Buscar
Arte e Ideas

Lectura 6:00 min

¿Tener un perro mejora la salud mental? Esto dice la ciencia

Estudios científicos y especialistas coinciden en que convivir con un perro puede reducir el estrés, combatir la soledad y mejorar la salud física.

main image

Convivir con estos animales se asocia con menores niveles de estrés. Foto:Shutterstock

María Fernanda Sosa Santiago

La compañía de un perro puede hacer más que alegrar el día. Diversas investigaciones científicas señalan que convivir con estos animales se asocia con menores niveles de estrés, una mejor salud cardiovascular y una mayor sensación de bienestar. En México, donde siete de cada diez hogares tienen un animal de compañía, especialistas destacan que estos beneficios dependen de una convivencia responsable y del vínculo que se construye con la mascota.

La idea de que "el perro es el mejor amigo del hombre" ha dejado de ser solo un dicho popular para convertirse en un tema de interés científico. En los últimos años, investigaciones realizadas en distintos países han encontrado asociaciones entre la convivencia con perros y una mejor calidad de vida, especialmente en aspectos relacionados con el bienestar emocional, la salud cardiovascular y la interacción social.

En México, el tema cobra relevancia por la amplia presencia de animales de compañía en los hogares. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2021 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), siete de cada 10 hogares cuentan con al menos un animal de compañía, una cifra que refleja la estrecha relación entre las familias mexicanas y sus mascotas.

Menos estrés y mayor bienestar emocional 

El médico veterinario zootecnista de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Francisco Javier Carbajal Merchant, mencionó a UNAM Global a que los perros poseen una capacidad de apego que favorece relaciones profundas con las personas.

Esa interacción cotidiana, explica, contribuye a la liberación de sustancias como la dopamina, la serotonina y la oxitocina, relacionadas con el bienestar y el afecto, al tiempo que ayuda a disminuir los niveles de cortisol, conocida como la hormona del estrés.

Estos efectos también han sido documentados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), que señalan que la interacción con animales de compañía puede reducir el estrés fisiológico, disminuir la presión arterial y aumentar la percepción de apoyo social. Además, diversos estudios citados por la institución muestran que las mascotas pueden ayudar a combatir la sensación de soledad y favorecer un mejor estado de ánimo.

No obstante, los especialistas aclaran que estos beneficios no son iguales para todas las personas y dependen de factores como la relación con el animal, el contexto familiar y las condiciones de salud de cada individuo.

Más actividad física y mejor salud cardiovascular 

Uno de los efectos con mayor respaldo científico está relacionado con la actividad física. A diferencia de otras mascotas, los perros requieren paseos, juegos y rutinas diarias que incentivan el movimiento y ayudan a reducir el sedentarismo.

El académico de la UNAM explica que actividades tan simples como sacar al perro a caminar, jugar con él o mantener horarios para alimentarlo favorecen la creación de hábitos saludables y una mayor organización de la vida cotidiana, aspectos que pueden ser especialmente importantes entre las personas adultas mayores.

Una revisión publicada por la American Heart Association, basada en estudios que incluyeron a más de 3.8 millones de personas, encontró que tener un perro se asocia con un menor riesgo de mortalidad y mejores indicadores de salud cardiovascular.

De acuerdo con el análisis, las personas propietarias de perros presentaron una reducción del 24 % en el riesgo de morir por cualquier causa y una disminución del 31 % en el riesgo de fallecer por enfermedades cardiovasculares, en comparación con quienes no tenían uno.

Sin embargo, la propia asociación médica subraya que estos resultados muestran una asociación estadística y no una relación directa de causa y efecto. Es decir, tener un perro por sí solo no garantiza una mejor salud, aunque sí puede favorecer hábitos como caminar con mayor frecuencia, mantener una rutina activa y reducir el estrés, factores que contribuyen al bienestar general.

Un apoyo para fortalecer la memoria y la vida social 

Los beneficios tampoco se limitan al plano físico. Especialistas destacan que el cuidado cotidiano de un perro implica recordar horarios, organizar actividades, acudir a consultas veterinarias y mantener responsabilidades constantes, acciones que estimulan funciones cognitivas como la memoria, la atención y la planificación.

Asimismo, pasear con un perro facilita el contacto con otras personas y favorece la creación de vínculos sociales, un aspecto especialmente relevante para quienes viven solos o enfrentan situaciones de aislamiento.

En este sentido, la Universidad Autónoma de Aguascalientes señala que los animales de compañía pueden fortalecer la autoestima, disminuir la sensación de soledad y contribuir al desarrollo de habilidades sociales, además de ofrecer apoyo emocional durante procesos de estrés, duelo o depresión.

Lo que revelan los estudios más recientes 

Una de las principales advertencias de la comunidad científica. Aunque la evidencia disponible muestra resultados prometedores, la mayoría de las investigaciones realizadas hasta ahora son de carácter observacional. Esto significa que permiten identificar asociaciones entre tener un perro y una mejor salud, pero no demostrar que la mascota sea la causa directa de esos beneficios.

Los investigadores también señalan que variables como la edad, el nivel socioeconómico, el estado de salud previo, la personalidad o el estilo de vida pueden influir tanto en la decisión de adoptar un perro como en la calidad de vida de sus cuidadores.

Por ello, instituciones como la American Heart Association y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos coinciden en que aún se requieren más investigaciones para comprender con mayor precisión cómo influye la convivencia con perros en la salud física y mental.

Lo que sí parece claro es que los beneficios no dependen únicamente de la presencia del animal, sino de la calidad del vínculo que se construye con él. Adoptar un perro implica asumir responsabilidades relacionadas con su alimentación, atención veterinaria, ejercicio y bienestar.

Cuando esos cuidados forman parte de una convivencia estable y responsable, la evidencia científica sugiere que la relación puede traducirse en una mejor calidad de vida tanto para las personas, como para sus animales de compañía.

Temas relacionados

María Fernanda Sosa Santiago

Periodista egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales con experiencia en periodismo de datos y especializado.

tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete