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El aeropuerto Dallas Fort Worth avanza hacia cero emisiones netas al 2030
El Aeropuerto Dallas Fort Worth integra energía renovable, eficiencia hídrica, infraestructura eléctrica y reducción de emisiones como ejes de competitividad aeroportuaria hacia 2030, dos décadas antes que su sector
Paneles solares y vidrios especiales refuerzan la eficiencia energética de DFW y reducen el impacto ambiental operativo del aeropuerto.
Fort Lauderdale, Florida. La sostenibilidad dejó de ser un proyecto paralelo para convertirse en una variable de competitividad en la infraestructura aeroportuaria. En el caso del Aeropuerto Internacional Dallas Fort Worth (DFW), el objetivo es crecer con mayor eficiencia energética, menor presión hídrica y una operación alineada con metas de descarbonización.
Durante una entrevista con El Economista, realizada en el marco de IPW 2026, organizado por Brand USA, Lillián Toro Rios y Valles, representante de DFW en México, explicó que la terminal aérea ha incorporado la sostenibilidad como parte de su modelo de negocio y de su planeación de largo plazo.
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Para DFW, la sostenibilidad no es una acción aislada; forma parte de la operación diaria y de la manera en que el aeropuerto se prepara para el futuro”.
El mensaje ocurre en un momento clave para la aviación. La demanda de viajes mantiene presión sobre aeropuertos, aerolíneas y destinos, mientras los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) ganan peso en decisiones de inversión, expansión y reputación corporativa.
DFW opera actualmente con 100% de electricidad proveniente de fuentes renovables y fue reconocido como el primer aeropuerto carbono neutral de las Américas. Además, ha reportado una reducción de 78% en emisiones de CO2e frente a 2010, como parte de una estrategia que combina eficiencia energética, mejores prácticas ambientales y uso de fuentes limpias.
Paneles solares y vidrios especiales refuerzan la eficiencia energética de DFW y reducen el impacto ambiental operativo del aeropuerto.
La ambición de DFW supera el calendario sectorial. El aeropuerto busca alcanzar cero emisiones netas de carbono hacia 2030, es decir, 20 años antes del objetivo proyectado por la industria de la aviación.
Infraestructura clave
Uno de los proyectos más relevantes de DFW es la nueva planta eléctrica central de cero emisiones de carbono. “Esta infraestructura busca sustituir un sistema basado en gas natural, identificado como uno de los principales componentes de la huella de carbono del aeropuerto, por una solución eléctrica para calefacción”, dijo Toro.
El proyecto permitirá reducir emisiones de carbono, contaminantes asociados con la formación de ozono, consumo de agua y uso de gas natural. También está diseñado para acompañar la expansión futura, incluida la posibilidad de sumar hasta 28 puertas adicionales.
En términos económicos, el caso DFW muestra cómo la sostenibilidad comienza a funcionar como infraestructura productiva. La descarbonización ya no solo responde a compromisos ambientales, también permite reducir riesgos operativos, ordenar inversiones y fortalecer la resiliencia de activos estratégicos.
La estrategia también incluye el uso de gas natural renovable en parte de su flota vehicular. “Esta transición alcanza autobuses de traslado dentro del aeropuerto y permite reducir emisiones en la operación terrestre, una de las áreas de mayor actividad cotidiana”.
Dijo que los cambios más importantes no siempre son los más visibles para el pasajero, pero sí los que permiten mejorar la operación y reducir emisiones todos los días.
Agua y territorio
La eficiencia hídrica es otro eje central. DFW ha reportado el ahorro de más de 605 millones de litros de agua potable mediante programas de conservación, eficiencia y prevención de la contaminación.
El reto hídrico es proporcional al tamaño del aeropuerto. DFW ocupa casi 69 kilómetros cuadrados, una superficie superior a la isla de Manhattan, y administra una red ambiental compleja: más de 415 kilómetros de tuberías pluviales, más de 150 descargas de aguas pluviales y alrededor de 42 kilómetros de arroyos y canales conectados con ocho cuencas que desembocan en el río Trinity.
Para gestionar esa infraestructura, el aeropuerto mantiene programas especializados de manejo de aguas pluviales, monitoreo mensual de arroyos y colaboración con autoridades regionales. El objetivo es prevenir la contaminación, proteger cuerpos de agua del norte de Texas y superar estándares regulatorios.
También opera con un Sistema de Gestión Ambiental (EMS), que permite medir desempeño, orientar decisiones y fortalecer una cultura interna enfocada en la conservación de recursos, eficiencia energética y protección de la salud humana.
DFW participa en iniciativas como Air North Texas, enfocada en mejorar la calidad del aire, y Take Care of Texas, programa que promueve la reducción de emisiones, el ahorro de energía, el uso responsable del agua y el reciclaje.
“El futuro de los aeropuertos está ligado a su capacidad para crecer de manera eficiente, sostenible y responsable con las comunidades donde operan”, concluyó Lillián Toro.