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Rumbo al 2026: Perfil, estrategia y riesgo, los pilares para invertir bien
Los inversionistas suelen actuar de forma emocional ante la volatilidad. Mantener disciplina, diversificación y visión de largo plazo, con acompañamiento experto, es clave para decisiones acertadas.

Un reto para el gobierno y los emprendedores es mantener un canal de comunicación eficiente e incrementar la capacitación empresarial.
En los últimos 18 meses, el mapa para los inversionistas en México cambió de manera relevante. La tasa de referencia bajó de 11.25 a 7.25% y, lejos de un entorno de tensión cambiaria, el peso se ha mantenido relativamente estable e incluso se ha fortalecido frente al dólar durante 2025.
“En realidad, las tasas en México ya no pueden considerarse tan altas. La volatilidad cambiaria ha sido moderada y, aunque la economía global muestra cierta desaceleración, su resiliencia ha sorprendido positivamente”, comentó Alejandro Martínez Feres, director general de SAM Asset Management México, en entrevista con El Economista.
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Apetito de diversificación
Martínez ha observado un mayor interés de inversionistas institucionales y personas físicas por diversificar sus portafolios. “En instrumentos de deuda, destaca el interés por estrategias dinámicas, con acceso a mayores plazos y a tasas revisables. También vemos demanda por fondos con coberturas cambiarias”.
Dijo que el ajuste a la baja en las tasas, combinado con un tipo de cambio relativamente estable, ha impulsado la búsqueda de soluciones que capturen los niveles actuales de rendimiento, ante la expectativa generalizada de nuevos recortes en los próximos meses del 2026.
Estrategias de valor
El entorno no solo ha sido favorable para la deuda. El reciente rally en los mercados accionarios, pese a que la actividad económica global enfrenta todavía retos, ha reactivado el apetito por estrategias de valor.
Martínez destacó que esto es especialmente visible en bolsas con perspectivas atractivas y valuaciones por debajo de sus promedios históricos, como la mexicana, donde los inversionistas vuelven a mirar oportunidades de largo plazo respaldadas por fundamentales sólidos.
Contexto del inversionista
Explicó que, los indicadores tradicionales siguen siendo un punto de partida, pero no son el destino final. “Comisión, volatilidad, plazo o benchmark son relevantes, pero no determinantes por sí solos”...
“La verdadera diferencia está en comprender el contexto y los objetivos personales detrás de cada inversión”. Dijo que, los clientes buscan cada vez más respaldo institucional y claridad en la estrategia.
Por ello, cobran especial importancia el servicio y el acompañamiento que brindan los distribuidores de fondos, quienes ayudan a identificar las soluciones más adecuadas dentro de una gama amplia de alternativas.
“Insistimos en un perfilamiento adecuado desde el inicio: conocer al cliente y entender sus metas permite definir el tipo de fondo de inversión y el nivel de riesgo adecuados”, concluyó Martínez.



