Banderas, cánticos, lágrimas y celulares grabando. Así era como los aficionados colombianos demostraban su admiración a Mariana Pajón cuando ganó la medalla de oro en ciclismo BMX de Río 2016 y se convirtió en la primera atleta de ese país en ganar dos preseas áureas en Juegos Olímpicos. En el circuito de BMX, Mariana levantó los puños mientras una fila de banderas colombianas ondeaban frente a sus ojos.

Eso no pasará en Tokio 2020. Al menos no de forma presencial, como lo vivió Mariana Pajón. El gobierno japonés y las autoridades olímpicas internacionales confirmaron desde finales de marzo que el evento deportivo más grande del mundo se llevaría a cabo, por primera vez, sin la presencia de aficionados extranjeros.

Casi cuatro meses después, a menos de 20 días del inicio de la justa, también confirmaron que no habrá público local. A pesar de que durante la pandemia se han celebrado eventos deportivos con público como la Eurocopa, el Super Bowl y la Fórmula 1, los Juegos Olímpicos mantuvieron sus puertas cerradas, pues a diferencia de estos, albergarán a más de 11,000 atletas de 206 países.

El doctor Carlos Alberto Vázquez Villegas, miembro del grupo de intervención de psicólogos del deporte de la Dirección General del Deporte Universitario de la UNAM, explica a El Economista que la psicología es un factor clave durante la preparación de los atletas para contrarrestar el peso de la ausencia del público, así como otras múltiples adversidades que pueden ocurrir.

“(La falta de público) Es algo que, definitivamente, no le gusta al deportista, pero no debería ser un problema porque, en el alto nivel, el trabajo psicológico que llegamos a hacer es considerar y trabajar la mente del atleta para cualquier situación adversa y la falta de público es una de muchísimas que se pudieran presentar”.

Con 21 años de experiencia con atletas, el doctor resalta cuál es la importancia de los aficionados presenciales en las competencias: “Funciona en un aspecto de apoyo emocional, de hacerte sentir bien, acompañado, alentado, motivado, la gente juega un papel muy importante en el deporte cuando está a tu favor”.

Los sombreros charros y el Cielito Lindo no acompañarán en Tokio a la delegación de 162 atletas mexicanos, aunque el experto señala que el público es un factor externo que, como muchos otros, se trabaja en sesiones precompetitivas. Por ello, diagnostica que esa ausencia no será un factor para que los deportistas bajen su rendimiento.

“Con mis deportistas trato que los factores externos, como el público, no sean parte de la motivación. Los factores externos ayudan muchísimo pero no son la base, sino la competencia personal y la mejora individual. Hay que voltear al deportista hacia una pedagogía personal en la que él o ella se vean como su primer rival a vencer: mejorar marcas, tiempos, soportar capacidad de fatiga, tolerancia al dolor, ser más constante y disciplinado. Poner el foco en el público realmente sería minimizar el efecto porque se convierte en un factor más de muchos”.

De acuerdo con una cita del Ministerio de Turismo de Japón en 2018, se esperaban a más de 600,000 espectadores extranjeros durante los Juegos Olímpicos, mientras que el Comité Olímpico Internacional (COI) reveló haber vendido más de 4.48 millones de entradas para fans locales hasta febrero de 2020.

No obstante, desde mucho antes que el Covid-19 retrasara los Juegos en marzo de 2020, los psicólogos deportivos trabajaron en fortalecer la mente de los atletas ante diversas situaciones adversas, refiere el doctor Vázquez Villegas.

“Hay una mecánica muy sencilla: en etapa previa a la competencia, tratamos, en coordinación con los entrenadores, de crear los peores escenarios posibles para que (los atletas) empiecen a trabajar su capacidad de adaptación. Me ayuda a que el atleta, a pesar de una incomodidad o desconcentración grande, sea capaz de mantener el foco de atención.

“La parte precompetitiva lleva esa premisa de buscar incomodar al atleta para que independientemente de lo que suceda busque esa adaptación y enfoque. Respiración, visualización y hacerles frente de una manera apropiada, es un protocolo mental de pensamiento y de diálogo, un ensayo mental para ver qué dejar a un lado, en qué enfocarse, qué actitud y qué solución tomar”.

La fortaleza mental es un tema que ha tomado más relevancia durante la pandemia en deportistas de diferentes disciplinas y niveles, como lo señaló la tenista Naomi Osaka durante el Grand Slam de Roland Garros.

