Para las trabajadoras tener familia representa grandes obstáculos para su vida laboral. Al menos 8 millones se quedan en casa para atender a hijos o familiares, por lo que no tienen un empleo remunerado. Y muchas de las que sí tienen uno, ganan menos que los hombres o son despedidas por embarazo.

El 60% de las quejas que recibe el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) tiene que ver con asuntos laborales. De ellos, la mitad son por el despido de trabajadoras debido a que están embarazadas, informó la titular del organismo, Geraldina González de la Vega Hernández.

La funcionaria participó en la segunda mesa del Parlamento Abierto en material laboral, convocado por el Senado. En el encuentro los ponentes subrayaron los impedimentos que tienen muchas mujeres debido a que la responsabilidad de los cuidados recae en ellas.

De acuerdo con el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), 8 millones de mujeres con estudios de bachillerato o licenciatura “no pueden o no quieren” tener un empleo pagado. La razón: no podrían tener una jornada extra de trabajo porque ya cuidan a un familiar o a sus hijos, explicó Gisela Briseño Loredo, Subdirectora de Desarrollo Económico de esa dependencia.

El costo económico para el país de delegar esas responsabilidades a las mujeres “es altísimo”, apuntó. Se trata de personal capacitado que no ha logrado integrarse al mercado del trabajo. “Hay una subutilización de la fuerza laboral femenina”, agregó en su turno Ricardo Fuentes, director ejecutivo de Oxfam México.

Más del 30% de las trabajadoras cumple con una doble jornada, la segunda es en su casa, señaló Lucía Pérez Fragoso, de la organización Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia. La investigadora indicó que quizá el problema radica en la definición de trabajo, pues a las tareas domésticas no se les considera de esa manera, aunque también para ellas se requiere de habilidades.

En 2015, el trabajo del hogar y de cuidados no remunerado representó 24.2% del Producto Interno Bruto (PIB), según Ricardo Fuentes. De ese porcentaje, las mujeres contribuyeron con 18% y los varones con 8 por ciento. “Se necesita una visión feminista” para aportar soluciones y terminar con esta cultura laboral, sostuvo el director de Oxfam.

Guarderías para que las mujeres puedan trabajar

Es necesario crear un sistema de cuidado infantil que permita a las mujeres tener un empleo, dijo Ricardo Fuentes. Para ello no basta con una política de austeridad para destinarle recursos, sino que es urgente una reforma fiscal, apuntó.

A decir de Patricia Mercado, senadora del partido Movimiento Ciudadano, ese sistema de guarderías debe ser uno solo para madres trabajadoras en el mercado formal e informal. “Dedicar tanto tiempo a las tareas domésticas y de cuidado impide además que muchas puedan tomar una capacitación”, lo que las deja más vulnerables al desempleo o a no ser contratadas.

El 25% de las trabajadoras ganan apenas un salario mínimo, mientras que sólo 14% de los hombres percibe esa misma cantidad, de acuerdo con Gisela Briceño, subdirectora de Desarrollo Económico de Inmujeres.

La brecha salarial está relacionada con la responsabilidad que se les asigna a las mujeres de cuidar a la familia y la casa, afirmó Geraldina González, presidenta del Copred. Es decir, el tiempo que ocupan para dedicarse a esas tareas les deja un camino de una doble jornada o la de decidir entre uno u otro.

Las opciones como empleo flexible o de medio tiempo les representa una menor paga. Eso, a largo plazo, redundará en un menor monto de jubilación o pensión. La discriminación de género laboral “afecta la presencia, el salario y el tipo de trabajo que puedan conseguir”.