontrar nuevos mecanismos creativos que permitan seguir atendiendo el rezago habitacional”, concluyó.





