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Finanzas Personales

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El seguro de gastos médicos de tu empresa no es tuyo

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Joan Lanzagorta | Patrimonio

Joan Lanzagorta

Durante las últimas dos semanas he escrito sobre algunos conceptos importantes del seguro de gastos médicos mayores. El más importante, sin duda, es entender que el reconocimiento de antigüedad únicamente sirve para eliminar algunos periodos de espera.

Uno de ellos es el embarazo. Muchos seguros lo cubren después de un periodo de espera de 10 meses y no se elimina aun con reconocimiento de antigüedad. Si una mujer embarazada, aun sin saberlo, decide cambiarse de aseguradora, la nueva no le va a cubrir nada. Ni una complicación. Aun cuando le hayan reconocido su antigüedad.

¿Por qué? Porque el embarazo, en este caso, es una condición o padecimiento preexistente y eso está excluido. Las aseguradoras cubren riesgos, padecimientos que pueden surgir (o no) después de que tienes el seguro. Si ya traes algo desde antes, eso ya no es una posibilidad sino una certeza.

Algunos agentes te dirán que sí te puedes cambiar de aseguradora incluso cuando ya tienes algo, porque existe una cobertura que se llama "preexistencias declaradas". Es decir: tú las declaras en tu cuestionario médico, das antecedentes y la aseguradora evalúa si te las puede cubrir o no.

Si es algo grave, como un cáncer, no te lo van a cubrir. Incluso si tuviste un tratamiento exitoso y estás en remisión, porque el riesgo de que se presente nuevamente es alto. Entender esto es muy importante.

Mucha gente no se da cuenta de que el seguro de gastos médicos de prestación no es suyo, sino de la empresa que lo contrata.

Eso significa que si sales de la empresa y necesitas contratar una póliza individual, cualquier preexistencia estará excluida. Incluso si se contrata con la misma aseguradora, ya que no es lo mismo un seguro individual que uno de grupo. El precio se fija de manera distinta, dependiendo de sus características y de la siniestralidad colectiva.

Pero también significa que la empresa, en cualquier momento, puede decidir cambiar su esquema de beneficios, renovar en condiciones distintas o incluso, en una crisis, dejar de pagar la prima.

Hace algunos años, una empresa en la que yo trabajé tuvo que hacer un fuerte recorte de personal: la tercera parte de la nómina. Tuve que despedir a buena parte de mi equipo, varios de ellos con bastantes años de antigüedad. Después me enteré de que una de las afectadas tenía una hija con una enfermedad crónica, y su tratamiento estaba cubierto en el seguro de gastos médicos de la empresa. Para ella, ese seguro lo era todo. Intenté ayudarla, pero me fue imposible.

Existen seguros de prestación que ofrecen una cláusula de conversión a individual para tratar de proteger a los empleados ante ese riesgo. Sin embargo, en muchos de los que he visto, ese beneficio es limitado: el seguro individual se debe contratar con la misma compañía y en condiciones similares (lo cual reduce las opciones). Además, los complementos (continuación de tratamientos) se cubren solo por un tiempo limitado (uno o dos años) y con un tope relativamente pequeño. Aunque esto puede ser suficiente para temas cotidianos, la protección se queda muy corta en caso de un padecimiento grave o crónico, de tratamiento prolongado.

Por otro lado, muchos seguros de gastos médicos de prestación suelen tener una suma asegurada bastante limitada: unos pocos millones de pesos. Cantidad que a primera vista suena razonable, pero que puede acabarse muy rápido en un padecimiento serio o crónico.

¿Cómo aprovechar y complementar el seguro de gastos médicos de prestación?

Algunas compañías de seguros ofrecen, en México, un seguro específico de garantía de conversión a individual, que tiene un costo costo bastante razonable y que ofrece los siguientes beneficios:

  • En caso de perder tu seguro de prestación, la compañía te garantiza la contratación de un seguro individual en los términos que definas desde ahora (suma asegurada, nivel hospitalario, tabulador médico, deducible y coaseguro), sin más requisitos de suscripción. No cubre padecimientos que ya tengas (preexistencias), pero sí enfermedades que puedan surgir en el futuro (que en principio estarían cubiertas por el seguro de tu trabajo).
  • Si la suma asegurada de tu póliza de prestación se agota, esta póliza cubre el excedente (hasta el límite contratado). En otras palabras, te permite continuar un tratamiento que de otra manera, al agotarse la cobertura de tu empresa, tendrías que pagar de tu bolsillo.
  • Es importante pedir reconocimiento de antigüedad desde que la contratas, para así reducir periodos de espera. Ese reconocimiento se trasladaría a la póliza individual cuando la necesites contratar.

    Por eso, para mí, un seguro de garantía de conversión a individual es un complemento esencial al seguro de prestación que tienes en tu trabajo.

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    Joan Lanzagorta

    Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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