La inundación ocurrida en el municipio de Tula de Allende el pasado 7 de septiembre, que dejó un saldo de 17 muertos, miles de damnificados y más de 2,000 viviendas de 10 comunidades afectadas, “no se debió al efecto de la lluvia local, sino al escurrimiento de la Sierra de Guadalupe, el río Tlautla, la descarga de (la presa) Requena y de los túneles emisores del Valle de México que confluyen al río Tula”, señala un informe elaborado por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), entregado al presidente Andrés Manuel López Obrador.

El 26 de septiembre pasado, El Economista publicó que “si bien las grandes avenidas de agua son ocasionadas por el exceso de lluvia en periodos cortos de tiempo, el hecho de que se desborde el río Tula, tiene que ver más con la decisión que se toma en la Ciudad de México cada que hay aguaceros, sobre cuánto tiempo y en qué momento abrir las compuertas.

“En otros términos, la capital del país decide si se inunda o no Tula y se materializa abriendo las compuertas del drenaje, plantea Dean Chahim, ingeniero civil que actualmente realiza un posdoctorado en la universidad de Princeton y tiene una línea de investigación sobre el drenado de la capital mexicana”.

De acuerdo con el informe presentado al titular del poder Ejecutivo federal, no fue la lluvia local, sino los escurrimientos de los ríos, presas y las obras de desagüe del Valle de México y del estado de Hidalgo lo que provocó la inundación.

El documento destaca que desde 2009, el Atlas de Riesgo de Hidalgo considera a la ciudad de Tula de Allende en riesgo por inundación al desbordamiento del río Tula y subraya que en 2016, se intentó ampliar la capacidad de conducción de este río; sin embargo, no se realizaron debido a la oposición de grupos ambientalistas.

Las personas que fallecieron el 7 de septiembre pasado en esa ciudad eran pacientes del Hospital General de Zona con Medicina Familiar número 5 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el cual se ubica aproximadamente a 250 metros del cauce del río Tula.

En la cuenca del río Tula se encuentran las presas Danxhó, sobre el río Tlautla; Taxhimay, ubicada aguas arriba de la presa Requena y la presa Requena, localizada sobre el río Tepeji, la cual descarga sobre el río Tula. Además se encuentra la presa Endhó, localizada aguas debajo de la ciudad de Tula, recibiendo las descargas del río Tula.

En la cuenca del río Tula desembocan los ríos El Salto, Tlautla y Rosas, cuyos escurrimientos llegan a las presas antes citadas o de forma directa al río Tula.

Además, el río Tula recibe las descargas del Valle de México por medio de los túneles Emisor Central y Emisor Oriente.

Derivado de las lluvias ocurridas entre el 2 y 5 de septiembre en el Valle de México, se  tuvieron escurrimientos importantes hacia el río Tula.

En la madrugada del martes 7 de septiembre del presente año, el caudal estimado que transitó por este río fue del orden de 500 metros cúbicos por segundo, de los cuales 150 provenían de las descargas del Valle de México a través de los túneles Emisor Central y Emisor Oriente, 28 metros cúbicos por segundo de río El Salto, 100 de la descarga de la presa Requena, 130 del río Tlautla, y 92 de la cuenca propia entre la salida de los túneles y la ciudad de Tula de Allende.

Por la tarde del martes 7 de septiembre, se tuvieron escurrimientos mayores hacia el río Tula. El caudal estimado que transitó por este río fue del orden de 610 metros cúbicos por segundo, de los cuales 209 provenían de las descargas del Valle de México a través de los túneles Emisor Central y Emisor Oriente, 100 de la descarga de la presa Requena, 80 del río Tlautla, 91 del río El Salto y 130 de la cuenca propia entre la salida de los túneles y la ciudad de Tula de Allende.

diego.badillo@eleconomista.mx

kg