Justo cuando pensábamos que los salvavidas estaban siendo arrojados en el mar de la incertidumbre en el que hemos sido sumergidos, la variante Delta llega como una nueva ola que revuelca al mundo.

¡Y por si fuera poco ya hay una variante Delta plus!

Lo que se traduce en que parece que nos llueve sobre mojado con una variante que penetra mejor en las células pulmonares y que puede fusionarse con una célula vecina que aún no esté infectada. Haciendo que el virus entre en la nueva célula mucho más rápido y que de esta manera el enemigo invisible, se pueda esconder parcialmente del sistema inmune.

Parece una especie de película dirigida por Quentin Tarantino adaptada a nuestro organismo y es que esta variante, identificada por primera vez en la India en octubre pasado, ya circula en México y más de 70 países. Por lo que la OMS la ha catalogado como el nuevo foco rojo, y estima que podría convertirse en la predominante en el mundo.

Una vez más el virus confirma que estamos interconectados, que nadie estará bien hasta que todos estemos bien, y que el egoísmo entre las naciones y entre los individuos deberá ser derrotado.

Esto último me parece todo un reto, porque se trata de uno de los talones de Aquiles de la naturaleza humana, y es que al parecer no nos queda de otra si queremos acabar con esta pesadilla. Porque la versión 2.0 de este enemigo, y con esto me refiero a la variante Delta plus, de la que ya se tienen identificados 200 casos en 11 países, ya se encuentra haciendo de las suyas.

Esta variante tiene una mutación adicional llamada K417N, que la distingue de la variante delta regular, y que se sabe que afecta la proteína espiga, la parte del virus que se adhiere a las células que infecta.

Estados Unidos, Reino Unido e India han confirmado el mayor número de casos. Con 83, 41 y 40 respectivamente. Mientras que el resto se distribuyen entre Canadá, India, Japón, Nepal, Polonia, Portugal, Rusia, Suiza y Turquía.

Aun es demasiado pronto para determinar la magnitud de sus efectos, pero el hecho de que sea la versión plus de la variante más contagiosa que se ha identificado, obviamente asusta. 

En Europa, el ascenso de esta variante ya ha hecho que Reino Unido retrase un mes la fecha de retorno a “la normalidad”. Mientras que la Unión Europea se ha dividido en dos bandos, con Alemania a la cabeza de los países que quieren poner cuarentenas a los británicos que pisen suelo de la UE, además de restringir las llegadas de los pasajeros provenientes de Portugal y Rusia por el repunte de los casos, y España al frente de los que rechazan estas medidas y las catalogan como “drásticas.” Aunque la realidad no les favorezca del todo, porque por lo menos en Cataluña, esta variante ya supone el 32% de los casos. 

Malta, por su parte, ha impuesto restricciones a los viajeros que lleguen del Reino Unido ante el temor a la expansión del nuevo linaje del virus en su territorio e Israel, país que ya festejaba el éxito de su campaña de vacunación como si fuera 2019, ha vuelto a imponer el uso de mascarillas en lugares cerrados tras el repunte de contagios por la variante Delta.

En Eurasia, Rusia que ha sido golpeada de llano por la variante Delta ha registrado 619 muertos por Covid-19 en las últimas 24 horas, un nuevo récord mortal en lo que va del año, en el que por primera vez San Petersburgo, la segunda ciudad del país, sumó más muertes que la capital. 

Además de que los positivos a nivel nacional ascendieron a 21,665, de los cuales 8,457 fueron registrados en Moscú, el epicentro de la pandemia desde marzo de 2021. Por lo que restricciones obligatorias cómo el teletrabajo, la creación de un pase sanitario para ir a restaurantes o la imposición de vacunas en el sector servicios, fueron reintroducidas.

Pareciera de pronto que este nuevo enemigo tiene todo el potencial para regresarnos al punto de partida. Porque incluso países como Nueva Zelanda y Australia que ya se habían declarado como vencedores, han vuelto a poner restricciones.

Los australianos han vuelto a imponer una orden de confinamiento en Sydney, la ciudad más grande del país, que durará dos semanas tras registrar 29 contagios vinculados a la variante Delta del coronavirus en las últimas 24 horas hasta el viernes. Ocasionado que Nueva Zelanda, suspendiera el sábado por tres días la "burbuja aérea" que permitía los vuelos sin necesidad de cuarentena con Australia, para tener tiempo de prever medidas para tornar “la burbuja” más segura, como por ejemplo la necesidad de test de diagnóstico antes de la salida para todos los vuelos, entre los dos países.

Mientras que del lado asiático, Bangladesh va a imponer nuevamente un confinamiento muy severo a partir del lunes, debido al aumento "peligroso y alarmante" de los contagios por la variante delta del coronavirus. En el que todos los organismos públicos y las empresas privadas estarán cerradas durante una semana y sólo se permitirán los desplazamientos por razones médicas.

Así las cosas en el mundo que se abre y se cierra con la llegada de un virus que evoluciona y que nos cambia la jugada. 

La situación que estamos viviendo es sumamente complicada, pero aún así no todo está perdido.

De acuerdo a estudios realizados por los servicios británicos de Salud Pública, la efectividad de la primera dosis de las vacunas de Pfizer y de AstraZeneca contra la variante Delta es de solamente 33%, y con la segunda la de Pfizer tiene una efectividad del 96% contra la hospitalización y la de AstraZeneca, del 92 por ciento.

Así que cuando el panorama se ponga tan negro, que haga que regresar a lo que ahora se conoce como normalidad parezca tan sólo un buen deseo, hay que recordar que en esta carrera armamentista, si los virus tienen las mutaciones, nosotros tenemos las vacunas.

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie

Stephanie Henaro

Profesora de Geopolítica

El último en salir apague la luz

Analista y comentarista mexicana. Estudió la licenciatura en relaciones internacionales en el Tecnológico de Monterrey CCM y en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences-Po). Cuenta con una especialidad en política exterior rusa por el MGIMO de Moscú y una maestría en Geopolítica, Territorio y Seguridad en la Universidad de King’s College London en Inglaterra.

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