El flujo de remesas que envían hacia México los trabajadores que están en el exterior, sumó 3,536 millones de dólares en junio, informó el Banco de México.

Esta cifra incorpora un aumento de 11.1% respecto de los envíos registrados en junio del año pasado y es la más alta para un mes de junio desde que Banxico comenzó a medir la llegada de remesas.

Además el flujo de remesas muestra un fortalecimiento desde los 3,379 millones de dólares que enviaron los trabajadores en mayo.

Así, en los primeros seis meses del año y a pesar de la crisis por el Covid-19 y las medidas de distanciamiento social, se mantuvo una sólida entrada de remesas que suman 19,074 millones de dólares.

Estrategas de inversión de Goldman Sachs, BNP Paribás y la consultoría Ducker Frontier, concuerdan en advertir que los migrantes que ya cuentan con la ciudadanía de Estados Unidos, están compartiendo con sus familias en México, los apoyos fiscales que desplegaron allá las autoridades para transitar la crisis generada por la pandemia.

Una observación que desde mayo realizó el Gerente de Estadísticas Económicas en el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), Jesús Cervantes, quien explicó a El Economista que una tercera parte de los migrantes mexicanos que envían remesas, ya cuentan con la ciudadanía norteamericana.

Lo que pudo facilitarles acceso a los apoyos federales de aquel país, y a los apoyos estatales del lugar de residencia. Cheques que pudieron compartir con sus familias en México, consignó.

Creció el giro mensual

Según la información de Banco de México, el giro promedio de remesas recibidas por cada una de las familias que cuentan con estos recursos en el país, fue de 340 dólares en julio. Un monto que resulta el más alto observado desde agosto de 2019, cuando sumó 343 dólares.

Desde Nueva York, el economista para América Latina de Goldman Sachs, Alberto Ramos, resaltó que la depreciación que registró el peso mexicano frente al dólar, de 13.2% en junio, favoreció también al fortalecimiento del giro captado por cada una de las 1.65 millones de familias que reciben remesas en México.

Así, al tomar en cuenta el filtro cambiario, resulta que los hogares mexicanos receptores, percibieron un aumento de 27.9% anual en su giro de remesas en junio, esto al cambiarlas por pesos, que es como gastan, consumen o ahorran en México.

El apoyo viene de fuera

Desde Washington, el analista senior de la consultoría Ducker Frontier, Alejandro Valerio, explicó que el paquete de ayuda que ha desplegado en Estados Unidos a los ciudadanos para enfrentar la pandemia y el apoyo al desempleo es parte del motor que mantiene a las remesas en un flujo sostenido.

Resaltó que su consistencia ayuda al consumo y al sector servicios donde están mexicanos y que aún recortando el cheque de ayudas de Estados Unidos, continuará siendo más alto que el ingreso mensual que tienen los trabajadores en tiempos sin crisis.

En tanto, desde Nueva York, el economista jefe para México y Colombia de BNP Paribás, Joel Virgen, explica que los apoyos girados por el gobierno de Estados Unidos a los hogares, en muchos casos son superiores a los ingresos que normalmente perciben por su desempeño.

Lo que ha favorecido a la resistencia del consumo en aquél país y probablemente les ha alcanzado para enviar a sus familias en México.

El estratega recuerda que en tiempos de crisis en México, los trabajadores que generan remesas suelen hacer un esfuerzo para enviar más recursos a su país.

Adicionalmente, el estratega de Goldman Sachs, refiere que un determinante que regularmente aumenta el flujo de remesas a México, es la depreciación cambiaria.