Mientras que la Unión Europea tiene como objetivo lograr una disminución del 55% de las emisiones contaminantes para el 2030, nuestro país ha ofrecido pasar de una reducción del 22% como se planteó originalmente, al 36% condicionado al apoyo financiero internacional.

Las dificultades continúan para definir y financiar los medios para alcanzar los objetivos que se han decidido a partir de la Cumbre de París sobre Cambio Climático.

En la reciente reunión de los países del G20, que de paso generan el 85% de los contaminantes que causan el cambio climático, los países que han decidido ir más allá de los compromisos de París son Estados Unidos, Canadá, Japón y los integrantes de la Unión Europea. Otros países se resisten en realizar compromisos para reducir más emisiones de carbono y realizar la transición energética. En esta posición sobresalen China, Arabia Saudita, India, Rusia, Australia y Brasil.

Resulta lamentable que una cuestión tan importante como es conseguir que el incremento de la temperatura no supere los 1.5 grados para salvar el planeta sea motivo de resistencia, sobre todo de países que son muy importantes por su tamaño y liderazgo. Sucede lo mismo que con la pandemia, unos países resolvieron atacar el problema con recursos económicos y acciones preventivas eficaces y muchos no. América Latina con el 8% de la población mundial cuenta con más del 32% de las muertes por Covid-19.

Lo que también está detrás de estas actitudes es el eterno aprieta y afloja para obtener ventajas como si no resolver estos problemas no nos llevarían al infierno como lo estamos viendo con las inundaciones de China, India, Alemania, Bélgica y los incendios en Estados Unidos.

Una explicación de estas resistencias se encuentra en el hecho de que en el 2009 los países más ricos ofrecieron canalizar recursos económicos por 100,000 millones de dólares para apoyar a los países pobres, pero ese dinero no ha llegado a muchos países. También han surgido propuestas fuera de contexto como es la de Ministro del Medio Ambiente de Argentina que plantea que la mitigación del cambio climático se considere para reducir la deuda externa de los países.

Javier Solana, ex Secretario General de la OTAN, y Enrique Yglesias, ex Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo dicen: “Desde un punto de vista global conviene subrayar que Latinoamérica constituye una pieza clave en los equilibrios políticos y económicos, y muy especialmente en la lucha contra el cambio climático. Se estima que América Latina contiene el 40% de la biodiversidad, el 30% de las reservas de agua dulce y el 25% de la masa forestal de la tierra. Estos y otros muchos factores deberían conferirle una mayor centralidad en la acción multilateral”.

Mientras que la Unión Europea tiene como objetivo lograr una disminución del 55% de las emisiones contaminantes para el 2030, nuestro país ha ofrecido pasar de una reducción del 22% como se planteó originalmente, al 36% condicionado al apoyo financiero internacional.

Hacer la reconversión productiva como ya se está realizando en varios países importantes, significa destinar cuantiosos recursos. En Europa la Comisión Europea determinó convertir al Banco Europeo de Inversiones en un Banco Climático como un compromiso en favor de la transición basada en el carbono a otras energías limpias.

smota@eleconomista.com.mx

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.

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