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Más ofertas públicas, tasas a la baja y ASG: la hoja de ruta del mercado bursátil mexicano en 2026

La AMIB anticipa que 2026 será un año de consolidación bursátil en México, con más liquidez, nuevas emisoras, crecimiento de inversionistas y un entorno favorecido por la baja de tasas.

Mercado bursátilEspecial

El 2026 se perfila como un año clave para la consolidación del mercado bursátil mexicano, mayor liquidez, un crecimiento sostenido de inversionistas y cambios regulatorios estratégicos podrían fortalecer la profundidad del mercado y su papel como fuente de financiamiento, así lo anticipa la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB).

Álvaro García Pimentel, presidente Ejecutivo de la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles, señala que el sistema financiero llega con fundamentos más sólidos que en ciclos anteriores.

De cara a 2026, la AMIB espera que continúe la reactivación de las ofertas públicas. Dijo que las bolsas de valores ya cuentan con prospectos para nuevas ofertas simplificadas de acciones y bonos. 

“Este tipo de emisiones, diseñadas para reducir costos y tiempos, será uno de los principales vehículos para ampliar la base de emisoras en el corto y mediano plazo”, indicó el directivo

Fondos de inversión

En entrevista con El Economista, García Pimentel mencionó que uno de los ejes centrales para 2026 es la industria de fondos de inversión, ya que los activos administrados superan ya los 5 billones de pesos, un nivel equivalente a alrededor de 65% de los recursos que manejan las afores.

A diferencia de los sistemas obligatorios de ahorro, este crecimiento se ha dado por decisión directa de los inversionistas, lo que refleja mayor confianza en el desempeño, la gestión profesional y la transparencia del sector”.

Explicó que el avance estructural también se observa en el número de cuentas. Entre casas de bolsa y fondos de inversión, el mercado mexicano suma más de 45 millones de contratos activos, cifra cercana a 90% de la población económicamente activa.

“Este crecimiento, concentrado en los últimos seis años, redefine el punto de partida hacia 2026: un mercado con una base de participantes mucho más amplia, aunque todavía con espacio para incrementar montos invertidos y sofisticación de productos”.

Dijo que en términos de liquidez, la expectativa para este año es continuar con la tendencia de recuperación. El volumen promedio diario de operación ya supera los 1,200 millones de dólares, frente a niveles inferiores a 1,000 millones observados hace poco más en el 2024.

*A ello se suma un factor relevante para inversionistas internacionales: las valuaciones. México opera con múltiplos significativamente más bajos que mercados como Estados Unidos, lo que abre una ventana de oportunidad si se mantiene la estabilidad macroeconómica”.

El entorno de tasas será otro catalizador en 2026, tras una reducción en las tasas de interés, se anticipan nuevos recortes que podrían llevar las tasas de corto plazo a niveles alrededor de 6.5 por ciento. 

“Este escenario tiende a reducir el atractivo de instrumentos tradicionales y a redirigir flujos hacia alternativas con mayor potencial de rendimiento, como acciones, fondos de inversión y productos estructurados. Históricamente, este tipo de ciclos ha coincidido con repuntes relevantes en los mercados accionarios”.

Regulación

Desde la perspectiva regulatoria y fiscal, la AMIB identifica avances que tendrán impacto directo en 2026. Destaca la modificación al esquema de retención en el préstamo de valores, un cambio que elimina incertidumbre y puede detonar mayor actividad en ventas en corto, cuentas de margen y derivados. Además, continúan las conversaciones con la Secretaría de Hacienda para implementar ajustes adicionales que reduzcan fricciones y costos para emisores y participantes del mercado.

En paralelo, se espera la publicación de regulación secundaria para fondos de cobertura y para vehículos estructurados orientados al financiamiento de pequeñas y medianas empresas, conocidos como fondos de capital privado listados. Estos instrumentos podrían convertirse en una vía relevante para canalizar capital local e internacional hacia sectores productivos en 2026.

ASG

Explicó que la sostenibilidad será otro componente central. Más de la mitad de las emisiones en el mercado mexicano ya cuentan con etiqueta ASG, y el volumen acumulado supera los 30,000 millones de dólares. Para la AMIB, la integración de criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo no es una tendencia coyuntural, sino un requisito cada vez más demandado por inversionistas globales.

Con estos elementos, la AMIB anticipa que 2026 será un año de consolidación más que de arranque: un periodo en el que el mercado de valores mexicano buscará traducir su mayor base de inversionistas y mejores condiciones financieras en más liquidez, más emisoras y mayor profundidad.

“Con tasas a la baja y valuaciones atractivas, el mercado de valores mexicano tiene condiciones para jugar un papel central en el financiamiento en 2026”, concluyó Álvaro García Pimentel.

Coordinadora de Operación Editorial de Suplementos y Ediciones Especiales de El Economista. Licenciada en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Estudió una especialización en Periodismo Económico en la Universidad de Miami, auspiciada por la Fundación Reuters. Ganadora del premio por la "destacada cobertura en finanzas verdes", entregado por la BMV y el Consejo Consultivo de Finanzas Verdes. Ha sido analista de mercados, editora de finanzas y creadora de ranking de negocios, responsabilidad social y mercados, y ha trabajado en la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, Reforma, Excélsior, Mundo Ejecutivo, Expansión, Fortuna, Infosel y Economática.

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