AT&T Comunicaciones Digitales, una de las subsidiarias de AT&T en México, renunció el pasado 24 de mayo a una veintena de concesiones de espectro que le garantizaban la explotación de distintos tramos de frecuencias en la banda de los 800 MHz.  

Las frecuencias, en su mayoría, habían sido heredadas por AT&T durante el 2015 de Nextel, que a su vez las adquirió de pequeños operadores y a través de licitaciones de espectro en años anteriores.

En septiembre de 2016, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) inició un proceso de reordenamiento de la banda de los 800 MHz y definió entonces bloques de ese espectro para la oferta de servicios de banda ancha móvil, pero algunas de las frecuencias de AT&T quedaban fuera de los rangos establecidos y por lo que ese pudo haber sido un primer motivo por el que la empresa decidiera devolver las frecuencias.

En principio, con la devolución de señales radioeléctricas, AT&T tratará de hacer todavía más eficiente la operación de su negocio mexicano en lo que toca a la explotación del espectro, pues por un lado sólo explotará lo que de momento le signifique suficiente para atender a sus 17.7 millones usuarios y en otro tema, también se ahorrará desembolsos por los pagos de derechos por el uso de las frecuencias ahora retornadas al Estado.

La decisión de este operador quedó asentada el 18 de junio de 2019 en el Registro Público de Concesiones del IFT y con eso se hizo efectiva la renuncia de AT&T a explotar los rangos de frecuencias que van de los 806 a los 814 MHz y de los 851 a los 859 MHz para las regiones 1, 2, 3 y 4 de telecomunicaciones como en México ha sido dividido, en tanto que para las regiones 5 a 9, la renuncia alcanzó a los segmentos de los 806 a 824 MHz y entre los 851 y 869 MHz.

AT&T se desprendió de esta manera de entre 16 y 35 Megahertz de ancho de banda, según la región del país y la sumatoria de todas esas señales a las que renunció de la banda de los 800 MHz. La compañía tenía hasta el año 2018 un total de 22.63 Megahercios nacionales en la franja de los 800 MHz y otros 16.93 MHz totales en la franja de los 850 Megahercios.

Los títulos de concesión identificados objeto de la renuncia suman 28 documentos, algunos de ellos amparando frecuencias renovadas en el año 2017 y otras por compromisos de renovación entre 2020 y 2023.

¿Qué implica la renuncia de AT&T a los 800 MHz?

Al comenzar el 2019, AT&T era el primer tenedor de frecuencias radioeléctricas para comunicaciones inalámbricas en México, con 201.82 MHz de señales entre todas sus concesiones que entonces tenía en todas las bandas para ese tipo de servicios en el país; 65.7% más que al empezar el año 2018 y gracias a la licitación IFT-7 de espectro de 2.5 GHz.

Previo a esa subasta de frecuencias, AT&T tenía el 20.36% del espectro para comunicaciones móviles, una cifra que también sirvió de parámetro para establecer los criterios para la obtención de bloques de espectro en la IFT-7 para otros competidores como Telcel y Movistar, por lo que queda por conocer si este desistimiento de frecuencias en la banda de 800 MHz también hará parte de los análisis del Instituto Federal de Telecomunicaciones para crear los criterios de la Licitación IFT-10 con la que el regulador planea colocar ahora bloques regionales y nacionales de frecuencias en 1.7/2.1 GHz (AWS) y en 2.5 GHz para que la industria pueda expandir sus redes 4G y con tecnologías posteriores.

 

AT&T tendrá que hacer más eficiente ahora su red y podría haber definido el concentrar más servicios en otras bandas, como la 2.5 GHz, luego que obtuvo 80 MHz de esas frecuencias en la licitación pasada, IFT-7, que le dieron un alcance del 75% del territorio nacional a través de esas señales. Y también a través de los 50 MHz de frecuencias AWS que ganó en la subasta del año 2015 y con la que se dijo estuvo en línea para armonizar cobertura de redes entre México y Estados Unidos, debido que en aquel país también consiguió de esas señales por esas mismas fechas.

Tecnologías como la inteligencia artificial (AI) también aconsejarán a AT&T cuánto espectro utilizar y en qué medida para atender las necesidades de los 17 millones 722,000 consumidores que tenía al cierre de marzo de 2019, dos millones de clientes más que un año antes.

Renuncia al 800… ¿por un apagón del 2G?

Una renuncia a la banda de 800 MHz obedece en algunos casos a la migración de usuarios hacia nuevas tecnologías de comunicación y a “desincorporación” de redes, dado que la banda de 800 MHz ha sido utilizada para servicios 2G y AT&T está decidida a atender con 3G y 4G a sus usuarios en México.

“Lo que está devolviendo AT&T en esa banda muy probablemente sea una manera de impulsar la migración de 2G, que puede que sea una red que tenga una cobertura bastante grande, pero que no le reporta los ingresos que justifiquen seguir manteniendo la operación de esa red, teniendo 3G y 4G y como manera también para afrontar las inversiones que vengan de cara a 5G”, platicó Gerardo Mantilla, analista en Artifex Consulting.

“Desincorporar una red 2G es igual a una cantidad de dinero de Opex, gastos, que se ahorra. Este hecho y el anuncio de la operación en Puerto Rico puede que sea también una decisión para sanear la situación financiera en el país y en otras partes de Latinoamérica, donde AT&T no ha tenido todavía el resultado esperado”.

AT&T arrastraba a marzo de 2019 una pérdida neta de 205 millones de dólares, por lo que migrar usuarios a tecnologías con mayores reportes de beneficios económicos y empezar la desaparición de la red 2G hace sentido para alcanzar su meta de rentabilidad de su negocio en México, dijo Gerardo Mancilla, de Artifex Consulting.

¿Coincidencia de AT&T con otros operadores?

La telefónica AT&T mantiene una política de explotación eficiente del espectro y al mismo tiempo opina que los pagos de derechos por el uso de ese insumo es oneroso en México.

En la misma posición se encuentra Movistar, que en abril pasado manifestó que mientras los precios de servicios caen para los consumidores, los costos del espectro y otros gastos en el despliegue y mantenimiento de infraestructura se eleva continuamente, por lo que la autoridad debiera evaluar la posibilidad de permitir a la industria devolver al Estado las frecuencias de espectro en aquellas plazas donde las utilicen de manera eficiente o no haga sentido explotarlas por la escasa rentabilidad del mercado allí.