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De la cancha a la oficina: lecciones del futbol para el mundo del trabajo
El trabajo en equipo, manejo del estrés, disciplina y resiliencia son habilidades de los jugadores de futbol que pueden servir como una lección para aplicar en entornos organizacionales.
El trabajo en equipo, manejo del estrés, disciplina y resiliencia son habilidades de los jugadores de futbol que pueden servir como una lección para aplicar en entornos organizacionales.
El Mundial 2026 no sólo genera expectativa entre aficionados y selecciones de futbol, sino también lecciones sobre cómo el trabajo en equipo, la disciplina, el manejo de la presión y la adaptación al cambio son habilidades que pueden trasladarse al mundo laboral para definir tanto a un jugador en la cancha, como a un trabajador en una empresa.
Lo que viven los futbolistas no es tan diferente a lo que enfrentan los trabajadores. Bernardo Gómez, psicólogo de selecciones menores en la Federación Mexicana de Fútbol (FMF), menciona que en el deporte siempre hay expectativas sobre lo que sucederá en el siguiente juego y eso puede generar angustia, lo mismo que en las empresas.
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“Las personas que van todos los días a trabajar piensan lo mismo en las empresas: ‘¿Habré entregado bien mi trabajo?’, ‘¿Qué pensará mi jefe?’. Mucho de lo que hacemos en deporte se trata de ir un paso a la vez. No preocuparte tanto por mañana, sino preguntarte qué está sucediendo ahora”, relata.
El futbol requiere de un arsenal de estrategias psicológicas para mantener el rendimiento y bienestar emocional de los jugadores. De acuerdo con datos de la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales (FIFPRO), en un equipo de 25 jugadores se estima que en una temporada al menos tres pueden presentar problemas de salud mental.
Un 38% experimenta ansiedad o depresión, 23% trastornos del sueño, 15% estrés y 9% consumo excesivo de alcohol, situaciones que, de no atenderse, afectan su salud y bienestar.
Los deportistas que viven bajo presión constante se exponen a una situación de sufrimiento mental debido a factores como la insatisfacción profesional y una mala relación con entrenadores y compañeros, lo cual incide en mayores probabilidades de desarrollar trastornos mentales.
Problemas que no sólo son latentes en la cancha, sino también en entornos organizacionales. De acuerdo con el informe La crisis silenciosa: salud mental laboral en México de Adecco, 75% de los trabajadores experimenta estrés, de ese universo, siete de cada 10 lo atribuyen a condiciones laborales.
Además, cuatro de cada 10 han presentado una condición mental como depresión, ansiedad o alteraciones de la personalidad, así como insomnio y malestares musculares; dolencias que pueden volverse crónicas.
Lecciones del futbol para llevar a la oficina
Bernardo Gómez reconoce que, a diferencia de otros trabajos, en el futbol a los jugadores se les fomenta la aceptación, a no quedarse con la culpa e incluso a aprender a autorregularse en situaciones de estrés.
“Saben que el error es parte del juego, que no pueden tener un partido perfecto. No nos preocupa que piensen en ser perfectos todo el tiempo, nos preocupa más que sepan reponerse ante el error. Si ya me equivoqué, ¿qué hago yo ante esa cuestión? ¿Cómo me repongo?”, explica.
Estas lecciones, sugiere, pueden ser trasladadas al entorno organizacional. “El deporte se parece mucho a cualquier trabajo, solo que nosotros lo hacemos fuera de una oficina y parece que siempre nos divertimos, pero también tenemos una carga de estrés altísima”, puntualiza.
Por su parte, Alejandro Molina, quien fungió como psicólogo de la Selección Mexicana en el Mundial de 2006, comparte que un atleta exitoso es aquel que sabe procesar, aprender y elaborar lo que pasa; “visualizan ese aprendizaje para el partido que sigue”.
Dice que, en el caso de los mundialistas, son jugadores que saben procesar rápido las emociones y aprender de cada situación porque juegan todas las semanas. Eso les permite crecer, aprender y orientar sus resultados, cosas que no siempre se atienden en las organizaciones.
Reconoce que uno de los problemas en las empresas es que no trabajan en equipo, buscan culpables y señalan en lugar de enfocarse en el apoyo y las soluciones, sin darse cuenta de que hoy predominan las culturas de conexión.
“Cuando te enfocas en la culpa, solo generas energías negativas, pero los equipos aprenden a reconocerse y orientarse a soluciones y eso aplica en la organización con un enfoque que incremente el accountability”, comparte.
¿Qué sucede en la cancha que puede aplicarse en los entornos laborales? El trabajo en equipo es primordial, los expertos coinciden en que se debe trabajar en la comunicación, la conexión, el sentido de pertenencia y propósito, Alejandro Molina señala que incluso se pueden desarrollar rituales.
“Los rituales son como acostumbran a prepararse para entrar a la cancha e identificar un condicionamiento positivo para enfrentar el reto. Hay que ligar una narrativa conectada al propósito con una energía positiva, donde cada quien identifica qué le toca dar”, explica.
Resaltan que la motivación debe estar presente y no depender solamente del trabajo, cuestionarse cuál es el objetivo y qué hacer para mejorar, Bernardo Gómez sugiere tener un espacio personal de recuperación: ver una serie, leer, pasar tiempo con la familia.
Además, ante una situación estresante, recomienda una táctica de respiración empleada por jugadores: “inhalar fuerte, apretar los puños y exhalar despacio” para regular, esto se puede hacer en cualquier espacio, además de fomentar el autodiálogo: “Tú puedes”, “Confía en ti”, “Estás aquí por algo”.