Barcelona.- La ofensiva de Estados Unidos y su presidente Donald Trump contra Huawei alcanzó a la empresa china hasta el Mobile World Congress de Barcelona, donde este año una Europa financieramente emproblemada en su sector de telecomunicaciones ha cobijado al fabricante oriental y éste, a modo de agradecimiento, exhibió aquí lo último de sus gadgets que no ha podido presentar en el CES de Las Vegas por las presiones de Washington y ha estado firmando y negociando contratos de proveeduría de infraestructura con distintos operadores que esta semana se encuentran en España.

Y para granjearse todavía más a las llamadas telecos europeas, la tecnológica que recientemente superó a Apple en el mercado de los smartphones, importó vehículos de la casa Mercedes Benz para el traslado de ejecutivos por las distintas sedes del MWC2019, detonando así otros empleos adicionales que impactan positivamente hasta las economías mismas de Alemania y Francia. Por eso es que el Mobile de Barcelona habla más en chino que en inglés este año y casi nada en español.

Huawei está siendo perseguida por Estados Unidos, como repercusión por la guerra comercial y las diferencias geopolíticas que este país mantiene con China en diferentes temas globales y uno de ellos tiene que ver con qué nación y qué estándar tecnológico será el ganador para construir desde allí las primeras redes de telecomunicación 5G, aquellas, que según expertos y la industria europea que visita la feria tecnológica de Barcelona, revolucionará las comunicaciones hombre-hombre, hombre-máquina y máquina-máquina desde este mismo 2019, toda una transformación de la actividad industrial y la aplicación de las tecnologías a la vida cotidiana.

La empresa china necesita de Europa para crecer y de hecho, el sector de telecomunicaciones europeo es uno de sus principales mercados. Y Europa no quiere perder un fabricante aliado de equipos que participa en toda la cadena de valor, desde la  construcción de fibra óptica, radiobases, antenas y centrales, hasta los celulares y aplicaciones móviles, rubros en que difícilmente compiten los proveedores europeos como Ericsson y las estadounidenses Alcatel-Lucent y Cisco y eso, empresas como Vodafone y Deutsche Telekom –cuya utilidad se desplomó 37% en 2018– lo saben ante sus retos financieros y técnicos y además lo miran en los pabellones del Mobile World Congress 2019.

Telecom Italia, que perdió 114 millones de euros en su ejercicio de 2018, acompaña a Huawei. Vodafone, en momentos en que Moody's rebajó su nota de "Baa1" a "Baa2", complicando así sus planes de inversión y solicitudes de crédito, ha pedido un voto de confianza para Huawei y exigió pruebas de los riesgos de contratar tecnología china. Telefónica, con una megadeuda sobre su cabeza por alrededor de 50,000 millones de euros y complicaciones de operación en México y Brasil, abiertamente dijo en el primer día del MWC de Barcelona que vetar a Huawei significará sacar de la industria a un proveedor que es puntero en la innovación y cuya presencia evita que los componentes se encarezcan, presionando financieramente aún más a un sector que liga una década tratando de idear la manera de recuperar inversiones y cómo hacer para que los usuarios consuman más productos de valor agregado.

Estados Unidos también ve con recelo a Huawei, porque dentro del negocio de telecomunicaciones global la proveeduría de componentes supone cerca del 58% de las ventas y allí un discreto Huawei gana participación cada día a Nokia y Ericsson. Hoy, por ejemplo, Huawei firmó en el Mobile de Barcelona un contrato con el operador Rain de Sudáfrica para lanzar una de las primeras redes 5G en ese país meridional.

En Europa, Huawei cuenta veinte años de presencia y su joya es Alemania y después el Reino Unido, que por separado, han criticado los ataques dirigidos a un Huawei que ha iniciado las construcciones de redes de quinta generación en sus territorios. En Alemania, según la casa de análisis que lo informe, Huawei ha construido entre el 30 y 35% de las redes 4G de Deutsche Telekom.

Washington presume que Huawei habría incurrido en trece distintos ilícitos, entre ellos espionaje industrial en contra de una de sus compañías de telecomunicación, especifícamente T-Mobile, y asegura además que Huawei proveyó infraestructura al gobierno y empresas de Irán, pese a las sanciones conocidas contra esa economía.

Huawei, presentándose esta mañana como un aliado de Europa y tratando de alejar al fantasma de Estados Unidos que sobrevuela el Mobile de Barcelona —una delegación de ese país estuvo presente el día de la inauguración del MWC 2019–, aseguró que no existen puertas ocultas en su tecnología donde el gobierno chino pueda entrar desde Pekín para espiar la información que generan los usuarios en Occidente.

“Estados Unidos no tiene ninguna prueba contra nosotros y nuestra 5G en su acusación y la ironía es que el Cloud Act de Estados Unidos permite a las entidades de ese gobierno acceder a datos más allá de las fronteras”, declaró el presidente rotativo de Huawei, Guo Ping, esta mañana en el Mobile World Congress.

"No hacemos nada malo. Lo digo lo más claro posible: Huawei no ha utilizado y jamás usará puertas traseras y no permitirá que nadie lo haga con sus equipos. Esa responsabilidad nos la tomamos muy seriamente”, sentenció Guo Ping en el auditorio uno del MWC 2019.

Australia, Japón y Nueva Zelanda ya han atendido a los exhortos de Estados Unidos y no han hecho caso a las palabras de Ping sobre la defensa de Huawei.

Pero Europa, advirtiendo que la 5G obligará a un nuevo ciclo de inversiones y enfrascada en la competencia de sus operadores de telecomunicaciones contra las empresas de Internet afincadas en Silicon Valley que evitan responder a su legislación, prefiere mantener su confianza en Huawei y quizá esperar de esa empresa apoyos para cumplir con el pronóstico de la GSMA de que 5G demandará más de 300,000 millones de dólares en inversión para 2025 en su propia región y así dar vida a términos que ahora parecen utópicos como Industria 4.0, realidad aumentada o telemedicina avanzada.