En las últimas semanas, la tasa de nuevos casos de Covid-19 en el país se ha multiplicado de manera exponencial. La curva ascendente ya superó el pico de la primera ola de la pandemia en nuestro país, que sucedió a mediados de julio de 2020, y el vector está por alcanzar los niveles de enero pasado, el mes de descenso de la severa segunda ola.

De acuerdo con los últimos datos del Consorcio Mexicano de Vigilancia Genómica (CoViGen-Mex), la variante delta ahora mismo predomina, mientras que están desapareciendo las alfa y gama. Al menos hasta este mes la delta ha sido detectada en 23 estados.

“La Covid-19 que conocíamos (el año pasado) no es la misma que la de la variante delta”, enfatiza el doctor Andreu Comas García, que ha sido investigador postdoctoral en el Cuerpo Académico de Virología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), investigador Nivel I del Conacyt hasta 2020 y es experto en modelos matemáticos computacionales aplicados a temas de biología y ecología, así como actual miembro del CoViGen-Mex.

El viernes pasado, Comas García junto con un equipo especializado de la UASLP y los laboratorios de Gene2Life sometieron 14 resultados positivos a Covid-19, elegidos al azar entre el 12 y el 14 de julio. a pruebas para identificar variantes. Los resultados arrojaron que nueve de los 14 corresponden a la variante delta. Se trata del 64% de esta muestra.

“Sabemos que la variante delta se transmite entre tres y cuatro veces más que el virus original y pareciera ser que tiene un periodo de incubación más corto”, añade.

Pero no solo eso, en una de las pruebas se identificó la variante llamada extraoficialmente como delta plus, en la cual se ha detectado una mutación adicional que, entre otras cosas, hace capaz a la proteína espiga de unirse más fácilmente a las células humanas.

Viajes que han dejado múltiples infectados

“En los estudios además quisimos saber algunas de las características de los pacientes. Por ejemplo, una joven de 18 años regresó de Boston y prácticamente infectó a toda su familia. Otra mujer ya había tenido Covid-19 e incluso ya había sido vacunada, a pesar de eso adquirió la variante y contagió a su esposo y a su bebé. En otro ejemplo, una persona dentro de un grupo de 10 chavos que se fueron a Zipolite estaba infectada; nueve regresaron con síntomas. El papá de una de esas personas, con todo y la vacuna, presentó una neumonía leve”, comparte el especialista.

Al menos cinco dueños de esas 14 pruebas ya estaban vacunados y al menos ocho tienen entre 18 y 52 años. Este resultado coincide con las cifras oficiales de infecciones a nivel nacional, apunta el doctor.

“El 80% de los casos de infecciones se está generando en la población de entre 16 y 55 años, que es el 50% de los mexicanos”.

Aunque pocas personas de este sector presentan síntomas graves, precisa, basta con que el 5% requiera de hospitalización para saturar el sistema hospitalario. Y enfatiza: “a pesar de estar vacunados o de que ya nos haya dado Covid-19, evidentemente podemos infectarnos y transmitir. Esa idea de no usar cubrebocas por estar vacunados no es válida”.

Momento decisivo para la tasa de mortalidad

Por último, añade: “sabíamos que la disponibilidad de vacunas iba a ser complicada porque México no invirtió en ciencia ni tecnología para generar las propias. Ahora medio está empezando a hacerlo de manera tardía. Hasta antes de las elecciones, México empezó con un número aceptable de vacunación, no con la mejor estrategia, pero sí al menos en cantidad. Pero a partir del 7 de julio disminuyó un 60% la velocidad de vacunación”.

Estudiando las gráficas y sopesando la estrategia actual del gobierno tanto en la Ciudad de México como a nivel federal, Andreu Comas considera que los datos de esta semana serán el punto de inflexión en la tasa de mortalidad:

“La tasa ha venido disminuyendo cada semana. En la semana 28 (la segunda de julio) el decrecimiento fue del 0%, es decir que la tasa fue igual a la de la semana previa (la primera de julio). Entonces, pudiera ser que se mantenga ese nivel, que se haga más lenta o que empecemos a crecer en cuanto a mortalidad”.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx