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Transparencia climática: el reto para empresas que cotizan en bolsa

Tras la reforma publicada en 2025 por la CNBV, las emisoras en México se encuentran en el primer ciclo de preparación y presentación de reportes bajo las Normas IFRS S1 y S2

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Las normas IFRS S1 y S2 representan el nuevo estándar global para la divulgación de información sobre sostenibilidad.Shutterstock

Alba Servín

En México, el panorama de la rendición de cuentas corporativa está viviendo una transformación significativa. A partir de este 2026, las empresas emisoras que cotizan en el mercado de valores en México deben presentar su informe anual de sostenibilidad conforme a las Normas Internacionales de Información Financiera (IFRS) S1 y S2 de divulgación de sostenibilidad, en términos de la regulación emitida por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Lo anterior, implica para las organizaciones transformar la manera en que identifican, miden y gestionan los riesgos y oportunidades de sostenibilidad que pueden afectar su desempeño financiero.

En entrevista para El Economista, Ximena Cantú, ESG Officer de Energía Real, enfatiza que dicha normativa exige a las empresas que cotizan en Bolsa revelar información sobre gobernanza, estrategia, gestión de riesgos y métricas relacionadas con sostenibilidad y cambio climático, en la medida en que estos factores sean financieramente materiales para la toma de decisiones de inversionistas y otros proveedores de capital.

Asimismo, la especialista señala que las normas IFRS S1 y S2 representan el nuevo estándar global para la divulgación de información sobre sostenibilidad, diseñado para unificar los diversos marcos de referencia que existían anteriormente.

“Los reportes de sostenibilidad ya vienen desde hace varios años y lo que pasaba es que había muchos marcos de referencia, entonces con las normas IFRS se busca alinear de alguna manera las cosas más relevantes darles fin a estos diferentes marcos de referencia que hay alrededor de los temas de reporteo de sostenibilidad”, indica.

Normas

De acuerdo con la directiva de Energía Real la normativa alinea los criterios en dos pilares principales:

  • IFRS S1 (Requerimientos Generales): Establece los principios generales y la estructura del reporte. Define cuándo y cómo se debe revelar la información para que sea consistente y comparable.
  • IFRS S2 (Clima): Se enfoca específicamente en los riesgos y oportunidades climáticas, obligando a las empresas a desglosar tanto riesgos físicos (como sequías o inundaciones) como riesgos de transición (cambios regulatorios en carbono o tecnología obsoleta).

Para cumplir con estas normas, los informes deben basarse en cuatro pilares fundamentales:

1. Gobernanza: Las empresas deben informar cómo está conformado su consejo de administración o quiénes dentro de la dirección son responsables de supervisar los riesgos y oportunidades climáticas.

2. Estrategia: La empresa debe detallar cómo el cambio climático afecta su estrategia y qué iniciativas está implementando al respecto. Además, se obliga a las empresas a modelar diferentes escenarios climáticos (por ejemplo, un aumento de temperatura global de 1.5°C, 3°C o 4°C) para entender cómo se verían afectadas sus actividades en cada caso.

3. Gestión de riesgos: Este pilar describe los procesos para identificar, evaluar y gestionar las vulnerabilidades climáticas. Las normas clasifican los riesgos en dos categorías principales: riesgos físicos y riegos de transición.

4. Métricas y objetivos: Consiste en el reporte de datos concretos y cuantificables que permitan medir el progreso de la empresa. (Alcance 1, 2 y 3).

Importancia de la norma

De acuerdo con Ximena Cantú, la implementación de estos estándares no es solo un trámite administrativo; tiene una relevancia estratégica por varias razones:

  • Transparencia para Inversionistas: Permite que bancos e inversionistas tomen decisiones informadas basadas en datos verificables y sólidos, más allá de la información financiera tradicional.
  • Comparabilidad: Garantiza que los indicadores no cambien arbitrariamente cada año, permitiendo medir el progreso real de una empresa a lo largo del tiempo.
  • Gestión de riesgos y resiliencia: ayuda a las empresas a prepararse para eventos climáticos futuros y cambios en la regulación, lo que protege su reputación y valor de mercado.
  • Acceso a financiamiento: Las empresas que logran traducir sus acciones ambientales en datos confiables obtienen una ventaja competitiva y mejor acceso a capital.

Calendario de implementación

El proceso ha sido gradual. El 2025 se estableció como el año de preparación y entrada en vigor para recabar información. Este 2026, las empresas reportarán los datos del ejercicio 2025, y a partir de 2027, los reportes deberán incluir comparativas anuales y contar con un nivel de aseguramiento o verificación externa para garantizar la credibilidad de los datos.

Finalmente, la especialista refiere que uno de los aspectos más relevantes a tomar en cuenta en esta primera etapa es el papel de la energía dentro de los reportes de sostenibilidad. El consumo eléctrico y las emisiones relacionadas con esto representan uno de los componentes más significativos -y medibles- dentro de la huella ambiental de las empresas, lo que los convierte en un punto de partida para estructurar información alineada con IFRS.

Alba Servín

Coeditora de Suplementos Financieros y Especiales. Periodista especializada en temas relacionados con mercados financieros, fondos de inversión, uniones de crédito, seguros, pensiones y finanzas personales. Coeditora de los reportes especiales de El Economista, como Universidades, Salud, Coworking y Turismo.

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