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Capital Humano

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Envejecimiento y disminución de redes de apoyo familiares demandarán más trabajo doméstico formal

El envejecimienot poblacional y la baja en la tasa de fecundidad disminuirán las redes familiares lo que demandará formalizar el trabajo de cuidados, sugieren especialistas; actualmente por cada hora de trabajo remunerado se requiere una de cuidados, según estudio del CEEY publicado en el Día Internacional del Trabajo Doméstico.

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El aumeno de la población de adultos mayores demandará una mayor fuerza laboral de trabajo de cuidados y doméstico remunerado. EspecialAdriana Rodríguez

Cristóbal Martínez Riojas

El envejecimiento de la población mexicana en curso y la tendencia a no tener hijos demandarán una fuerza laboral de personas trabajadoras del hogar remuneradas formal, es decir, una economía de cuidados sin la precariedad que hoy le caracteriza, de acuerdo con especialistas.

“Es muy importante y casi no lo estamos hablando en México: el desarrollo de una economía de cuidados más formal”, sostiene Fátima Masse, cofundadora de Noubi Advisors.

Los datos actuales indican la importancia del trabajo doméstico para sostener no sólo hogares y ropa limpia sino la economía y la movilidad social de las personas.

Por cada hora que se destina al trabajo regulado para llevar ingresos al hogar, se requiere estrictamente otra hora de trabajo doméstico y de cuidados al interior de las familias, de acuerdo con el Informe de movilidad social y cuidados: un vínculo inseparable del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

“Las 2.4 millones de trabajadoras del hogar remuneradas que existen en el país se consolidan como una fuerza indispensable para promover la movilidad social”, asegura el CEEY.

Día internacional del Trabajo Doméstico, por qué se conmemora

El documento se publica en el marco del Día Internacional del Trabajo Doméstico, que se conmemora cada 22 de julio desde hace 43 años, para reconocer, visibilizar y valorar el trabajo en el hogar -remunerado y no- y su relevancia para la economía.

Actualmente los cuidados del hogar y de personas se realizan principalmente por la vía no remunerada a través de las redes de apoyo familiares como hijas, sobrinas y otras parientes, en su mayoría integradas por mujeres.

Sin embargo, existe una tendencia de las generaciones más jóvenes a no tener hijos, lo que a futuro implicaría una disminución de las redes de apoyo tradicionales y la necesidad de trabajadores cuidadores remunerados para atender a una población envejecida.

De 1960 a la fecha, la tasa de fecundidad ha ido a la baja, pasando de siete hijos promedio a dos, en particular en mujeres que viven en zonas urbanas y mayor nivel educativo, indican datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En los países de la OCDE, la disminución de la tasa total de fecundidad (TFR, por sus siglas en inglés) bajó de 3.3 hijos por mujer, en 1960, a 1.5, en 2022.

Más adultos mayores, menos redes familiares de cuidados

Actualmente, hay 17.1 millones de adultos mayores en México, lo que representa 12.8% de la población total. La cifra irá en aumento y para 2030 los adultos mayores representarán 14.96% de la población mexicana y para 2070 el 34.2%, de acuerdo con proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo).

“Muy probablemente en la medida en la que hay menos gente joven, menos familias que se conviertan en redes de apoyo, se tiene que desarrollar una economía (de cuidados) que dé mucho mayor soporte a las personas que hacen este tipo de tareas”, explica Masse.

Y es que pese al reconocimiento de la importancia de las trabajadoras del hogar, son trabajos realizados en su mayoría en la informalidad, sin acceso a la seguridad social, bajos salarios, sin capacitación formal, lo que impide que se encaminen a la formalidad y profesionalización.

“Idealmente quisiéramos ver una mayor igualdad de género -en estas ocupaciones- porque ahorita ya nos podemos imaginar a quiénes les van a quedar esos trabajos (y en qué condiciones)”, menciona Masse.

Trabajo doméstico remunerado: precario y feminizado

El trabajo doméstico remunerado realizado en su mayoría por mujeres ofrece bajos salarios y falta de acceso a la seguridad social.

“Las trabajadoras del hogar remuneradas son quienes nos permiten salir a realizar nuestras actividades diarias; sin embargo, su propia movilidad social está limitada por la precariedad económica y laboral a la que se enfrentan”, advierte Mónica Orozco Corona en el informe del CEEY.

En México, 2.4 millones de personas se dedican al trabajo doméstico, pero sólo 4% de ese universo tiene acceso a la seguridad social con registro ante el IMSS, indican datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

“Las trabajadoras domésticas son quienes enfrentan las condiciones de vida y laborales más precarias, lo que limita su propio crecimiento y bienestar”, explica el CEEY.

Hasta junio pasado, sólo 59,553 de las personas trabajadoras del hogar estaban afiliadas por sus jefes al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) mediante el programa que entró en vigor en mayo de 2023.

Desde entonces, la afiliación se ha mantenido prácticamente sin cambios pues en 2023 el programa inició con 59,313 afiliados.

La informalidad es otra de las características de este trabajo de cuidados: el 97% del total de las trabajadoras del hogar labora sin un contrato por escrito, 2.5% si lo tenían y 0.4% dijo no saber, de acuerdo con datos Inegi.

Y en cuanto a salarios, la situación no es muy distinta pues perciben ingresos apenas por encima del mínimo que es de 315 pesos al día y pese a que 9 de cada 10 personas trabajadoras del hogar son mujeres, ellas reciben menos dinero que los hombres.

El salario diario promedio de una trabajadora del hogar es de 459 pesos frente a los 588 pesos que percibe un hombre, de acuerdo con datos del IMSS.

Cristóbal Martínez Riojas

Periodista multiplataforma con experiencia y pasión en temas económicos, negocios y mundo laboral. Ahora reportero en Capital Humano.

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