La crisis hipotecaria en Estados Unidos de 2009 se asentó en España unas horas después de que el presidente Zapatero prometiera que el país no sería blanco del azote económico. Los nubarrones arrastraron al mandatario y el día después apareció un nuevo partido: Podemos (izquierda radical).

En el espectro de la derecha Albert Rivera se sintió motivado por su éxito en Cataluña sembrando en su terreno los votos abandonados por el PP para lanzar su partido Ciudadanos a nivel nacional. El bipartidismo (PSOE y PP), se sintió amenazado.

Es 2014, en las elecciones europeas, cuando el PP y el PSOE pierden más de 5 millones de votos, se quedan por debajo del 50% y pierden 30 puntos porcentuales respecto a las elecciones de 2009. Adiós al bipartidismo, decían Pablo Iglesias y Albert Rivera.

Siete años después, Albert Rivera trabaja en un despacho de abogados y Pablo Iglesias presumiblemente regresará a las aulas universitarias para impartir clases. Ciudadanos es un partido marginal en la cresta del fracaso y Unidas Podemos recibió un duro golpe de la pequeña formación creada por la disidencia del círculo de Iglesias, Más Madrid.

La soberbia es el camino más cercano del error. Iván Redondo, asesor del presidente Pedro Sánchez, diseñó una ruta crítica cuyo fracaso se consolidó en menos de 100 días. En plena pandemia, el PSOE y Ciudadanos intentaron derribar el gobierno del PP en Murcia a través de una moción de censura cuya réplica, según Iván Redondo, Pedro Sánchez e Inés Arrimadas (Ciudadanos) tendría lugar en Madrid. Error.

La anomalía de una pandemia se extrapola a la ceguera política. Unos le llaman empatía, otros, desprecio. Iván Redondo, Pedro Sánchez, y yo agregaría a José Félix Tezanos, encuestólogo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que depende orgánicamente del gobierno español, leyeron erróneamente un escenario que los tres deseaban ver en Madrid, pero sin tomar en cuenta la pandemia, la crisis gravísima en Ciudadanos que provocó Albert Rivera un año atrás al negar su apoyo a Sánchez pensando en propinar un sorpasso al PP, la repulsión que despierta Pablo Iglesias en la derecha y su gravísimo error al creer que al haber incubado la palabra “fascista” en algunos medios afines al gobierno de Sánchez su candidatura alcanzaría niveles estratosféricos (“Algo está pasando que no recogen las encuestas, nuestros algoritmos nos dicen que habrá sorpresas”, dijo recientemente) y el éxito de la figura popular y populista de Isabel Díaz Ayuso, por haber dejado atrás los papeles de Bárcenas y el gris liderazgo de Pablo Casado al frente del PP.

El día después del terremoto Ayuso, la ganadora ha dejado bajo escombros a los socialistas en Madrid, sin líder en Podemos y sin futuro a Ciudadanos.

El éxito de Díaz Ayuso fue el haber subido al ring electoral al presidente Pedro Sánchez. Cayó en la trama. Desde África, el presidente debatía con Ayuso sobre las acciones de confinamiento en Madrid. Ayuso, asesorada por el aznarista Miguel Ángel Rodríguez, leyó bien el hartazgo de los habitantes de la comunidad de Madrid: salir a las calles. España no es España sin bares; Madrid no es Madrid sin marcha. Sin fiesta. En las campañas electorales se venden deseos, no recetas epidemiológicas.

Faltan más renuncias. Pablo Iglesias ya lo hizo. Para que Pedro Sánchez logre resistir de la presión asfixiante del PP debe de despedir a Redondo y a Tezanos.

Tezanos hizo unas encuestas muy, pero muy lejanas a la realidad de los resultados de las elecciones del domingo. En política los errores se deben de pagar. Redondo lo sabe, también se tiene que ir.

El presidente Sánchez deberá de asegurar el apoyo de sus socios en lo que le resta de legislatura: los vascos y los catalanes. No se equivocó cuando dijo que una alianza con Pablo Iglesias le quitaría el sueño.

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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