La educación es el tendón de Aquiles en América Latina, pues si bien algunos países en la región presentan avances en materia de cobertura y gasto; en muchas otras naciones la deserción escolar continúa siendo muy elevada, advirtió el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), José Ángel Gurría.

Al participar en el X Encuentro Empresarial Iberoamericano, el cual se lleva a cabo en paralelo a la XXIV Cumbre Iberoamericana en Veracruz, José Ángel Gurría expuso que los estudiantes latinoamericanos de entre 15 y 16 años, que son objeto de la prueba PISA realizada por la OCDE, continúan permaneciendo en los últimos lugares. Incluso los alumnos con las mejores calificaciones tienen un retraso de más de dos años de escolaridad con respecto a los demás países de este bloque.

A su vez, advirtió que el desempeño de los estudiantes se ve afectado por la desigualdad: una tercera parte de las diferencias en desempeño de los estudiantes latinoamericanos se explica por el estatus socioeconómicos de sus familias.

De acuerdo con datos de la OCDE, que serán detallados en un informe este martes, sólo 9% de los alumnos ubicados en 20% de la población más vulnerable logra acceder a la universidad; mientras que casi 50% entre 20% del sector de ingreso más alto lo hace. Este comportamiento amplía constantemente las desigualdades.

El desempeño de los jóvenes lo define el nivel socioeconómico de la familia; (ello) es tremendo porque quiere decir que el status socioeconómico de una familia de bajos ingresos se prolonga, se va pasando de generación en generación , lamentó José Ángel Gurría.

La OCDE, integrada por 35 países, ha constatado una y otra vez a través de la prueba PISA que los mejores sistemas de educación en el mundo son los que rompen el vínculo y permiten la capilaridad social.

No obstante, el secretario general advirtió que aún si algún joven de este hemisferio alcanza a cursar estudios universitarios, ninguna escuela de nivel superior latinoamericana se encuentra dentro del ranking de las 100 mejores instituciones a nivel mundial.

Los esfuerzos por mejorar la educación, deben compaginarse con una mejor sintonía de la oferta educativa con las competencias, las destrezas y las habilidades requeridas por el mercado laboral, sostuvo Gurría.

En México no hay desarrollo de estudiantes talentosos

En tanto, de acuerdo con el primer volumen de los Cuadernos Programa Interdisciplinario sobre Política y Prácticas Educativas (PIPE) del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), publicado recientemente, en el 2012 sólo seis de cada 1,000 estudiantes mexicanos se ubicaron en los niveles más altos (5 y 6) en matemáticas de la prueba PISA realizada por la OCDE.

El documento La brecha de talento en México y sus costos económicos , elaborado por la doctora Blanca Heredia del PIPE-CIDE y el maestro Édgar Franco de la Universidad de Stanford, arroja que el números de alumnos mexicanos ubicados en niveles altos de la prueba -aquellos capaces de trabajar con modelos para situaciones complejas- ha decrecido en el tiempo, al pasar de 0.8% en el 2006 a 0.6% en el 2012.

El porcentaje de estudiantes mexicanos que se ubicaron en niveles altos en la prueba PISA en matemáticas, no solo están lejos del promedio de la OCDE, el cual es del 13%, sino que está por debajo de su desempeño esperado dado su nivel de ingreso, gasto y características del sistema educativo. De acuerdo con el estudio, dadas sus características económicas, México debería tener 7% en los niveles 5 y 6 , refiere el texto.

Al analizar las entidades federativas por separado, se observa que el porcentaje de estudiantes talentosos también presenta una alta variación. Querétaro, por ejemplo, tiene 1.9% de estudiantes talentosos, es decir, un porcentaje similar a Chile y, en el otro extremo, Michoacán y Guerrero tienen cerca de 0.1 por ciento.

El estudio encontró que los alumnos más privilegiados del país no son competitivos con respecto a otros estudiantes de altos ingresos a nivel mundial. Por ejemplo, el porcentaje de alumnos del decil socioeconómico más alto que obtuvieron niveles 5 y 6 en PISA matemáticas en el 2012 fue el penúltimo más bajo entre los países latinoamericanos que participaron en esa edición de la prueba.

La investigación advierte que pese al crecimiento económico nacional que se prevé ocurra a largo plazo, México no cuenta con políticas públicas sólidas enfocadas a identificar, acompañar e incrementar el número estudiantes talentosos .

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