Durante los últimos seis años, la paz en México cayó 18 por ciento. Mientras eso ocurría el gobierno decidió bajar 31% la inversión pública en sistema de seguridad y 3% en el sistema de justicia; sin embargo, aumentó 14% la cantidad de recursos al gasto militar expuso Carlos Juárez, director en México del Instituto para la Economía y la Paz, quien señaló que la violencia se concentró en regiones y estados.

Al presentar el Índice de Paz México 2021, realizado por esa organización internacional, destacó que, durante los últimos 10 años, México ha experimentado una caída en los indicadores que conforman esa medición y actualmente se coloca en la posición 137 de 163. 

De acuerdo con sus mediciones, entre 2015 y 2020 la paz en esta nación cayó 18 por ciento.

En ese periodo, tan sólo los homicidios se incrementaron 84%; se duplicaron los delitos con armas de fuego; la delincuencia organizada creció 40%, mientras que el narcomenudeo creció 125 por ciento. Recalcó que la violencia familiar creció 64% y la sexual 60 por ciento.

El especialista destacó que en México están las cinco ciudades más violentas del mundo, que son Tijuana, Juárez, Uruapan, Irapuato y Obregón, medida por su tasa de homicidios.

La delicada situación en materia de inseguridad y violencia se mantiene, a pesar de que el año pasado los números de los indicadores mejoraron.

El especialista explicó que, durante 2020, en México la paz mejoró 3.5% respecto de 2019, lo cual es un indicador relevante porque eso ocurre, después de cuatro años consecutivos de deterioro de los niveles de paz del país.

“Eso representa un cambio de tendencia en cuanto a la caída de la paz o incremento de la violencia que había experimentado el país entre 2015 y 2018”. Esa mejora tiene que ver en una reducción en los delitos violentos que cayeron 13% sobre todo, a partir de marzo de 2020, refirió.

Sin embargo, subrayó que eso tiene que ver con el confinamiento derivado de las medidas determinadas por las autoridades para contener la pandemia de la Covid-19.

Eso se demuestra porque los delitos que bajaron fueron los que tienen que ver con la movilidad de las personas (22%), pero otros no sólo no bajaron, sino que se incrementaron como es el caso de la violencia sexual y familiar.

Las mediciones de esa organización muestran que bajó el robo 22%, agresiones 13% y la delincuencia organizada 3%, sobre todo en sus modalidades de secuestro y trata de personas que cayó 31% y la extorsión 7%, pero el narcomenudeo aumentó 8 por ciento.

La tasa de homicidios se ubicó en 27.8 muertes por cada 100,000 habitantes, lo que quiere decir que, desde 2013, cuando se midió por primera vez la paz en México, se redujo marginalmente. Bajó 1.3% el homicidio, respecto de 2019, pero sigue en niveles históricamente altos.

Los números indican que en 2020 bajaron los indicadores de homicidio; crímenes de la delincuencia organizada y delitos con violencia, pero aumentó el indicador de cárcel sin sentencia.

Guanajuato, el más inseguro; Yucatán el que goza de paz

Las observaciones exponen que México experimenta una violencia cada vez más concentrada en regiones y estados.

Tan sólo seis entidades federativas, que son el Estado de México, Guanajuato, Baja California, Chihuahua, Jalisco y Michoacán, concentran más de la mitad de los homicidios que se cometen en todo el país.

Eso obedece, principalmente, a la presencia de organizaciones de la delincuencia organizada, particularmente en disputa por el control de las rutas de trasiego de drogas ilegales hacia Estados Unidos, territorios y el mercado de precursores químicos para la elaboración de drogas sintéticas.

El índice de paz señala que en 2020 los estados más violentos fueron Guanajuato, Chihuahua, Zacatecas, Colima y Baja California, en ese orden.

La constante en ellos es que se trata de entidades con una alta presencia de delincuencia organizada y altos niveles de homicidios cometidos con armas de fuego.

Según los registros, 11 estados deterioraron sus indicadores relacionados con la tasa de homicidio, mientras que 21 mejoraron.

Los estados que mejoraron en los indicadores con los que se elabora el índice son: 

  • Quintana Roo, que pasó del lugar 30 en 2019 al 26
  • Ciudad de México, que pasó del 24 al 18
  • Guerrero del 27 al 25
  • Tabasco del 21 al 15
  • Campeche del cinco al cuatro

Las entidades que más deterioraron su condición son Zacatecas, que pasó del lugar 26 al 30; San Luis Potosí, del 15 al 22 y Sonora, del 22 al 27. Guanajuato se mantuvo estable en la posición 28 y Michoacán no se movió del 23.

En tanto, el más pacífico fue Yucatán (como en los últimos cuatro años), seguido de Tlaxcala, Chiapas, Campeche y Nayarit.

La inseguridad nos cuesta 22.5% del PIB

De acuerdo con el reporte, el impacto económico de la violencia en México en 2020 fue de 4.7 billones de pesos, que equivale a 22.5% del Producto Interno Bruto (PIB).

Eso quiere decir que, durante 2020, a cada mexicano le costó 36,893 pesos, que equivale al triple del salario promedio en el país.

Si identifica a qué corresponde el impacto de la violencia se observa que 47.4% corresponde a homicidio, cuando en el promedio global es de 7 por ciento.

En tanto 33.2% corresponde a delitos con violencia como asalto, robo y delitos sexuales, 12.5% al gasto gubernamental ya sea militar, seguridad pública y sistemas de justicia, 5.6% a gastos de protección y 1.3% a otros.

El gasto que realiza la gente para protegerse ante la delincuencia creció 122% y la mitad del gasto está concentrado en la Ciudad de México.

En América Latina, México es el que invierte menos en seguridad y justicia

Carlos Juárez destacó que para recuperar la paz es fundamental invertir en los sistemas de seguridad y justicia.

Llamó la atención en que México es el país de América Latina y el Caribe que menos invierte en sus sistemas de seguridad y justicia. El país destina 0.7% de su PIB, mientras que el promedio en la región es de 1.5 por ciento.

Es por ello por lo que nuestro país tiene un promedio de 2.2 jueces por cada 100,000 habitantes, cuando el promedio global es de 16. Eso ocurre a pesar de la grave crisis de impunidad que padece el país.

Dijo que cuando, en un país, hay altos niveles de corrupción y gobiernos débiles se configura un escenario idóneo para la proliferación de grupos de la delincuencia organizada. “Nuestro país en un claro ejemplo de ellos”, remarcó.

Para revertir esa situación, continuó, México debe implementar políticas públicas más focalizadas, que sean medibles y que se articulen entre las intervenciones de seguridad y programas sociales a nivel federal con el resto de los órdenes del gobierno.

Recalcó que la experiencia internacional demuestra que un país mejora sus niveles de paz solo cuando los diversos actores, incluso con diferencias ideológicas y políticas lograron ponerse de acuerdo para trabajar juntos.

diego.badillo@eleconomista.mx

kg