LA GSMA, asociación organizadora del Mobile World Congress de Barcelona, decidió suspender la edición programada del 24 al 27 de febrero, ante el creciente riesgo por el coronavirus y el retiro de muchas compañías participantes.

Originalmente la decisión se tomaría este viernes, pero el consejo formado por 25 representantes de operadoras de telecomunicaciones adelantó la decisión ante los sucesivos anuncios de retiro de las empresas y dio el anuncio oficial.

Previo al aviso oficial de la cancelación, Nokia, Deutsche Telekom o Vodafone, entre otras, habían anunciado su decisión de no participar, por temor al riesgo reputacional en caso de que hubiesen contagios de coronavirus durante la feria, mientras el gobierno español, la Generalitat y el ayuntamiento de Barcelona presionaban para que se mantuviera el programa del congreso, que genera una derrama de casi 500 millones de euros en Barcelona, entre hospedaje, alimentación, entretenimiento y transporte.

El punto de quiebre de la crisis fue la decisión del gigante sueco Ericsson, uno de los pesos pesados de la industria de telecomunicaciones, el número dos de las redes tras Huawei y uno de los principales expositores del certamen, con un stand de más de 6,000 metros cuadrados, que la semana pasada decidió darse de baja con el argumento de anteponer la seguridad de sus empleados y de sus clientes por encima del negocio, como antes ya lo había argumentado la coreana LG; eso situó al resto de compañías en una posición comprometida, pues cualquier compañía que acuda puede ser acusada por una parte de la opinión pública de indolencia para con su personal y los asistentes al congreso.

Ahora vendrán las consecuencias económicas por la anulación. El contrato de las empresas participantes establece que el organizador puede cancelar el evento a reserva de devolver los adelantos entregados por las compañías para los espacios, alrededor de 1,000 libras por metro cuadrado, y que en conjunto suman varios cientos de millones de euros.