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Expertos del Comce recomiendan definir líneas rojas sobre China en el T-MEC

Armando Ortega, presidente del Comité Empresarial México-Canadá del Comce, coincidió en que China es el “cuarto pasajero” en el proceso de revisión del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.

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Foto EE:archivo

Roberto Morales

Expertos del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce) recomendaron este jueves definir líneas rojas sobre China en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y precisar, con igual importancia, qué se va a importar desde China y otras naciones.

China es el mayor productor de manufacturas del mundo, el primer exportador de productos y el segundo importador de bienes, además de dominar la producción de tierras raras, varios minerales y materiales críticos y la fabricación de autos eléctricos, paneles solares y trenes rápidos.

“El tema de China es muy relevante porque representa de alguna manera el cuarto participante en esta revisión, a pesar de que no está en la mesa”, comentó Kenneth Smith, presidente del Comité Empresarial Estados Unidos-México del Comce.

En una rueda de prensa en la Ciudad de México, Smith planteó que Estados Unidos trata de construir un entorno norteamericano restringiendo exportaciones chinas a la región y también inversiones en sectores que el gobierno del presidente Donald Trump considera esenciales para la seguridad nacional.

“Pero hay que tener una discusión muy seria entre los tres países norteamericanos sobre qué es posible traer de Asia, no solo de China, sino de otras partes del mundo, como procesos productivos en esos sectores del futuro donde domina China en muchas muchas áreas. ¿Qué es posible traer de esas inversiones a Norteamérica y desarrollar procesos productivos? ¿Cuáles son inviables?”, agregó.

En respuesta a las inquietudes expresadas por algunos miembros y otros legisladores, el T-MEC incluyó una nueva cláusula sobre economías no de mercado que exige a una parte notificar a las demás partes sobre cualquier intento de celebrar un TLC con una economía no de mercado, como China.

Durante las negociaciones del T-MEC, los expertos atribuyeron la inclusión del Artículo 32.10 en el T-MEC a las preocupaciones reportadas por Estados Unidos sobre las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Canadá y China.

Algunos expertos no consideraron que el proceso que finalmente se incluyó en el Artículo 32.10 fuera un impedimento significativo para estas negociaciones, ya que los procesos de retirada desencadenados por un TLC de una parte con un país no de mercado no parecen ser sustancialmente diferentes del proceso general de retirada descrito en el Artículo 34.6.

“No podemos crear una fortaleza que se cierre ni a China ni al resto del mundo. Es un poco la labor del Comce de buscar abrir mercados y atraer inversión. Es decir, tú puedes identificar junto con Estados Unidos y con Canadá prácticas desleales de China o cualquier otro país del mundo y combatirlas (...) Pero por otro lado, tienes que darte cuenta cuáles son esos procesos que simplemente, por cuestión de viabilidad económica, no vas a poder seguir desarrollando en Norteamérica” argumentó Smith.

A manera de ejemplo, mencionó algunos procesos simples o intensivos en el uso de mano de obra, a la vez que puso de relieve que América del Norte se perfila cada vez más como una economía de servicios y de alta tecnología.

Por su parte, Armando Ortega, presidente del Comité Empresarial México-Canadá del Comce, coincidió en que China es el “cuarto pasajero” en el proceso de revisión del T-MEC.

“Los tres países tenemos una gran dependencia de China, al igual que todo el mundo. China es la gran fábrica del mundo”, enfatizó.

Ortega previó que la rastreabilidad será un asunto relevante en la discusión sobre el T-MEC e hizo referencia al uso del blockchain, mediante el cual se registra cada etapa del comercio internacional en un historial digital inmutable y compartido. Permite rastrear el origen, aduanas y logística de las mercancías en tiempo real, eliminando intermediarios, reduciendo el fraude y garantizando la autenticidad en la cadena de suministro.

“Va a ser inevitable que los países acaben por convencerse de la trazabilidad, en lugar de solamente enfocarse en tener reglas de origen más estrictas (...) Utilizar por ejemplo, la tecnología blockchain que es capaz de identificar el origen real de esos productos. Y me parece que eso va a temperar lo que hoy se trata de resolver de una manera que resulta imperfecta y más costosa”, dijo Ortega.

En términos temporales, Antonio Ortiz-Mena, presidente del Comité Técnico del T-MEC del Comce, destacó que este acuerdo comercial estará vigente por lo menos 10 años en un contexto de una profunda transformación tecnológica, geopolítica y de reglas sobre el comercio y las inversiones internacionales.

Desde su punto de vista, el T-MEC se mantiene “vigente y bien protegido”, mientras que las negociaciones entre México y Estados Unidos han permitido disminuir irritantes durante el segundo periodo de la Administración Trump.

Ortiz-Mena consideró que lo ideal es mantener la eliminación de aranceles en todos los productos que cumplan con el T-MEC, reducir o eliminar los aranceles qué aplica Estados Unidos a México y aprovechar la oportunidad de una mayor interacción con América del Norte.

En cualquier caso, acotó que el perfil de Trump no garantiza nada, poniendo como ejemplo que el mandatario estadounidense acaba de pedir cortar todo el comercio con España, a pesar de haber pactado previamente un acuerdo comercial con la Unión Europea.

En prospectiva, Sergio Contreras, presidente del Comce, estimó que México exportará productos al mundo por un valor de 730,000 millones de dólares en 2026, un alza interanual de 9.8%, con las manufacturas alcanzando una participación de 92 por ciento.

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