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Tecnología

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Tecnológicas descartan riesgos para la economía digital por revisión del T-MEC

La AMITI descarta cambios al capítulo digital del T-MEC, que mantiene las reglas para transferir datos y operar servicios tecnológicos mientras la revisión se concentra en sectores industriales.

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LARS HAGBERG

Rodrigo Riquelme

La industria tecnológica mexicana descarta cambios inmediatos en las reglas que sostienen el comercio digital de América del Norte, pese a que Estados Unidos rechazó extender la vigencia del Tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) durante la primera revisión conjunta del acuerdo.

Hasta ahora, las negociaciones bilaterales se han concentrado en sectores industriales y Washington carece de planteamientos para modificar el capítulo 19, que regula el intercambio de productos y servicios digitales.

“Hasta ahorita no ha habido un irritante, es decir, no hay algún comentario de Estados Unidos de querer aperturar el capítulo 19”, dijo Sofía Pérez Gasque, directora general de la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información (AMITI), que agremia a las principales compañías tecnológicas, sobre todo estadounidenses.

La organización participa en las mesas de trabajo con el equipo negociador de la Secretaría de Economía, encabezado por el subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez.

El capítulo digital sigue intacto

El gobierno estadounidense decidió el 1 de julio abstenerse de renovar el tratado en su forma actual. Esa decisión mantuvo su vigencia original hasta 2036 y activó revisiones anuales hasta que los tres países acuerden una extensión por otros 16 años.

El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, informó que su gobierno continuará las conversaciones para atender los puntos que considera deficientes y reducir el déficit comercial con sus socios; mientras que Canadá confirmó que el acuerdo permanece vigente hasta 2036.

La falta de una prórroga tampoco alteró las obligaciones vigentes para las empresas tecnológicas. El capítulo 19 del acuerdo permite transferir información a través de las fronteras cuando esa actividad forma parte de las operaciones de una compañía. Los gobiernos pueden establecer restricciones para alcanzar un objetivo legítimo de política pública, siempre que su aplicación evite discriminaciones arbitrarias o limitaciones comerciales mayores a las necesarias.

Otra disposición impide exigir que una compañía instale servidores dentro de un país como condición para prestar un servicio. Esta regla sustenta la operación regional de la computación en la nube, porque una empresa mexicana puede contratar capacidad ubicada en Estados Unidos o Canadá y procesar desde ahí la información utilizada por sus sistemas. El tratado también conserva libres de aranceles las transmisiones electrónicas entre los socios.

Los temas divulgados por Estados Unidos después de la primera ronda tampoco incluyeron cambios al comercio digital. La reunión celebrada en la Ciudad de México el 28 y 29 de mayo se concentró en las reglas de origen para la industria automotriz y en los aranceles estadounidenses al acero y aluminio. Washington planteó que el proceso debe reducir la entrada de insumos procedentes de economías ajenas a la región y fortalecer la producción norteamericana. El comunicado de la oficina de Greer omitió cualquier referencia al capítulo 19.

Durante la segunda ronda, realizada del 15 al 17 de junio en Washington, ambos gobiernos acordaron respaldar la creación de un comité para revisar la aplicación del capítulo 12. Esa parte del T-MEC contiene reglas técnicas aplicables a sectores específicos y busca que las diferencias regulatorias dificulten menos el intercambio regional. La tercera reunión bilateral está programada para la semana del 20 de julio en la Ciudad de México.

De acuerdo con Pérez Gasque, los tres gobiernos buscan evitar una reforma formal del T-MEC porque cualquier enmienda debe cumplir los procedimientos jurídicos internos de cada país. En México, una modificación al tratado requiere la aprobación del Senado. En Estados Unidos y Canadá, la intervención de sus poderes legislativos dependería del alcance del cambio y de si exige reformar las leyes que implementan el acuerdo. La industria respalda que los desacuerdos se resuelvan en las mesas técnicas para conservar el texto vigente y evitar un nuevo proceso político de aprobación.

“Lo que buscamos en la industria es que cualquier irritante se resuelva desde otro marco”, dijo.

La IA seguirá otra ruta

La regulación de la inteligencia artificial seguirá una ruta separada al acuerdo. El T-MEC entró en vigor el 1 de julio de 2020 y su capítulo digital carece de disposiciones específicas sobre esta tecnología. De acuerdo con Pérez Gasque, México prepara una legislación nacional enfocada en reducir los usos incorrectos de los sistemas, mientras Estados Unidos aplica un enfoque regulatorio sectorial. Agregó que estas diferencias todavía carecen de un lugar dentro de la negociación comercial.

La actividad protegida por el capítulo digital tiene un peso creciente en México. El valor agregado bruto del comercio electrónico alcanzó 2.3 billones de pesos en 2024 y representó 6.9% del producto interno bruto, según el Inegi.

La AMITI considera que las reglas actuales permiten mantener la operación regional de empresas mexicanas y extranjeras mientras los gobiernos negocian los asuntos pendientes. “Ahorita el T-MEC continúa, sigue igual”, dijo Pérez Gasque.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

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Rodrigo Riquelme

Reportero de Tecnología

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