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Capital Humano

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76% de los trabajadores tiene problemas para dormir por la tensión laboral

La tensión crónica por el trabajo ya afecta a siete de cada 10 empleados y deteriora la calidad del sueño de la mayoría. Un estudio de Headspace advierte que las exigencias constantes y la adopción de inteligencia artificial están incrementando la carga mental en las organizaciones.

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La tensión crónica por el trabajo ya afecta a siete de cada 10 empleados y deteriora la calidad del sueño de la mayoría.FOTO: SHUTTERSTOCK. 

Gerardo Hernández

La tensión crónica por el trabajo está afectando la calidad del sueño. El 76% de las personas reporta problemas para dormir debido a la tensión cognitiva y mental provocada por las exigencias del empleo, indica el estudio Estado mental de la fuerza laboral 2026 de Headspace.

La dificultad para dormir es el principal efecto negativo de la tensión cognitiva generada por el trabajo. En esa lista de afectaciones también se encuentra la baja capacidad de atención y productividad.

La tensión cognitiva y mental “no se trata de agotamiento ni ansiedad, sino del peso persistente del trabajo que nunca se desconecta por completo y que se refleja en cómo se sienten los empleados y en su desempeño”, señala la plataforma de bienestar en su reporte.

El trabajo ha cambiado, destaca la investigación, las personas ya no sólo se enfrentan al estrés de una fecha límite o malos resultados en un trimestre, “ahora es un zumbido constante de trabajo”. Las demandas no paran, las prioridades se transforman constantemente y la presión por adaptarse a nuevos entornos con inteligencia artificial (IA) se han convertido en el panorama ideal para que la tensión laboral aumente.

De hecho, el informe destaca que la tensión crónica “se ha convertido en la condición básica del trabajo”. Un 92% de los trabajadores experimenta tensión mental o cognitiva por el empleo y casi cuatro de cada 10 reconocen que este estado ha aumentado en el último año.

Si bien las fuentes de cambio son diversas, como nuevas metas o recortes presupuestarios, el factor de más rápido crecimiento y que está transformando abruptamente el trabajo es la inteligencia artificial. Esta tecnología está aumentando la fatiga de los empleados, advierte el reporte.

“Cada ola de cambio, especialmente el cambio impulsado por la IA que afecta la seguridad laboral y la identidad, aumenta la carga mental y cognitiva que los empleados ya soportan. Sin las herramientas para procesarla, esa carga se acumula”, subraya.

El 55% de los trabajadores reconoce que ha sacrificado horas de sueño y tiempo de descanso para cumplir con las expectativas de rendimiento. Esta es la afectación principal de los cambios organizacionales.

La presión de las transformaciones también está ocasionando que el 51% se sienta emocionalmente desconectado del trabajo y actúe sin interés en nuevos proyectos, y un 45% adicional experimente desconfianza en los líderes.

La normalización de la tensión por el trabajo

En medio de un contexto de mayor tensión por el trabajo y efectos negativos, el estado parece normalizarse entre la fuerza laboral. “La mayoría de los empleados están lidiando con un nivel de tensión crónica que habría parecido alarmante hace una década. Ahora, simplemente se siente como un martes cualquiera”, alerta Headspace.

Pero la normalización del estado no significa que las afectaciones no se presenten. Por el contrario, cuando los empleados se adaptan y absorben más carga, y las organizaciones dejan de considerarlo un asunto que debe atenderse, “se manifiestan los verdaderos costos”.

“La tensión normalizada sigue siendo costosa. Cuando los empleados dejan de reportarlo, significa que han dejado de esperar ayuda. Las organizaciones que intervienen a tiempo son las que ven que esto se refleja positivamente en la productividad, la retención y el compromiso”, destaca la plataforma.

Gerardo Hernández

Periodista especializado en políticas laborales, indicadores de empleo, futuro del trabajo, desarrollo de carrera, recursos humanos y salud laboral. Actualmente es editor de Capital Humano y coconductor del podcast Coffee Break.

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