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Finanzas Personales

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¿Por qué muchos mexicanos no sienten mayor bienestar financiero ante el aumento al salario mínimo?

El aumento del salario mínimo en 2026 beneficia a millones de mexicanos, pero la mayoría no percibe una mejoría real por la inflación, la informalidad laboral y la falta de educación financiera. Descubre los factores clave que impiden un mayor bienestar económico.

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Fernando Franco

El incremento gradual que se viene registrando en el salario mínimo no necesariamente es sinónimo de mejoría en el bienestar financiero de todos los mexicanos, considerando que hay varios pilares esenciales para alcanzar una salud económica de hierro, como lo es la educación financiera, dicen especialistas.

Para 2026, el salario mínimo aumentó de 278.80 a 315.04 pesos diarios en la mayoría del país, un incremento de 13 por ciento. En tanto, en la Zona Libre de la Frontera Norte, éste subió de 419.88 a 440.87 pesos, 5% más.

El aumento del minisalario es una buena noticia, la limitante es que pocos contratos laborales están referenciados a esa unidad, dice Héctor Magaña, analista del Tec de Monterrey.

Para empezar, 55% de la población ocupada trabaja en la informalidad, es decir, no tiene acceso a ningún tipo de prestación, ni salario mínimo, ni vacaciones, ni seguridad social.

Además, de acuerdo con la presidenta Claudia Sheinbaum, este ajuste salarial beneficia a 8.5 millones de personas trabajadoras, cuando la población ocupada es de casi 60 millones.

El analista comenta que si bien hay un efecto faro en el resto de los salarios, éstos no crecen con la misma velocidad que el mínimo. Incluso las remuneraciones profesionales (como carpintero, cocinero o chofer) que se ajustan tampoco se cumplen en todos los casos.

Jesús Sánchez Arciniega, especialista de la UNAM, comenta que otro factor que impacta este beneficio es la inflación: los precios aumentan de forma constante y eso reduce el poder adquisitivo del mínimo y de todos los salarios en general.

La inflación es el mayor impuesto para el bolsillo y éste se nutre del salario. Sí gano más, pero también pago más”, comenta.

Si bien la inflación ronda en 4%, hay productos que se encarecen más, como la carne, que aumentó cerca de 17.5% en 2025, es decir, más que el mínimo.

Otro tema es la famosa restricción presupuestal, añade Magaña: “Al percibir que tienes un ingreso mayor incrementas tus gastos; es decir, conforme tus fuentes de ingreso se van incrementando, te das a la tarea de adquirir más productos y más servicios”. 

También puede ser que adquieres los mismos, pero de mayor precio. Por ejemplo, si antes desayunabas en casa seis días a la semana, ahora lo haces sólo cuatro y el resto, en calle. En este caso sustituiste sólo la función, pero el gasto es mayor.

Educación financiera, la clave

Tener salud económica y menor estrés financiero está en función de una buena educación financiera. Una persona que gana bien puede tener mil deudas por una mala administración de su dinero y viceversa, una con pocos recursos puede tener números muy positivos en su cuenta de banco. La clave está en cómo se gasta.

Para Óscar Rosado, presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), la educación financiera de los mexicanos tiene un largo camino por recorrer pese a sus avances, pues la gran mayoría de la población no hace cosas tan básicas como un presupuesto para conocer sus gastos.

“La mejor forma de mejorar nuestras finanzas es con educación financiera, con planeación y la toma de decisiones inteligentes”, dice.

Claves para lograrlo

BBVA da una serie de consejos para tener mejor salud financiera.

1. Presupuesto: la clave para fortalecer

Es el ejercicio básico para todos los que quieran tener una salud financiera envidiable, ya que establece si la partida de gastos y la de ingresos está equilibrada.

2. Localizar los gastos: el ejercicio de mantenimiento imprescindible

¿Por dónde se va el dinero? No, no se trata de ir buscando monedas debajo del sofá o en el fondo de los bolsillos, se trata de establecer medidas para saber exactamente en qué se gasta lo que se ingresa. Para evitar que el gasto se vaya de las manos, existe un truco infalible. Se trata de la fórmula 50/20/30: 50% de los ingresos se destina a gastos básicos; 20%, al ahorro y 30%, a los gastos personales. Una vez establecida la norma, a la hora de ponerla en práctica, si se combina con el presupuesto, se seguirá fortaleciendo el músculo financiero.

3. Deudas: la rutina para adelgazarlas

Esta estrategia puede ayudar a adelgazar las deudas y eliminar la 'grasa' del presupuesto. Se trata de ordenarlas todas en función de la tasa de interés que se paga e ir liquidando de las más onerosas a las menos costosas.

4. El colchón: un merecido descanso

Sirve para iniciar nuevos proyectos, afrontar gastos imprevistos o mejorar la formación personal. Tener un buen colchón financiero es la garantía de una mayor tranquilidad y libertad financiera. Para establecer la cantidad adecuada que hay que destinar a este objetivo, es conveniente revisar la situación de cada uno y ver cuánto se puede apartar periódicamente para este fin.

Escribe tus dudas a fernando.franco@eleconomista.mx

Fernando Franco

Periodista económico

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