La gira de nuestro canciller para asegurar la llegada de vacunas a China, Rusia, India y Estados Unidos, será crucial para el balance de la política exterior mexicana en los tiempos del Covid-19.

El Pacífico se vuelve cada vez más interesante, y nuestro representante visitará tanto a amigos como enemigos. Evocando algo similar a uno de los principios fundamentales de la política exterior de Reino Unido de los últimos tiempos.

Balanceando el peso de sus alianzas entre los polos de poder dominantes. Como en su tiempo lo fueron la Unión Soviética y Estados Unidos, o estos últimos y la Unión Europea.

Traduciéndose esto en una buena noticia para México. Porque nuestro canciller no sólo ha entendido que con la pandemia la diplomacia se ha vuelto médica. Sino que también, sabe jugar ajedrez.

Haciéndole un lugar junto a la Doctrina Estrada a la nueva Doctrina de la salud que además, sabe cómo darle celos a Joe Biden, y no lo deja reclamar en público.

Pudiendo la historia ser diferente al llegar a casa. Cuando se recuerde que los estadounidenses son el primer socio comercial de México y que México recuperó el primer lugar como su socio comercial, seguido por Canadá y China.

Con el 15.3%, 14.9%, y 13.7% del total del mercado estadounidense. Anunciando que si bien el RCEP, que es el mayor tratado de libre comercio del mundo, reúne a naciones asiáticas que juntas suman el 30% del PIB global, ellos tienen el 30% de su mercado ligado a la región norteamericana. 

Preparando la antesala de la gira de nuestro canciller con la exposición del dimensionamiesto geopolítico del T-MEC, ante la tarea de asegurar la llegada de vacunas a México.

Haciendo respetar el convenio de 25 millones de dosis con Moscú, el envío de los 8 millones de dosis de Sinovac junto con las 34 de CanSino, y el millón que el Instituto Serum de la India debe mandar del fármaco de AstraZeneca. Además de intentar conseguir más con Estados Unidos.

¿Cuánto costarán esas vacunas? ¿Cuál será precio? ¿Podrán ser solamente producto de la solidaridad internacional?

La mala noticia es que lo dudo y la buena, es que nuestra política exterior nos lo dirá.

Porque generalmente “así pasa cuando sucede”, y nuestra geografía tiene tanta inercia que sin duda sentiremos, el acomodamiento tectónico del reset de la relación bilateral más importante del mundo, que se dio en donde menos se esperaba.

Porque casi nadie imaginaba el giro que China le ha dado a la crisis del Covid-19. Saliendo dotada de confianza tras convertirse en una de las naciones más hábiles en contener una pandemia que inició en su territorio, y de cerrar el 2020 con crecimiento económico. 

Mientras que del otro lado del Pacífico, la historia es muy diferente y el legado de Trump sobrevive bajo modos más amables.

Con el Consulado General de China en Houston cerrado, los aranceles de la guerra comercial vigentes, y el saldo de una primera reunión bilateral difícil en Alaska. El punto más cercano entre ambos países. Con un aproximado de 7 mil kilómetros. Mientras que Hawai, tiene un poco más de 9 mil.

Gesto que sin duda se agradece y permite dejar a la imaginación pensar que, tal vez fue porque los chinos llegaron un poco confundidos, después de que Biden los felicitara en su año nuevo, antes de reunirse con el QUAD. Un diálogo estratégico conformado por Estados Unidos, Japón y Australia, que los chinos ven como una OTAN.

Son momentos cruciales en la relación bilateral más importante del mundo, y la gira de nuestro canciller también lo será para la nuestra. 

El último en salir apague la luz

Twitter: @HenaroStephanie

 

Stephanie Henaro

Profesora de Geopolítica

El último en salir apague la luz

Analista y comentarista mexicana. Estudió la licenciatura en relaciones internacionales en el Tecnológico de Monterrey CCM y en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences-Po). Cuenta con una especialidad en política exterior rusa por el MGIMO de Moscú y una maestría en Geopolítica, Territorio y Seguridad en la Universidad de King’s College London en Inglaterra.

Lee más de este autor