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Crisis mundial de vivienda sin precedentes: 3,400 millones de personas sin un hogar adecuado
ONU-Hábitat estima que garantizar vivienda adecuada requerirá inversiones globales de entre 3 y 4 billones de dólares anuales hasta el 2030

La crisis mundial de vivienda alcanzó una dimensión sin precedentes, pero ya no responde únicamente a la falta de construcción, sino a un cambio en la lógica bajo la que operan las ciudades, pues las viviendas dejaron de concebirse como un derecho y comenzaron a funcionar como activos de inversión, así lo advierte el Informe Sobre las Ciudades del Mundo 2026, elaborado por la ONU-Hábitat.
De acuerdo con la organización, hasta 3,400 millones de personas en el mundo carecen de acceso a una vivienda adecuada, cifra que incluye a más de 1,100 millones de habitantes que viven en asentamientos informales, el nivel más alto registrado hasta ahora, además de millones de desplazados y refugiados.
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El informe identifica como factores centrales de esta emergencia global el deterioro de la asequibilidad, el aumento del desplazamiento, la expansión de la informalidad, el incremento de los riesgos relacionados con el cambio climático y la pérdida de habitabilidad en los barrios urbanos.
“La rápida urbanización, el aumento del valor de la tierra, la creciente desigualdad, el tratamiento cada vez mayor de la vivienda como un activo de inversión y la intensificación de los impactos climáticos están superando la capacidad de los gobiernos nacionales y locales para proporcionar hogares adecuados y asequibles”, se lee en el documento.
Crisis habitacional costará billones
El informe estima que las necesidades globales de financiamiento para garantizar vivienda adecuada y asequible ascenderían a entre 3 y 4 billones de dólares al año hasta el 2030. A ello se suma la necesidad de destinar recursos para mejorar el parque habitacional existente.
Sin embargo, ONU-Hábitat advierte que los gobiernos nacionales y locales enfrentan restricciones fiscales, lo que obliga a ampliar las soluciones inclusivas, resilientes y adaptadas a las condiciones de cada territorio.
Actualmente, los esquemas convencionales de financiamiento excluyen a la mayoría de los hogares. En el 2023, apenas uno de cada cuatro solicitantes logró obtener un crédito para comprar un inmueble.
El escenario adquiere mayor complejidad ante las proyecciones demográficas, pues para el 2050, las áreas urbanas absorberán 2,000 millones de residentes adicionales, según el análisis. Esta situación ejercerá una presión aún mayor sobre los sistemas y profundizará las deficiencias existentes.
Replantear el modelo
Para ONU-Hábitat, el financiamiento de vivienda debe entenderse más allá de una función bancaria. El organismo define este concepto como un sistema de instrumentos e instituciones que permite acceder al capital desde la adquisición de suelo y la construcción hasta el mantenimiento y la rehabilitación de las viviendas.
La legislación fragmentada, políticas desalineadas en materia de suelo, así como la ausencia de regulación para productos financieros no hipotecarios, generan cuellos de botella que excluyen a los sectores de menores ingresos.
“Los enfoques actuales, fuertemente centrados en la propiedad de la vivienda respaldada por hipotecas, no reflejan la escala, los ingresos y las preferencias de los hogares, ni apoyan modelos alternativos como el alquiler con opción a compra, la propiedad compartida y la financiación de la construcción colectiva”, advirtió la organización.
En ese contexto, el informe plantea la necesidad de replantear los modelos actuales mediante esquemas no especulativos, entre ellos las cooperativas y los fideicomisos de tierras comunitarias, además de fortalecer las políticas de suelo, planeación urbana y vivienda.