Aprendizaje: psicología para atletas durante la pandemia

“Competir sin público en Tokio será un mayor reto. Siempre el aplauso motiva, sin embargo, hemos pasado tanto, que como atleta lo único que quiero es competir. Desde sus casas o donde nos vean no duden en gritar y mandar buena vibra, seguro que nos llega”, escribió la nadadora mexicana, Nuria Diosdado, en sus redes.

Esto refleja el discurso de diversos atletas alrededor del mundo: competir al máximo nivel pese a la ausencia de público, tras la resiliencia adquirida en un año y medio de incertidumbres, caídas de ánimo y desmotivaciones.

“La pandemia fue y sigue siendo una etapa complicada. El año pasado fue lo más complicado por la incertidumbre. Los efectos más relevantes a nivel mental de los atletas tienen que ver con la parte emocional: al no encontrar el para qué me voy a preparar y que además tenías todo un hábito de estar trabajando para algo, se genera el efecto del duelo”.

El psicólogo deportivo describe que los atletas vivieron los pasos que caracterizan a los procesos de pérdidas: negación, tristeza y adaptación, aunque al final todo esto dejó una motivación extra para volver a los grandes escenarios, como señaló Nuria Diosdado.

“La negación surgió cuando sabíamos que nos íbamos a quedar en casa, de ahí, una tristeza aguda y profunda. Hay que entender muy bien para qué son las emociones y la tristeza nos espanta, pero tiene un componente de adaptación con poca energía y mucha reflexión que ayuda a canalizar eso con alternativas y soluciones. El efecto ahora es tenemos unas ganas impresionantes de regresar, un desenfrenamiento total, ganas impresionantes de recuperar lo perdido en un año”.

Los atletas vuelven al escenario con lecciones de vida, resalta el doctor: “Esta situación se tuvo que canalizar en autoaprendizaje. Puso los pies sobre la tierra a los deportistas, no son súper héroes, los vemos ganar pero no los vemos en el lado oculto, son vulnerables y en la parte emocional hay una necesidad de aprender a conocerse más. También se dieron cuenta que, aunque planeamos 10,000 escenarios, el día del evento siempre sucede algo. Los deportistas se dieron cuenta que hay que vivir el día a día”.

Aficionados virtuales, la alternativa del COI

“Cuando anunciamos que no se permitirían espectadores extranjeros, también dijimos que pensaríamos en formas de ayudar a todo el mundo a compartir su apoyo a los atletas. En un mundo dividido por la pandemia, creo que los Juegos contribuirán a renovar conexiones y que el poder del deporte ayudará a unir al mundo nuevamente”, mencionó Heiko Hashimoto, presidenta del comité organizador de Tokio 2020.

La confirmación de ausencia de público aceleró dos proyectos: Share the passion y Fan zone. El primero consiste en crear videos y compartirlos con la organización para que sean transmitidos en Japón y el segundo es una app que permite a los aficionados de todo el mundo competir entre ellos con trivias y juegos, además de recibir premios físicos.

La modalidad de Share the passion (comparte la pasión) puede ser a través de tres vías: la primera, grabando mensajes con el ritmo de 2020beat, una función creada entre el COI y la marca Intel, en el que los aficionados pueden producir su propio video con canciones preestablecidas mediante Facebook, Instagram, Twitter y Tik Tok.

La segunda vía es crear un video de forma independiente a 2020beat y subirlo a las redes sociales con el hashtag #DearAthletes, mientras que la tercera es escribir mensajes de texto con el mismo hashtag, aunque no incluya video.

Los mensajes serán seleccionados para el Cheer Map y el Fan Video Wall de la página web de Tokio 2020 durante el periodo de competencias, así como para las transmisiones realizadas por la televisora japonesa NHK, así como en los tableros de los escenarios de las diferentes disciplinas deportivas, incluyendo audio.

Respecto a Fan Zone, existen cuatro modalidades de competencia: momentos Visa, trivias, soporte y Fantasy games. Este último es uno de los que más ha cautivado a la audiencia joven porque, al igual que con las mejores ligas del mundo, permite jugar torneos virtuales utilizando el nombre de atletas reales.

Al término de los Juegos Olímpicos, los ganadores de la app Fan Zone recibirán premios como relojes marca Swatch, auriculares de Panasonic y productos con licencia oficial de Tokio 2020 como playeras, gorras y peluches.

“Fan Zone sirve como elemento importante de nuestros esfuerzos digitales para que los fanáticos se sientan parte de Tokio 2020, pues dará vida a la experiencia olímpica y conectará a las comunidades globales. Durante estos tiempos sin precedentes, la gente necesita esta conexión más que nunca”, dijo el Director de Marketing y Compromiso Digital del COI, Christopher Carroll.

fredi.figueroa@eleconomista.mx