El consejo de la GSMA, la asociación de operadoras de telecomunicaciones y compañías tecnológicas, tiene previsto abordar este viernes la posible cancelación del Mobile World Congress en una reunión.

En el consejo de la GSMA están presentes representantes de operadores de telecomunicaciones de todo el mundo, entre otros el español Julio Linares, ex consejero delegado de Telefónica. El consejo está formado por 26 miembros, con la presidencia de turno a cargo de Stéphane Richard, el consejero delegado de la francesa Orange. Además, en el consejo también está presente Mats Granryd, el director general de GSMA y otros 24 representantes de operadoras de telecomunicaciones, entre ellas gigantes europeos como Deutsche Telekom y Vodafone, americanos como AT&T, Verizon y América Móvil, las tres operadoras chinas, y más de una decena de operadoras asiáticas.

El MWC, que inicialmente debía celebrarse en la Fira de Barcelona entre el 24 y el 27 de febrero, es el mayor congreso de tecnología del mundo, y el pasado año recibió 109,000 visitantes, que dejaron en la Ciudad Condal una lluvia de millones, cercanos a los 500 millones de euros, según la organización.

La reunión extraordinaria del consejo de la GSMA, convocada a petición de los operadores, deberá decidir si finalmente se mantiene el certamen, se pospone o se cancela la edición de este año, ante el temor de muchos asistentes al contagio por el coronavirus chino.

La ministra portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, se ha limitado a señalar a este respecto al término de la reunión del Consejo de Ministros que "los eventos internacionales se pueden celebrar con normalidad a pesar del coronavirus", y que "colaboraremos con el conjunto de las administraciones".

Pero este temor ya ha provocado la decisión de no acudir al MWC de este ejercicio por un grupo creciente de compañías de primer orden mundial, que se inició la semana pasada con la coreana LG, a la que han seguido grupos como Ericsson, uno de los pesos pesados de la feria en su condición de segundo fabricante mundial de redes, Amazon, Sony, Nvidia, NTT Docomo -uno de los miembros del consejo de la GSMA- y otros grupos menores como Umidigi, Gigaset, Amdocs y CommScope. A todos ellos se ha sumado hoy otros gigantes como FacebookCiscoSprintIntel y Vivo.

"Como medida de precaución, los empleados de Facebook no asistirán al Mobile World Congress de este año debido a la evolución de los riesgos de salud pública relacionados con el coronavirus", ha señalado la empresa fundada por Mark Zuckerberg en un comunicado.

"La seguridad y el bienestar de todos nuestros empleados y socios es nuestra principal prioridad, y nos hemos retirado del Mobile World Congress de este año por precaución", ha afirmado por su parte Intel. La empresa estadounidense ha agradecido su apoyo a la GSMA, organizadora del evento, y asegura que espera "asistir y apoyar futuros eventos del Mobile World Congress".

A lo largo del día de ayer las grandes operadoras de telecomunicaciones mantuvieron diversos contactos multilaterales para aclarar su postura ante la celebración o no del MWC. En general, los operadores prefieren que sea la propia GSMA la que lidere la decisión para no quedar señalados como los responsables de la suspensión. Esto es especialmente claro en el caso de las operadoras que tienen presencia en España, y para las que Cataluña supone un mercado fundamental dentro del mercado español. Ninguna quiere que se la considere responsable de la cancelación, máxime tras el cerrado apoyo institucional y de la clase política que recibió ayer la opción de mantener el congreso, con llamadas a la calma por parte del Gobierno español, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona.

En el caso de la española Telefónica, su postura es más delicada aún que la de cualquier otro operador mundial, al ser el operador histórico español, y por tanto casi el anfitrión del MWC, además de ser el responsable de garantizar toda la conectividad del certamen. Lo mismo ocurre, en menor medida, con la también española Cellnex, el gigante europeo de las infraestructuras de torres de telefonía móvil, un grupo con sede operativa en Barcelona. En ninguno de los dos casos se quiere que se les pueda relacionar con una decisión que perjudicaría los intereses económicos de Barcelona.

Pero el problema para el MWC de este año es mucho más de imagen y reputacional que sanitario. Todas las compañías que han anunciado su renuncia a participar en la edición de este año justificaron la cancelación con el mismo argumento: nadie quiere poner en riesgo a sus trabajadores, clientes y proveedores, por mucho que se hayan tomado medidas para aumentar la seguridad sanitaria. Si se produce un solo caso de infección durante el congreso, la reputación de las empresas asistentes se puede ver seriamente perjudicada.

Hasta la fecha, el coronavirus, cuyo origen está en la provincia china de Hubei, ha infectado a más de 40,000 personas y se ha cobrado más de 1,000 vidas. En España sólo se han contabilizado dos casos.

Ante la escalada de cancelaciones, GSMA anunció el domingo un incremento de las medidas de seguridad sanitaria como la prohibición de acceso a la feria de los viajeros procedentes de Hubei y la exigencia de que todos los congresistas que lleguen procedentes de China demuestren que han estado fuera catorce días antes (el tiempo de la incubación del virus). En paralelo, también explicó que se realizarán controles de temperatura a los asistentes. Pese al incremento de cancelaciones de ayer, la organizadora del congreso guardó silencio.

Mientras tanto, el montaje del congreso en los recintos de Fira de Barcelona en Montjuic y L'Hospitalet sigue su curso con operarios -algunos equipados con mascarillas- montando ya los primeros stands en los pabellones. Fuentes de la institución ferial señalaron que los trabajos se iniciaron la semana pasada y que los plazos se mantienen dentro del calendario.

Ante el temor de que la bola de nieve se haga mayor, el Gobierno, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona reafirmaron su compromiso con el congreso. Las tres Administraciones confían en que las medidas de seguridad anunciadas el domingo por GSMA, la patronal mundial de operadores móviles y organizadora de la feria, sean suficientes para detener la sangría de bajas.

Balón de oxígeno

En medio de la cascada de cancelaciones, el MWC también recibió ayer algún balón de oxígeno. El gigante chino Xiaomi explicó que sigue adelante con su agenda en la feria de Barcelona, aunque "pendientes" de la evolución de los acontecimientos. La compañía, que tiene previsto anunciar nuevos móviles y hardware en el MWC, indicó que seguirá todas las recomendaciones de GSMA, como, por ejemplo, que los empleados que vengan de China deberán haber salido del país al menos 14 días antes de su llegada a Barcelona y en estado asintomático.

Oppo, que presentará su nueva gama de móviles en la feria, mantiene su agenda intacta en el MWC y seguirá los protocolos de seguridad que ha marcado el GSMA. La compañía china aseguró que "todo sigue en pie" y que sus portavoces chinos llevan en Europa ya más de 15 días. La también china Lenovo indicó que la compañía no ha modificado sus planes ni su presencia en el MWC ante la epidemia del coronavirus.

Por su parte, TCL, al igual que ZTE, anunció la cancelación de su rueda de prensa de presentación de novedades prevista para el 22 de febrero, aunque mantendrá la actividad en su stand en la feria. La confirmación de estas multinacionales se suma a la lista conformada por otros gigantes tecnológicos como Samsung o Huawei, que han renovado su compromiso.

Anulaciones hoteleras y en la restauración

Los hoteleros de Barcelona reconocieron ayer que las cancelaciones de reservas para la semana del MWC siguen aumentando. "Todavía es pronto para cuantificar cuál será el impacto total", indicaron a través del Gremi d'Hotels de Barcelona. Como es habitual para este tipo de eventos, las reservas para los cuatro días que dura el congreso están pagadas por adelantado y el importe no es reembolsable. Generalmente, los congresistas alargan su estancia un par de días antes del evento y también dos o tres días una vez se ha terminado. En este caso, las reservas no están pagadas y los hoteles perderán su negocio. Para los establecimientos que estaban reservados prácticamente al completo por algunas de las empresas que han cancelado su asistencia, las pérdidas se contarán en cientos de miles de euros. Por su parte, el Gremio de Restauración de Barcelona señaló que el sector vive con preocupación las primeras cancelaciones y recordaron que el MWC significa "salvar un trimestre", el primero del año, que suele ser malo.

erp