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Finanzas Personales

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Tarjetas de crédito garantizadas, ¿son ideales para ti?

El mercado financiero en México ofrece una alternativa que está ganando terreno para quienes buscan una segunda oportunidad o quieren empezar desde cero: las tarjetas de crédito garantizadas.

Las tarjetas de crédito garantizadas ayudan a que os otorgantes sepan que sí puede manejar el crédito.Pexels.

¿Has escuchado hablar de las tarjetas de crédito garantizadas? Es dinero plástico que está respaldado por un depósito inicial que sirve como garantía de pago. Son relativamente nuevas en el mercado, aunque ya diversas instituciones ofrecen esta alternativa, entre ellas Nu, Klar, Stori, Finsus, Falabella (Soriana), Plata, Banco del Bajío, Ualá y BBVA.

Si bien cada vez existen más opciones de tarjetas de crédito, no todos los usuarios son sujetos a financiamiento. La falta de historial crediticio (como suele suceder a jóvenes y estudiantes) o una mala calificación en él, así como ingresos insuficientes o difíciles de comprobar, suelen ser causas de rechazo entre bancos y otras entidades financieras.

¿Cómo funciona una tarjeta de crédito garantizada?

Si estás en alguno de estos supuestos, las tarjetas con garantía son una opción para ti. Por sus características, a diferencia de los plásticos tradicionales, no requieren un historial crediticio robusto para su aprobación y la línea de crédito está vinculada al monto inicial de garantía. La cantidad mínima requerida para obtener una es definida por cada institución, en algunos casos empieza desde 500 pesos, pero el usuario puede decidir aumentar la cifra.

Paulina Casso, especialista en educación financiera, señala que generalmente son montos pequeños los que se solicitan y funcionan de esta manera: Si decides ingresar 5,000 pesos como garantía de pago, esa cantidad, en automático, se vuelve tu línea de crédito. Algunas instituciones dicen: adicional a esa cifra, deposita 25% más “por resguardo, por si no pagas, mínimo que de ahí se tome el dinero”.

“En general, (los clientes objetivo de estas tarjetas), necesitan demostrar que pueden manejar adecuadamente un crédito durante un periodo de tiempo, antes de recibir un financiamiento ‘real’ o sin respaldo y recuperar tu garantía”, dice Nalali Lagarda, asesora en ahorro y retiro.

Por ello, acota, este tipo de tarjetas son funcionales para aquellas personas que tienen una mala calificación en su historial crediticio y buscan reconstruirlo.

Casso señala que algunas personas ven esta herramienta como una tarjeta débito, “porque si el dinero sale de tu bolsa, qué chiste tiene”; sin embargo, son tarjetas de crédito convencionales, que reportan a las sociedades de Información Crediticia, cuentan con fecha de corte y pago y tienen beneficios como las tradicionales.

Si tengo buen historial crediticio, ¿me conviene una tarjeta garantizada?

¿Si tengo un score crediticio positivo las tarjetas con garantía no son para mí? De acuerdo con Lagarda, no sería lo más natural recurrir a esta opción, porque, de alguna manera, estás inmovilizando tu dinero para acceder a un financiamiento que puedes obtener en otro lado, sin dar un pago inicial.

Sin embargo, puede haber excepciones, ya que pueden ser una buena herramienta para controlar gastos.  “Si eres una persona que se deja ir, no sabes ponerte filtro, decidir cuándo no gastar y quieres irte a la segura de no endeudarte de más, metes ahí el dinero que sabes que tienes y que puedes pagar y es una manera de controlar tus finanzas”, dice Casso.

También puede ser funcional para quien no tiene comprobante de ingresos y no le autorizan más crédito, pese a que su score es positivo, o para quien desea ingresar a cierta institución financiera sin necesidad de esperar una respuesta de solicitud de crédito.

“Son casos no constantes, casos atípicos, porque para personas con buen historial lo lógico es comparar otro tipo de tarjetas, como las básicas, que pueden tener más beneficios, pero la opción existe”, señala Lagarda.

¿Por qué las instituciones financieras están impulsando este producto?

En la actualidad vemos gente que está muy endeudada con las tarjetas de crédito y los bancos y otras instituciones financieras están tratando de prevenir que sus índices de morosidad aumenten.

Para estas entidades, las personas que no tienen historial crediticio o lo tienen mal evaluado son un riesgo y quieren minimizar la amenaza de impagos y evitarse el trabajo de pasar esas deudas a despachos de cobranza, “porque todo cuesta”.

“Entonces, encontraron esta manera, donde dicen: no te niego el crédito, pero no te voy a dar el financiamiento, tiene que salir de tu bolsa, al menos en las primeras etapas. Es una solución que encontraron para seguir dando más opciones de préstamos, pero sin poner en riesgo el dinero de la institución y de sus clientes”, dice Casso.

Las sociedades Financieras Populares (Sofipos) como Nu, Klar y Stori nacieron desde la premisa de la educación financiera, “aquí te prestamos dinero donde otros no te prestarían”; sin embargo, como han ido creciendo, como empresas, “cuidan el riesgo de que no les paguen”, más cuando la cartera vencida del sector ronda en 10 por ciento.

“Si dan crédito a personas sin historial, con ingresos inciertos y con alto riesgo en materia de crédito, la probabilidad de impago aumenta. En ese sentido, la tarjeta garantizada les permite incluir a más personas en su base de clientes, con una estructura de menor riesgo”, señala Lagarda.

¿Tienes dudas? Escribe a fernando.franco@eleconomista.mx

Periodista económico

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