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Opinión

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Tres décadas después, casi a la perfección

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Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Mariano Espinosa Rafful

Ojo por ojo y el mundo acabará ciego. Gandhi

Han sido semanas de intensidad media para algunas temáticas, más allá del embrujo seductor del poder político, ese que nunca para, para ubicarse en el horizonte de los aspirantes, suspirantes y sobre todo oportunistas; dentro de una baraja que se ha quedado corta después de ocho años en el país.

Alborotos alrededor de una renuncia que se presagiaba iba a ocurrir en la UNAM, un cargo de muy alta responsabilidad se sacrifica, porque ya no más asignaciones directas que dejan entrever beneficios personales, lucros excesivos y hasta medición de fuerzas al interior de la Máxima Casa de Estudios, que se queda en el limbo de las ociosidades.

Mientras tanto en los Estados Unidos, continua el jaloneo por las elecciones de noviembre próximo, Donald Trump y sus ocurrencias, un día sí y otro también se refiere a México de manera despectiva, el T-MEC entra en los juegos perversos de las declaraciones al margen de los acuerdos.

Dudamos de los números negros de PEMEX, porque aún en Ciudad del Carmen, en ese paradisiaco estado de Campeche, último lugar en una economía endeble, en las estadísticas de los últimos treinta años, ahora con un jaguar como distractor en un quinto informe de la gobernadora Layda Sansores, que daremos mayores referencias mañana, de lo que se ha dejado de hacer y los gastos excesivos, más los subejercicios; no se les paga a los proveedores, y empresarios serios dicen que no es verdad.

El mar está revuelto, las encuestas de opinión, que por cierto seguimos en la consideración, que los punteros o ganadores son quienes pagan por ellas, porque nadie trabaja de gratis en esos “estudios” de campo, con metodologías muy bien diseñadas desde las preguntas y los sectores a quien van dirigidas.

Desviaciones del infortunio para aterrizajes forzados, donde los Consejos Empresariales tienen que salir a cuadro, en el trabajo con los gobiernos en los tres niveles no solo de intenciones, sino de instrumentar mecanismos para que no sigamos en el concurso de los días de quincena con el gasto ya comprometido, es una tarea inconclusa.

Mientras tanto las quejas por los apagones son parte del escenario, que no debe normalizarse, lo mismo en el sur que en el centro del país, ya no más diálogo, sino la concurrencia de recursos para los mantenimientos preventivos y correctivos que urgen, ahí las protestas afectan a miles y miles de familias y son daños que deben sufragar sin ningún tipo de apoyo.

Ahora a prepararnos para la vuelta a clases el último día del presente mes, los gastos de todo, porque las listas vayan que son extensas, para también gastar en lo que no debemos, dejando fuera de toda posibilidad a muchos jóvenes, marginales sin oportunidades ni becas que lleguen en tiempo y forma, a pesar de los esfuerzos de los gobiernos.

Entramos en ese sinuoso camino de casi el último tercio de un año de más declaraciones que hechos consumados, en esa naturaleza de la inmovilidad, a menos ruido menos crítica, donde la aplicación irrestricta de la Secretaría de Educación Pública con respecto a las escuelas con “militarización”, deben ser borradas de las opciones de aprendizaje.

Por ultimo las redes sociales vuelven a estar en la focalización, toda vez que el gobierno alza la voz en cuanto a lo que las audiencias deben tener derecho y los medios de comunicación sus libertades expuestas.

ENTRE LÍNEAS

Por increíble, que no pareciera, pero sí es, el desempleo galopa a ritmo de jaguar en Campeche, ya los impostores preparan maletas, porque el último año del saqueo ya no da para más, las fotografías serán parte del desafortunado gobierno, que suponemos llegó tarde desde aquel 1997, que por cierto es lucro y no referencia de marca.

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