En las columnas anteriores, hemos tratado los diferentes pilares del sistema de pensiones mexicano. Grosso modo, se divide en cuatro pilares: no contributivo, contributivo de reparto, contributivo de capitalización individual y voluntario. Éstos sin duda son los más importantes en cuanto a cobertura.

No obstante, lo cierto es que en México existe un sinnúmero de sistemas de pensiones. La fragmentación del sistema de pensiones es tal que, a la fecha, ha sido muy difícil contabilizar cuántos sistemas hay en realidad. Algunas estimaciones sugieren que el número total ronda los 100 esquemas de pensiones vigentes. Cada uno de estos sistemas tiene sus propias reglas y parámetros, lo que provoca gran disparidad en los beneficios que reciben la población trabajadora.

Además, a pesar de esta enorme cantidad de sistemas, sólo aproximadamente 30% de la población adulta mayor cuenta con alguna pensión. Esto permitiría sugerir que la fragmentación no contribuye a ampliar la cobertura de la protección social.

Entre los sistemas especiales de pensiones, se encuentran:

• Los 32 sistemas para los trabajadores de los gobiernos estatales y municipales, uno por cada entidad.

• Los sistemas para los empleados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

• El sistema para los trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex).

• El sistema para los trabajadores del sector eléctrico, de antes y después de 1997, de la Comisión Federal de Electricidad.

• El sistema especializado para los militares.

• El sistema para los trabajadores del sector financiero público (Bancomext, Banobras, Nafinsa, Banco de México), con esquemas distintos para los que comenzaron antes y después de 1997.

• Los sistemas para los trabajadores de cada una de las universidades públicas del país.

Ciertamente, esa lista no exhaustiva. La multiplicidad de estos esquemas dificulta seriamente mejorar gobernanza del sistema de pensiones, lo cual permitiría erigir un sistema integral que proteja a toda la población.

Por tanto, uno de los desafíos más serios que tenemos como país es mejorar la administración de los sistemas de pensiones que existen en el país. Esto posibilitaría la portabilidad de las contribuciones y el reconocimiento mutuo de las condiciones de retiro. Con ello, se lograría fomentar la movilidad laboral eficiente, la productividad laboral, así como generar incentivos a la formalidad.

Para obtener mayor información sobre el sistema de pensiones visite la página de Internet: www.amafore.org