En el futbol se dice que “a cambio de entrenador, victoria segura”, en referencia a la motivación extra para un equipo que suele suponer la llegada de un nuevo director técnico.

El estreno del conservador Boris Johnson como primer ministro de Reino Unido ha hecho que los analistas también se pregunten si los relevos en Downing Street estimulan o no a los mercados.

La firma de inversión AJ Bell ha buceado en la reacción de la Bolsa de Londres a las sustituciones de jefes de Gobierno británico desde 1962, cuando se constituyó el índice Ftse All-Share.

En este periodo, ha habido tres sucesiones similares a la de Boris Johnson por Theresa May, en medio de una legislatura y sin elecciones. Así llegaron al poder Jim Callaghan en 1976, John Major en 1990 y Gordon Brown en el 2007. De media, en los tres meses posteriores a estos nombramientos, la Bolsa londinense subió un modesto 2.4 por ciento.

De esos tres recambios, el más comparable con el actual es el de Margaret Thatcher por John Major, tras otro proceso de guerrilla interna de los conservadores y también con la libra bajo presión, como ahora por el proceso del Brexit.

En los tres primeros meses de Major, el Ftse avanzó 11%, en el periodo previo a que Reino Unido se viera forzado a salir del mecanismo europeo de tipos de cambio (el precursor del euro).

Ahora, el mercado también cree que la depreciación de la libra ante el riesgo de un Brexit duro el próximo 31 de octubre puede seguir impulsando el Ftse, donde cotizan muchas multinacionales con la mayor parte de sus ventas fuera de Reino Unido.

En general, según AJ Bell, la Bolsa británica se comporta mucho mejor con gobiernos conservadores que con laboristas (la mayor subida se produjo en la etapa de Thatcher).

De media, el Ftse ha subido 46% con Ejecutivo tories, y sólo 27% con los de izquierda. “Existe la percepción de que los conservadores son más pronegocios, proempresas y menos intervencionistas”, indica Russ Mould, director de Inversiones de AJ Bell.

Quizá por ello muchos inversores creen que, más que el Brexit, el riesgo para la Bolsa es que haya unas elecciones generales que lleven al poder al líder laborista Jeremy Corbyn, con su programa de nacionalizaciones y subidas de impuestos.

Por tanto, la paradoja es que el Ftse puede triunfar al menos a corto plazo si el primer ministro Boris Johnson va hacia un Brexit caótico, y puede bajar si el Parlamento impide este desenlace y fuerza unos comicios anticipados. Entre estas fuerzas opuestas, el Ftse All-Share se mantuvo plano en la primera semana de Johnson en Downing Street.

Según una nota de los analistas de RBC, las probabilidades de un adelanto electoral se sitúan por encima de 60 por ciento.

“La estrategia de Johnson parece ser negociar duro con Bruselas y prepararse para ir a elecciones. El desenlace de estos comicios es difícil de predecir, lo que llevará a cierta volatilidad en los mercados”.

Veremos lo que ocurra el 31 de octubre.