A pesar del entorno político y económico del país, la Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializadas (AMFE) todavía ve espacio para el crecimiento del crédito en el país, en especial en los sectores específicos que, si bien no son atendidos por la banca tradicional, lo son por otro tipo de intermediarios.

En entrevista, Carlos Provencio Muñoz, consejero delegado de la Asociación que representa a poco más de 40 entidades especializadas, comentó que, si bien existen algunos riesgos para el país, tal como la finalización de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el mercado local mantendrá su ritmo, pues existen las bases macroeconómicas para que esto suceda.

“La economía de este país claramente se acelerará o disminuirá en la medida que la negociación del TLCAN concluya (...) para las afiliadas a la AMFE, que atienden a un mercado local, no tenemos la menor duda que seguirá creciendo el crédito, tanto en monto como en números (de préstamos), con base en las variables macroeconómicas que se tienen”, explicó.

Sin embargo, el consejero de la AMFE señaló algunos temas que todavía se deben trabajar, como el de mayor participación de la banca de desarrollo con los intermediarios especializados y el de la regulación, con la finalidad de que exista un sector financiero más profesional.

“Consideramos que la banca de desarrollo ha hecho un buen papel; no obstante, puede hacer mucho más (...) El futuro de la relación de la banca de desarrollo con los no bancarios debe aumentar, porque finalmente somos una palanca de desarrollo del país, intermediando recursos en sectores que son complementarios, que no están atendidos por los bancos”, comentó el representante de la AMFE.

Asimismo, indicó que es necesaria una maduración en el sector financiero, por medio de la regulación, con la finalidad de que los oferentes de servicios financieros sean sólidos, para que no existan riesgos en el fondeo que reciben, ya sea de la banca de desarrollo nacional o de otras fuentes.

“Nosotros, por el tipo de figura que representamos (muchas son sociedades financieras de objeto múltiple no reguladas), consideramos que es complicado tener la misma figura que entidades con tamaños distintos y con falta de capacidad en muchas áreas, circunstancias que ponen en riesgo los fondeos, la reputación de la figura y eso es un tema que se debe revisar”.

ESPACIO DE CONVIVENCIA

Para Provencio Muñoz, la aprobación y promulgación de la Ley Fintech en el país abre una ventana de oportunidad para una convivencia entre el sector financiero tradicional y estas nuevas organizaciones que buscan ofrecer alternativas por medio de la tecnología.

“En lugar de pensar que las fintech opacarán a las sofomes, quiero pensar que algunas sofomes, con ideas novedosas o con posibilidades de competir por medios tecnológicos y con fuerza y con accionistas en su capital, pudieran migrar de figura a la de Instituciones de Tecnología Financiera (contemplada en la Ley Fintech)”, detalló.

“Lo veo —añadió— como una apertura a un nuevo tipo de intermediario más regulado, más formal en algunos aspectos y con una supervisión permanente, lo que hoy se da para sofomes reguladas, pero no para las no reguladas (...) más que una valla es una ventana de oportunidad para generar modelos de crédito más eficaces”, dijo el representante de la AMFE.

Provencio Muñoz recordó que, desde hace dos años, la Asociación ha hecho un esfuerzo para atraer a ésta a las fintech más representativas, por lo que la AMFE está interesada en participar en la delineación de la regulación secundaria de la Ley Fintech con el fin de que exista una normativa proporcional al tamaño de estas empresas con el fin de que se les permita una operación en la que no se traslade el costo de la regulación al usuario final.