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Bienestar en México mejora tras la pandemia, pero persisten brechas por salud mental y economía: ENBIARE
La Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado 2025, elaborada por el Inegi, muestra una mayor satisfacción con la vida respecto a 2021, aunque persisten desigualdades ligadas a salud, ingresos y género.

La ENBIARE 2025 revela una mejora en la satisfacción de vida en México respecto a 2021, pero alerta sobre persistentes desigualdades de género.
La satisfacción con la vida de las personas en México alcanzó su nivel más alto desde que comenzó la medición de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE). En 2025, la población calificó su bienestar con un promedio de 8.62 puntos, superior al 8.45 registrado en 2021, cuando el país aún sentía los efectos de la pandemia por Covid-19.
Sin embargo, el reporte publicado este martes por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) también enciende las alarmas al visibilizar que los avances no son uniformes y que persiste una amplia brecha social, económica y de género en el territorio nacional.
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Los resultados de la ENBIARE 2025 muestran que el bienestar va más allá del ingreso económico y está estrechamente relacionado con la salud física y mental, la estabilidad financiera y la existencia de redes de apoyo, temas que cobraron mayor relevancia tras la pandemia, cuando la conversación sobre la salud mental comenzó a ocupar un lugar central en la agenda pública.
La recuperación del bienestar no ha llegado a todos por igual
Aunque el promedio nacional mejoró respecto a 2021, algunos grupos continúan reportando niveles inferiores de satisfacción con la vida.
Las personas hablantes de lengua indígena registraron un promedio de 8.33 puntos, mientras que quienes viven con alguna discapacidad alcanzaron 7.99, ambas cifras por debajo del promedio nacional de 8.62.
Asimismo, las mujeres continúan reportando una satisfacción ligeramente menor que los hombres (5.07 frente a 5.55), tendencia que también se observó en la edición de 2021. Estos resultados reflejan que, si bien el país muestra una recuperación en términos generales, persisten condiciones estructurales que limitan el bienestar de distintos sectores de la población.
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Geográficamente, el bienestar también se divide. Mientras que entidades del norte como Coahuila (8.85) y Tamaulipas (8.79) registraron los niveles de satisfacción más altos, estados del sur como Tabasco (8.37) y Oaxaca (8.32) reportaron los promedios más bajos
El peso de la salud mental y física
La pandemia del Covid-19 marcó un punto de inflexión global al romper tabúes y forzar a la sociedad a hablar abiertamente sobre la salud mental. Los resultados de la encuesta confirman que el estado emocional y físico es un determinante clave para la calidad de vida.
El impacto de los padecimientos de la mente es severo: las personas con indicios de depresión registraron una caída estrepitosa en su balance anímico cotidiano, situándose en apenas 1.93 puntos, y una satisfacción con la vida de 7.55. Una tendencia similar enfrentan quienes presentan indicios de ansiedad, con un 7.95 de satisfacción.
El reto es especialmente agudo para las mujeres y los jóvenes. A nivel nacional, el 25.0% de las mujeres presenta indicios de ansiedad y el 13.3% manifiesta síntomas de depresión, superando en ambos rubros a los hombres. Además, las mujeres de 18 a 29 años registraron el balance anímico más bajo de toda la población (4.62).
Por la parte física, la autopercepción de la salud también dicta el bienestar. Quienes gozan de una buena o muy buena salud promedian 8.93 en satisfacción vital, en contraste con el preocupante 7.08 de aquellos que reportan una mala o muy mala salud.
Situación económica y estabilidad en el hogar
El bolsillo sigue siendo un pilar indispensable para la tranquilidad de los mexicanos. Quienes declararon que cubren "fácil o muy fácilmente" sus gastos habituales en el hogar alcanzaron un promedio de satisfacción con la vida de 8.99.
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En la otra cara de la moneda, el 17.3% de la población admitió tener "dificultad o mucha dificultad" para llegar a fin de mes, lo que arrastra su nivel de satisfacción a 7.98 y golpea su balance anímico a 4.21. Esta vulnerabilidad económica se concentra con mayor fuerza en el estado de Guerrero, donde el 28.1% de los ciudadanos padece esta problemática.
Redes de apoyo: El tejido de seguridad humana
Uno de los hallazgos más relevantes es el rol que juegan las relaciones sociales frente a las crisis personales. El aislamiento mina la experiencia humana; de hecho, las personas que manifestaron sentir soledad la mayor parte del tiempo reportaron niveles de satisfacción de apenas 7.49.
Aunque la mayoría de los encuestados reporta interactuar con su entorno, el Inegi detectó que un 8.4% de los adultos no convivió con familiares ni amistades durante el último mes, y un 3.8% declaró no contar con absolutamente ninguna red de apoyo en caso de enfrentar una necesidad urgente.
La ENBIARE 2025 demuestra de este modo que, si bien México ha superado los peores efectos anímicos de la pandemia, el verdadero reto del bienestar no radica únicamente en el crecimiento de los indicadores generales, sino en desmantelar las profundas desigualdades socioeconómicas, regionales y de género que impiden que la recuperación llegue a todos los sectores por igual.





