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IED récord, crecimiento mínimo y un T-MEC en juego

Eduardo Ruiz-Healy | Ruiz-Healy Times
23,591 millones de dólares fue el monto de la Inversión Extranjera Directa que recibió México en el primer trimestre de 2026. Un récord histórico, con crecimiento anual del 10.4%, liderado por la reinversión de utilidades, y con Estados Unidos como principal país de origen, aportando 10,210 millones. En ese mismo período las exportaciones crecieron 21.8% y el superávit comercial alcanzó 3,508 mdd. Pero el PIB cayó 0.6%. El Banco de México estima un crecimiento del 1.1% para 2026. El Banco Mundial, del 1.3%. Es la paradoja con la que México llega a la mesa de revisión del T-MEC.
El 25 de mayo, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, dijo que México no tiene prisa, pero tampoco puede arrastrar los pies. Tiene fuerza negociadora, la IED lo demuestra, pero también vulnerabilidades ante un EU que auditará el acuerdo antes de comprometerse a cualquier extensión de este.
Los días 28 y 29 de mayo arrancó la primera ronda bilateral en la CDMX, con legisladores y cerca de 60 empresarios estadounidenses. Tres ejes dominaron las mesas: las reglas de origen automotrices, la triangulación de acero y aluminio y la seguridad económica frente a los insumos chinos. En el frente automotriz está la tensión más profunda, porque si México no demuestra que sus cadenas de valor están desvinculadas de los insumos chinos, perderá el argumento de su narrativa de nearshoring. Sobre acero y aluminio, EU es inflexible porque sospecha que productos chinos entran a México, se procesan mínimamente y se van para allá con certificado de origen norteamericano, eludiendo aranceles. En el tercer eje hay coincidencia, ya que ambos países quieren blindar América del Norte frente a Asia, argumento que México debe usar para construir una narrativa de alianza, no de confrontación.
Bajo ese diálogo hay dos graves vulnerabilidades mexicanas. La primera es institucional: las elecciones judiciales de 2025 que dejaron un Poder Judicial cuya independencia frente al Poder Ejecutivo sigue siendo evaluada por los mercados. Para el capital extranjero, la certeza de que un contrato será respetado en los tribunales vale tanto como un arancel cero. La segunda es de capital humano: el 68% de los empleadores industriales no encuentran los perfiles que la Manufactura 4.0 exige. Aunque las fábricas operan con robots e inteligencia artificial, alguien tiene que programarlos y mantenerlos. Ese técnico escasea en México y tarda años en formarse.
¿Qué sigue ahora? La segunda ronda en Washington, el 16 y 17 de junio, el arranque trilateral con Canadá el 1 de julio y el cierre de pendientes la semana del 20 de julio. Si la revisión concluye con una extensión plena de 16 años, México consolidará su posición como polo industrial de América del Norte. Si deriva en revisiones anuales, la incertidumbre paralizará proyectos y abrirá espacio para que India y Vietnam capturen los flujos que hoy apuntan al Bajío y otras zonas del país.
México tiene cinco semanas para construir el puente que el 1 de julio necesitará cruzar. Ese puente tiene dos pilares: demostrar que su Poder Judicial opera con independencia del gobierno y presentar un plan creíble para la formación de técnicos en manufactura avanzada. Sin eso, la IED récord seguirá siendo un indicador de confianza, pero sin vinculación con el PIB.
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