La red 4G LTE de AT&T con cobertura potencial para 100 millones de mexicanos está lista; incluso siete meses antes de lo prometido por este operador en junio del 2015, cuando entonces confirmó desde Los Pinos una inversión de 3,000 millones de dólares a tres años en México. 

AT&T da cumplimiento así al primer objetivo de mediano plazo que se autoimpuso tras su incursión en el mercado móvil mexicano con la absorción de Iusacell-Unefon de Grupo Salinas y Nextel de NII Holdings, entre fines de 2014 y el inicio del 2015, por un monto total de 4,375 millones de dólares.

Thaddeus Arroyo, por entonces primer jefe de la marca en el país, prometió antes, el 20 de mayo de 2015, la operación de una red LTE para último mes del 2018 o para enero de 2019, como plazo máximo que le tomaría a la empresa el proceso de reconfigurar tecnologías, unificar espectro e invertir en nuevos despliegues de red para la entidad resultante de la combinación Iusacell-Nextel en AT&T, porque desde aquella fecha estableció que Unefon se quedaría como marca de prepago, aunque con la tecnología de AT&T.

“Estamos empezando. Somos pequeños en porcentaje, pero vamos a crecer en prepago y pospago. Para ser líderes, tenemos que crecer… Tenemos tres marcas, pero queremos una sola red y vamos a traer la misma fuerza de Internet en México. Una red que va a cubrir a cien millones. Nos llevará tiempo cristalizar nuestra red, tres años, pero estamos emocionados por empezar con fuerza y estar aquí”, platicó Thaddeus Arroyo en su primera de muy pocas conferencias que tuvo los medios.

Tres años después de esas declaraciones, el reporte financiero de AT&T a sus inversionistas sobre los resultados del segundo trimestre del 2018 dice que esa red está lista desde junio pasado; que sólo se afina detalles.

En tres años de construcción de su red LTE y a casi de cumplir cuatro en México tras el anuncio de la adquisición de Iusacell, en noviembre de 2014, AT&T ha sido factor de competencia para beneficio directo del consumidor por haber lanzado productos a los que Telcel y Movistar han debido responder de inmediato y su misma red es aprovechada hoy como insumo por Grupo Televisa para construir servicios de Internet inalámbrico. 

Cerca de cuatro meses después de que el Instituto Federal de Telecomunicaciones le avalara la compra de Nextel, en abril de 2015, la compañía anunció la eliminación del roaming en la frontera México-Estados Unidos y pocas semanas después envió al IFT su propuesta para sacar al mercado los 130 MHz de espectro recuperados en la banda de 2.5 GHz y previo a cerrar el 2015 y con la subasta de espectro AWS encima, intercambió con Telefónica frecuencias de 1.9 GHz por otras de 1.7/2.1 GHz, un hecho que hizo sentido a ambas marcas en el despliegue de sus propias redes. 

Para el primer trimestre del 2016, AT&T marcaba su primer hito importante de cobertura: 62% de sus usuarios tenían a su alcance una red LTE y OpenSignal informó al mismo tiempo que su velocidad de descarga 4G superaba a la de Telcel, 4.25 Mbps contra 3.77 Mbps.

Después, ya en 2017, vendría el anuncio de su NOC en Reforma, el 81% de sus usuarios con cobertura de red 4G y su participación confirmada también  por frecuencias de la 2.5 GHz, de las que sólo podrá competir por un máximo de cuatro bloques de 20 MHz cada uno, a partir del 6 de agosto próximo. 

Estos tres años –los considerados para la inversión de AT&T– ha resultado de recia competencia para el mercado en general, pero en particular para AT&T este periodo aún debe dar resultados en su operación general, que, en la parte financiera, adolece por impactos del tipo de cambio, mientras que la base de usuarios se ve una disminución constante de los usuarios de alto valor, coincidieron especialistas.

“AT&T ya invirtió en esa red y ahora debe hacerla rentable, lo cual requiere tiempo. Tiene el mejor ARPU del mercado, pero no será fácil incrementar su base de pospago porque Telcel ha sabido conservar sus usuarios. Las acciones pasan por usar el video para crecer los ingresos inalámbricos con la adquisición de Time Warner, una estrategia que sólo será atractiva para un usuario dispuesto a contratar un plan más caro. También debe idear planes para usuarios de bajo consumo, porque la realidad de México es que los usuarios no quieren gastar más por su servicio. Unefon podría servirle para este último objetivo”, plantea Jorge Bravo, analista en Mediatelecom Policy & Law. 

Cuando AT&T tomó el control de Iusacell, Unefon y Nextel, la primera de esas marcas venía de una sangría de 889,000 usuarios sólo en el último año siendo propiedad de Grupo Salinas y la segunda también había perdido 860,000 clientes en el mismo tiempo, y la combinación de las tres marcas daban entonces a AT&T el 11.1% del mercado por participación de líneas y el 15% de los ingresos del negocio móvil.

A tres años del arranque de la reconversión Iusacell-Nextel, AT&T ha crecido en 102.7% su base total de clientes; de 8.09 millones en el tercer trimestre de 2015, a 16.4 millones en el segundo del 2018, el dato más actual. Y su base de clientes de alto valor, los de pospago, se incrementado en número, hasta alcanzar en junio 5.7 millones de usuarios.

El porcentaje de clientes de consumo por plan, sin embargo, se ido reduciendo con el tiempo respecto a la base total de cada trimestre. En el cuarto trimestre de 2015 AT&T informó por primera vez que este rubro representaba 49.3% de sus abonados y en junio de 2018 la cuota suponía el 35.89% de su cartera, lo que se traduce en una caída del 27.20% para el segmento.

AT&T reportó una adición neta de 142,000 clientes de pospago y 611,000 de prepago en el periodo abril-junio. De esta manera su base de clientes totales es integrada por 10.5 millones de usuarios de bajo consumo y es el reto que la marca enfrenta para reducir las pérdidas operativas, alcanzar el punto de equilibrio y seguir compitiendo a Movistar y Telcel, dijeron los analistas. 

“Para el mercado mexicano es una buena noticia que AT&T haya ampliado su red, dado que ofrecerá mayor cobertura e incrementará la competencia, a la vez que ratifica su compromiso de inversiones. La industria de telecomunicaciones, en especial la móvil, es intensiva en capital y los operadores siempre deben mejorar, no sólo la cobertura, sino también las velocidades y disponibilidades de su servicio”, dice Juan Gnius, analista de Telracom afincado en Buenos Aires, y agrega:

“La operación mexicana de AT&T aún registra pérdidas –217 millones de dólares, que si se hubiera mantenido la paridad del peso mexicano con el dólar, habría perdido 196 millones–, en un entorno de ingresos planos. Si bien crece la base de clientes, la proporción de prepagos es cada vez mayor. En otras palabras, la base crece incrementando usuarios de menor valor y en este punto parece no haber logrado uno de los postulados que se propuso al ingresar al mercado mexicano”.

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erp