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Capital Humano

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Cuando trabajar no alcanza para salir de la pobreza

Aunque la pobreza laboral en México se encuentra en su nivel más bajo en dos décadas, un nuevo indicador revela un problema más profundo. Dos de cada tres hogares que caen en esta condición no logran salir de ella y la informalidad sigue siendo el principal obstáculo.

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Dos de cada tres hogares que caen en esta condición no logran salir de ella y la informalidad sigue siendo el principal obstáculo.FOTO: ESPECIAL.

Felipe Morales Fredes

Hay un indicador económico que suele pasar desapercibido cada trimestre, pero que ofrece una radiografía muy reveladora del mundo del trabajo y de la dinámica social en México: la pobreza laboral.

Este índice lo elaboró el extinto Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y el año pasado su conformación pasó a manos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Consiste básicamente en medir a cuántas personas el ingreso proveniente del trabajo en su familia no les alcanza para cubrir sus necesidades básicas.

Bajo esta medición, la pobreza laboral alcanza hoy a 32.3% de la población. En términos prácticos, esto significa que para una de cada tres personas en el país los ingresos laborales de su hogar no son suficientes para cubrir lo básico.

Cabe mencionar que esta es la cifra más baja desde que comenzó a levantarse este indicador en 2005, comportamiento que en gran parte está impulsado por la política de aumentos al salario mínimo emprendida desde 2019 que busca recuperar el poder adquisitivo de este referente.

En este contexto, hace unos días se presentó un indicador adicional de análisis para esta medición y que tiene que ver con la persistencia de la pobreza laboral, es decir, enfocado en analizar qué tan posible es para los hogares salir de esta condición.

El índice fue creado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) y toma como base el informe entregado trimestralmente por el Inegi. El primer resultado de este ejercicio es que, al cierre del 2025, la persistencia de la pobreza laboral abarcó a 65.7% de los hogares, es decir, son los que en un año no lograron salir de esta situación.

Puesto en números reales, explica el CEEY, de los 11.9 millones de hogares en pobreza laboral en el último trimestre del año pasado –el dato más actual–, 7.8 millones permanecieron en pobreza un año después.

“En México, no todos los hogares que están en pobreza son iguales; detrás de la pobreza hay dos realidades: la de los hogares que salen pronto de la pobreza y la de los que permanecen en esta mucho tiempo. Estos últimos enfrentan mayores barreras y tienen menos movilidad social”, dijo Gonzalo Hernández Licona, director del Observatorio Social CEEY.

A nivel local, los estados con mayor persistencia de la pobreza laboral son Guerrero (85.9%), Oaxaca (73.7%) y Chiapas (70.8%). En el otro extremo, es decir, en las entidades donde hay una mayor movilidad social vinculada a los ingresos provenientes del trabajo se encuentran Baja California Sur (43.3%), Quintana Roo (46.3%) y la Ciudad de México (52.5%).

Un elemento que incide en esta realidad es el peso de la informalidad en la economía, que al cierre de 2025 alcanzó a 55% de las personas ocupadas.

Según la información del Inegi, mientras el 0.7% de las personas empleadas en el sector formal tiene ingresos inferiores a la canasta alimentaria, lo que los pone en situación de pobreza laboral. Esta proporción aumenta a 17.8% en el caso de quienes laboran en la informalidad.

Esto está muy ligado al nivel de ingresos que se perciben en ambos tipos de trabajo, lo que incluso limita el impacto que tienen políticas como el aumento del salario mínimo, puesto que sólo garantizan su aplicación en el mercado formal, con lo que se excluye a más de la mitad de la fuerza laboral del país de su aplicación.

Mientras el salario promedio en el mercado formal fue de 10,610 pesos en el último trimestre del 2025, en la informalidad fue de 5,456 pesos, prácticamente la mitad. Lo que evidencia no sólo el impacto de la economía informal en el nivel de ingresos de las personas trabajadoras, sino también en su incidencia en la pobreza.

Sin embargo, no hay ninguna política pública puesta en marcha intencionalmente en la actualidad para reducir la informalidad. Es más, el incremento en los costos laborales asociados precisamente al incremento del salario mínimo y a las reformas laborales podrían estar incidiendo precisamente en el aumento de esta realidad.

Dicen que el trabajo dignifica, pero mientras no se ponga en marcha una política pública que enfrente de manera frontal la informalidad laboral, millones de familias seguirán trabajando todos los días sin lograr salir de la pobreza, por más que aumente el salario mínimo.

Felipe Morales Fredes

Periodista. Actualmente es el editor de El Economista online. Entre 2019 y 2023 coordinó Capital Humano en sus versiones en línea e impresa. Tiene una especialización en periodismo de finanzas y negocios, y en periodismo de datos. Conductor de Redacción 458, un videopodcast semanal de información de actualidad, y co-conductor del podcast Coffee Break, sobre temas del mundo del trabajo.

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