…Para EB & AB: ¡siempre vean al cielo!

Aunque faltan unas semanas para el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), quisiera adelantarme un poco para comentar una serie de eventos recientes ligados a las ideas que se conmemoran en dicha fecha. 

Generar las condiciones que permitan un piso parejo para el acceso a los puestos de alta decisión entre hombres y mujeres, sobre todo en organismos internacionales, es uno de los pendientes más básicos de la agenda de igualdad de género. Aunque se han logrado avances en muchas áreas, la realidad es que estamos aún muy lejos de poder cantar victoria en este sentido: por ejemplo, hasta ahora, no ha existido una sola mujer que haya ostentado el cargo de Secretaria General de las Naciones Unidas, uno de los principales organismos internacionales en defender la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer.

Pero me parece que hay razones para ser optimistas. El 15 de febrero los países miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC) designaron a la Dra. Ngozi Okonjo-Iweala, exministra de finanzas de Nigeria, como la séptima Directora General de la OMC. Esto no sólo fue un triunfo histórico para la Dra. Okonjo-Iweala, sino también lo fue el proceso: desde el inicio fueron las mujeres candidatas – la propia Dra. Okonjo-Iweala, junto con la excanciller de Kenia, Amina Mohamed y la Ministra de Comercio coreana, Yoo Myung-hee – quienes se convirtieron en las punteras. Además de lograr la mayor cantidad de apoyos, la Dra. Okonjo-Iweala también fue capaz de revertir el veto que originalmente la administración de Estados Unidos había impuesto sobre ella para encabezar la organización. Así, con su nombramiento, se alcanzan dos hitos: se rompe el techo de cristal de la OMC, con la primera mujer en ocupar ese puesto, y se le da mayor visibilidad a la agenda de desarrollo, al ser la primera persona de África que encabeza la organización.

En los próximos meses también se realizará el relevo de la Secretaría General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), de la cual México es parte. Entre los finalistas se encuentran dos mujeres: la sueca Cecilia Mälmstrom, quien conoció muy bien a nuestro país desde su anterior responsabilidad como Comisaria de Comercio de la Unión Europea, y Anna Diamantopoulou, exministra de Educación y de Fomento Industrial de Grecia.

Si alguna de las dos llegara a ser electa – personalmente, creo que la Dra. Mälmstrom es la mejor persona para ocupar ese puesto – sería la primera vez en la historia que de manera simultánea tantas instituciones multilaterales relacionadas con temas económicos y financieros estén encabezadas por mujeres: las ya mencionadas OMC y OCDE, pero también el Fondo Monetario Internacional (Dra. Kristalina Georgieva) y el Mecanismo de Cooperación Económica Asia – Pacífico APEC (Dra. Rebecca Fátima Sta Maria). 

¿Esto nos debe de importar? Sí, por supuesto. No repetiré los argumentos conocidos  acerca de que las mujeres son mejores líderes y políticas, que tienen más empatía con la sociedad en general o que, en la crisis del Covid-19, aquellos países encabezados por mujeres han tenido mayor éxito en el manejo de la pandemia. 

Más bien, la razón por la cual esto debe de importarnos es porque estoy convencido que no solamente estamos atestiguando cómo un acceso un poco más paritario a oportunidades de educación y trabajo han abierto la puerta a que más mujeres ocupen esos altos puestos de decisión, sino que además presenciamos una transformación importantísima sobre la complejidad de los roles que hoy ellas están asumiendo. Ya no se trata de esos temas que erróneamente se consideran como “de mujeres”, sino que estamos hablando de los temas relacionados con algunos de los problemas más difíciles que la humanidad tiene que enfrentar actualmente, como son las múltiples crisis que se han desencadenado en el plano económico y social, lo cual además sucede - como si no fuera suficiente - en medio de una pandemia global que ha profundizado la desigualdad de género.

Ese cambio, que puede parecernos sutil ahora mismo, tendrá un significado mucho más profundo en el largo plazo, porque recordaremos que cuando tuvimos los problemas económicos y comerciales más difíciles a los que nos hemos enfrentado, nos acogimos al conocimiento, la experiencia, y al liderazgo de las mujeres. 

*Juan Carlos Baker es académico de la Universidad Panamericana; previo a eso, desarrolló una carrera de veinte años en el gobierno federal en temas de negociaciones comerciales internacionales. 

Twitter: @JCBakerMX

Juan Carlos Baker

Académico

Pistas de aterrizaje

Juan Carlos Baker es académico de la Universidad Panamericana. Durante veinte años trabajó en la Secretaría de Economía, en la Subsecretaría de Negociaciones Comerciales Internacionales, de la que fue titular entre 2016 y 2018.

Lee más de este autor