Para los próximos tres años, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público lanzará un salvavidas financiero por un monto de 269,000 millones de pesos a Petróleos Mexicanos (Pemex), que significará una aportación de casi una cuarta parte de la inversión total prevista por la empresa estatal para ese periodo, según su nuevo plan de negocios.

La empresa anunció que dejará de invertir en aguas profundas para concentrarse en aguas someras y campos terrestres, para que, pasados tres años, se convierta en “palanca de desarrollo” del país para el resto del sexenio.

Analistas financieros estiman más probable la baja en la calificación de la nota crediticia de Pemex, al considerar insuficiente la inyección de capital del gobierno y preocupante la no inclusión de alianzas con privados.

De la cifra referida, 141,000 millones de pesos corresponden a inyecciones de capital, que se darán en tres tramos: 66,000 millones en el 2020, 38,000 en el 2021 y 37,000 millones en el 2022.

Los 128,000 millones de pesos restantes equivalen al monto que Pemex dejará de pagar por concepto de impuestos al gobierno federal, gracias a una reducción de la carga tributaria de la empresa —específicamente el derecho a la utilidad compartida (DUC)— en dos fases: de 65 a 58% en el 2020 y de 58 a 54% en el 2021.

La relajación impositiva liberaría recursos para la estatal por un monto de 45,000 millones de pesos en el 2020 y 83,000 millones en el 2021.

De acuerdo con el director de Pemex, el objetivo es que el gobierno apoye a la estatal los primeros tres años de la administración en lo que será una etapa de transición para recuperar la producción de petróleo, para que en la segunda mitad de la administración sea Pemex quien apoye al gobierno federal para financiar el desarrollo.

Mencionó que en los últimos años se invirtió en extraer petróleo de aguas profundas, pero el nuevo plan de Pemex es orientar la inversión a aguas someras.

Sumando la aportación gubernamental y la reducción del DUC, Pemex tendrá recursos adicionales por 111,000 millones de pesos en el 2020, es decir, 31% de los recursos totales de los que dispondrá la petrolera el próximo año, que según el Plan de Negocios que se elevarán a 347,000 millones de pesos, monto que resulta inferior al presupuesto de 464,601 millones de pesos del 2019.

Para el 2021, la aportación gubernamental y la reducción del DUC serán por el equivalente a 29% del financiamiento total con que contará la empresa, que se elevará a 411,000 millones de pesos. Para el 2022, ya no se pretende aplicar la reducción al DUC, pero sí aportación gubernamental que será de 9% de los recursos de la empresa.

Además, la petrolera cancelará cualquier asociación con otras empresas en materia de exploración y extracción de hidrocarburos, pero pretende obtener recursos privados mediante Contratos de Servicios Integrales de Exploración y Producción (CSIEE), de los cuales se espera obtener recursos por 108,000 millones de pesos entre el 2020 y el 2023 de la siguiente forma: 14,000 millones en 2020; 40,000 millones de pesos en 2021; 40,000 millones en el 2022, y 14,000 millones de pesos en el 2023.

La característica de estos contratos es que a los privados se les paga por barril recuperado y producido.

El plan de negocios con un horizonte al 2030 establece que el 2019 cerrará con una producción promedio diaria de 1.707 millones de barriles diarios de crudo, volumen que se elevará a una tasa promedio anual de 9.5% a lo largo de esta administración, para llegar a 2.697 millones de barriles diarios en el 2024.

Temores

No obstante, si el plan de negocios de Pemex se mantiene sin cambios, como lo planteó su director Octavio Romero, será inevitable una baja en la calificación de la petrolera por parte de Moody’s o Standard & Poor’s que ahora sí obligará a los tenedores de bonos de grado de inversión, a vender sus títulos, coincidieron analistas de BNP Paribas y Citibanamex.

“No hay nada sustancial sobre el alivio a la carga fiscal o esfuerzos de capitalización para la petrolera. Sigue enfocado en elevar la producción de petróleo sin un rol específico para la iniciativa privada”, consignó Joel Virgen, economista en jefe para México en BNP Paribas.

Si hubiera un nuevo recorte de Moody’s o S&P, en la nota de Pemex, que está en ambas, en el primer nivel del grado de inversión, “sí se daría una venta masiva de bonos en los fondos con bonos de grado de inversión. El detonante será automático”, refirió en entrevista.

También desde el centro de Wall Street, analistas de Citibanamex dirigidos por Ernesto Revilla, advirtieron que es inminente el recorte de calificación de Pemex y el soberano, lo que anticipan meterá presión al peso.

De acuerdo con el análisis de Citibanamex, titulado "Plan de Negocios de Pemex ¿Eso es todo lo que tienes?", los estrategas consignaron que no resuelve los principales problemas estructurales de la empresa “y confirma que el gobierno no entiende la naturaleza de las dificultades de la petrolera, ni la importancia de su fragilidad para las finanzas públicas”.

Citibanamex destacó que la inyección de capital que planea otorgar el gobierno a Pemex, de 7,400 millones de pesos en tres años, es “muy decepcionante” pues se requieren en realidad entre 10,000 y 15,000 millones de dólares por año.

(Con información de Yolanda Morales).

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