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Industria del vestido destina excedentes a familias vulnerables en Jalisco

Fabricantes y comercializadores donan inventarios que ya agotaron su ciclo comercial; el Banco de Ropa los distribuye en 338 comunidades de 81 municipios.

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Foto EE:archivo

Patricia Romo

Guadalajara, Jal. Las prendas de vestir que concluyeron su ciclo comercial en tiendas y fábricas, están encontrando una segunda vida entre familias en condición de vulnerabilidad en Jalisco, a través de un esquema que vincula a la industria textil, del vestido, del calzado y del mueble con organizaciones de asistencia social, reduciendo el desperdicio de productos y ampliando su impacto social.

El Banco de Ropa y Enseres Domésticos (BRED) de Guadalajara, canaliza donaciones de fabricantes y comercializadores hacia comunidades con altos niveles de marginación, luego de realizar estudios socioeconómicos para identificar a las familias beneficiarias, comentó a El Economista su presidente, Sergio López de la Cerda.

"Lo que buscamos en vincular a las empresas que fabrican ropa, que fabrican muebles, o a los comercializadores de esto, con el objeto de que nos hagan donaciones de producto y nosotros lo llevamos directamente a las familias después de haber hecho un estudio socioeconómico para identificar que realmente haya la necesidad", indicó el también expresidente de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (CANAIVE) en Jalisco.

En el marco de la edición 85 de Intermoda que este martes inició en Guadalajara, el empresario señaló que muchas de las prendas donadas corresponden a inventarios que ya agotaron su ciclo comercial, ya sea porque dejaron de exhibirse en los pisos de venta o porque pertenecen a temporadas anteriores, aunque conservan condiciones óptimas para su uso.

"Las empresas donan lo que consideran que ya cumplió un ciclo en el piso de venta o, en el caso de los fabricantes, ropa de una temporada que ya pasó", precisó.

El modelo permite a las empresas dar un destino social a mercancías que han perdido valor comercial, al tiempo que fortalece sus estrategias de responsabilidad social y contribuye a reducir el desperdicio dentro de la cadena de suministro.

De acuerdo con López de la Cerda, actualmente el Banco de Ropa mantiene alianzas con fundaciones empresariales, fabricantes y grandes cadenas comercializadoras de ropa, calzado y muebles. Algunas participan con donaciones periódicas y otras lo hacen de manera eventual, dependiendo de la disponibilidad de inventarios.

Las prendas y enseres son distribuidos en coordinación con el Banco de Alimentos de Guadalajara, que ya cuenta con una red logística para atender comunidades vulnerables en el estado.

Según el presidente del BRED, la organización brinda apoyo en 338 comunidades de 81 municipios de Jalisco donde, además de alimentos, entrega ropa, calzado, muebles y otros artículos básicos para las familias.

El directivo refirió que en la entidad existen alrededor de 1.2 millones de personas en condición de inseguridad alimentaria, un indicador que también refleja la carencia de bienes esenciales como el vestido.

Centros de donación

Además de las aportaciones del sector empresarial, el Banco de Ropa busca fortalecer la participación ciudadana. Para ello opera más de 25 centros de donación distribuidos en distintos puntos del Área Metropolitana de Guadalajara, donde las personas pueden depositar ropa en buen estado para su posterior clasificación y entrega.

"Queremos que las familias lleven la ropa que ya no utilizan, siempre que esté en buenas condiciones, para tratarla y hacerla llegar directamente a quienes más la necesitan", puntualizó.

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