Arabia Saudita, Marruecos, Túnez, Egipto, Irán, Nigeria y Senegal, parcialmente Francia, Bélgica llegarán a Rusia para compartir el encuentro de fútbol mas islamizado de la historia.

Para quienes gustan del tenis sólo cuando juegan Federer contra Nadal, o Sharapova contra Serena, les resulta insulso un encuentro entre rusos y sauditas, pero cuando toda una grey religiosa mundial estará atenta hay que percibir multitudes que están cambiando.

Apenas este año a las mujeres árabes les fue permitido conducir automóvil, y también asistir como espectadoras a los estadios de la arenosa península a presenciar en vivo y a todo color el soccer.

Los directores técnicos argentinos se quejan de que no pueden exigir entrenamientos premundialistas a jugadores que tienen que cumplir con el ayuno y deshidratación que les obliga su fe. Algunas altas autoridades islamitas han emitido dispensas de cumplimiento, pero con la obligación de reponer los rechazos nutricios antes del próximo mes sagrado o al término del viaje, ya que los viajeros también tienen excepción.

Hace más de 1,300 años se inició con la Hégira una nueva fe propagada por Mahoma y apoyada por el fortuito hallazgo de oro entre las dunas, hace menos de 200, entre las dunas hubo otro hallazgo descomunal: petróleo. A partir de entonces, pueblos de vida precaria fueron dejando de ser nómadas y cambiando de a poco sus tiendas por estructuras de magnitudes babelianas. Hace poco adquirieron el derecho para organizar un Mundial de Fútbol en pleno verano del hemisferio norte. Los clubes grandes ya tienen jugadores islamitas en sus filas.

El equipo Saudita se ha dado el lujo de instalar su campamento en Chechenia, república que ha dado dolores fundamentalistas a los rusos. Los rusos tienen en su historia un largo batallar contra el Islam, contra Tamerlan, contra los tártaros, contra los cosacos, contra el Imperio Otomano, cuando era mucho más que Turquía. La Unión Soviética no pudo retener a Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán, Kirguistán, Kazajistán y Azerbaiján, que actualmente ya no juegan con su camiseta.

Pero... la inmigración desde los arenales de los separados hasta las nieves de la metrópoli es ya un serio problema. A nivel interno los grupos musulmanes tienen tasas de crecimiento poblacional tres veces mayores que los cristianos ortodoxos y culturalmente ya proclaman el futuro de una Rusia Musulmana.

El fútbol llegó de lleno a los países petroleros islámicos a fines del siglo XX, han contratado argentinos, incluido Maradona, mexicanos —Borgetti—, europeos y cuantos africanos estén disponibles. Ya es un deporte altamente tecnificado, afuera de los estadios se estacionan Lamborghinis y Mercedes, los dromedarios son mascotas consentidas, no más bestias de carga.

El inicio de la Copa del Mundo será precedido por el mohecín, la oración de El Corán cantada en miles de minaretes, las torres de las mezquitas, desde las Filipinas hasta Argelia, pasando por Chechenia. Para los comentaristas es difícil la pronunciación de los nombres de equipos, porteros y delanteros arábigos, pero ahí estarán.