“Una causa de fuerza mayor” liquidó la edición 2020 del Mobile World Congress de Barcelona (MWC). La psicosis que desató el coronavirus en toda la industria móvil es la causa y la GSMA, el organizador de esta feria, no tiene cómo compensar los aproximadamente 120 millones de euros en ingresos brutos y 75 millones de euros en ganancias netas que atrae por la organización de este foro.

Es posible que esta asociación tenga que echar mano de sus reservas bancarias y deba tonificar su estructura global para cumplir con sus compromisos de todo el 2020. El impacto del coronavirus pasará factura a la GSMA, dijeron analistas.

Las afectaciones por la epidemia originada en China no se queda en Barcelona, que en el último año vio una derrama económica de 500 millones de euros para todas las industrias de la ciudad por mantener la sede del Mobile World Congress. El coronavirus podría contagiar ahora las ediciones de los foros regionales de junio de la GSMA en Shanghái o San Francisco, una posibilidad que obliga a la GSMA a hacer un ejercicio de reflexión para determinar si reaccionó tardíamente y de qué manera ante la propagación de un virus que en treinta días se extendió por una veintena de países.

La cancelación del MWC de Barcelona despertó otra vez los rumores de que al interior de la organización existen inconformidades entre los socios de Occidente que señalan una preferencia hacia los socios chinos y un creciente peso de éstos en los órganos de control o políticas de decisión. Hasta un día antes de la cancelación del foro, más del 95% de las empresas que desistieron de su participación eran estadunidenses y europeas, y la salida de Facebook y Ericsson fue el aviso definitivo para la asociación. Y para presionar, desde la industria se escuchan las voces de que la organización se ha burocratizado demasiado.

Expertos coinciden en que el desarrollo tecnológico no se detiene por la cancelación del MWC de la GSMA este año y se abre un tiempo para que los órganos reguladores nacionales reflexionen sobre las políticas públicas que ayuden al empuje de los despliegues de la tecnología 5G, mientras que los operadores podrían afinar modelos de negocios más viables sobre ese nuevo estándar de comunicación. Si la cancelación del Mobile World Congress es también parte de toda esa trama que enfrenta a China con Estados Unidos en desarrollo tecnológico, entonces el coronavirus sólo sería un pretexto dentro de un asunto de geopolítica, porque otros foros de gran calado en los sectores de la moda persisten en Berlín y Milán.  “Es posible y quizá sea un poco de todo”, dijeron especialistas.

“El desarrollo sigue… Ya había pilotos y demostraciones reales de 5G desde 2017, aunque sin haber claramente negocios desplegados (…) Lo que sí ha habido es una preocupación (de Occidente) de que en cada evento la industria china, especialmente Huawei, ha pasado de ser un marginado a ir copando pabellones enteros, creando verticales para todos sus negocios móviles, redes, cloud y otras soluciones de infraestructura y espectro. Huawei ha construido su propio ecosistema allí de verticales que impactan a la industria”, dijo Rodrigo Ramírez Pinto, exviceministro de telecomunicaciones de Chile durante el segundo mandato de Michelle Bachelet.

En 2019, fue notable la presencia de Huawei en el MWC de Barcelona y la empresa china se sintió cobijada por los operadores móviles ante los ataques del gobierno estadounidense ese año.

“La delegación china tiene un peso importante y de allí las teorías conspirativas. Así, el coronavirus pudo ser un argumento para mandar una señal de detener cualquier avance de la industria china y dar tiempo, pero no es rápido hacer desarrollo. No sé si estaban todas las condiciones para suspender el MWC, pues en Berlín y Milán persisten las expos de industrias significativas de la moda y el sector automotriz, pero la atención global se centró en el Mobile”, dijo Rodrigo Pinto.

Para el internacionalista Adolfo Laborde, investigador de la Universidad Anáhuac, la cancelación primero de empresas de Occidente y luego la suspensión definitiva deel festival obedece a un evento de coyuntura como puede ser el impacto del coronavirus, cuya aparición se enmarca en un momento de estira y afloja entre las relaciones China-Estados Unidos, con efectos en la geopolítica mundial. El problema está en que la GSMA pudo haber resultado damnificada.

“Las coyunturas son muy importantes en los cambios de poder y en las relaciones internacionales, y esta es una de esas coyunturas (…) Por supuesto, toda la masa crítica de Estados Unidos, que incluye también a sus empresas de tecnología, aprovechará esta coyuntura para intentar revertir o acortar distancias en ese mercado, pues hay que recordar quiénes se están convirtiendo en los amos de las telecomunicaciones. Que podría haber impactos a las cadenas de valor o a los contratos; o se podría bloquear a proveedores chinos. Barcelona está lejos de China y creo que podría asegurar la salud de las personas… (…) Esto servirá de trampolín para recuperar terreno económico y tecnológico; la duda es si lo lograrán”, dijo Laborde.

Aun con voces de habitantes la misma Barcelona que rechazaban la organización del Mobile World Congress de Barcelona de la GSMA, inclusive en apoyo de argumentos de que las redes de telecomunicación son dañinas para la salud, este foro fue creciendo en importancia económica para la ciudad.

De acuerdo con datos de Estatista, retomados por el periódico Expansión de España, la feria dejó un impacto de 100 millones de euros para Barcelona en 2006; 220 millones de euros en 2011, otros 430 millones de euros en 2015 y 473 millones de euros en 2018. Esos datos revelan la importancia del foro para hacer intercambios de ideas y como espacio para hacer negocios y demostraciones de los adelantos tecnológicos.

Allí es el sitio para la promoción de las ideas, resumió Pedro Huichalaf Roa, exsubsecretario en el regulador Subtel de Chile. Por ello, la cancelación del MWC perjudicará también a la ciudad por las economías temporales que se crean.

Pero, “esto puede dar una pausa entre los países que ya están desplegando tecnología en forma acelerada frente a los que todavía no tienen definida una hoja de ruta respecto a su orientación de política pública con tecnología 5G, que promete ser positiva, porque servirá para múltiples aplicaciones y servicios; y es una pausa para que las empresas se concentren en desarrollar modelos de negocios y despliegues que sean concordantes con las políticas públicas, que obviamente vayan en beneficio de las personas; que acorte la brecha entre los conectados y los desconectados”, dijo Pedro Huichalaf.

Para Juan Gnius, analista en Telracom, es pronto para determinar que la cancelación del MWC es resultado del cruce de China-Estados Unidos y que dependerá de la misma GSMA cómo consigue sortear los efectos de llevar el Mobile World Congress al año 2021:

“La suspensión del WCM afecta más al negocio que el desarrollo tecnológico. Lo que se pierde es el negocio. Después dependerá del tiempo en que tarde en controlarse esta epidemia del coronavirus para afirmar que se afectó el desarrollo tecnológico, que se pega con que si afecta también la comercialización o si crean barreras para comercializar con China. Pero supongamos que un proveedor chino se ve prohibido a exportar durante dos meses su tecnología, eso no es suficiente para suplantar con equipamiento ni para generar nuevo desarrollo tecnológico. Esto, en principio, es negocio”.

kg