Más allá de la alimentación como un tema de un género propio (lo cual es muy evidente), resulta más interesante ver cómo a través de distintos géneros los temas relacionados con la comida están presentes.

Desde la magdalena de Proust, hasta el lobo de Caperucita que se come a la abuelita, en el acto de comer y en los símbolos de la comida, los seres humanos anclamos nuestros símbolos que remiten a emociones, pasiones y nostalgias.

Con motivo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara que se lleva a cabo en estos momentos, examinamos esa fascinación de las letras por la comida y viceversa.

Recorrer los pasillos de una de las ferias de libros más importantes a nivel internacional hace evidente esta relación: desde los libros de cocina y novedades, hasta los libros que ofrecen metodologías y consejos para llevar una dieta saludable, pasando por aquellos que se interesan en aspectos gastronómicos de la comida. Pero, más allá de la alimentación como un tema de un género propio (lo cual es muy evidente), resulta más interesante ver cómo a través de distintos géneros los temas relacionados con la comida están presentes.

Por ejemplo, en la sección de manga japonés, existen tratados enteros con ilustraciones gráficas de primera categoría acerca de lo que significa comer un ramen en Japón. En la literatura, diversas son las ocasiones en las que los autores se han detenido a retratar de manera sumamente descriptiva las técnicas de cocina, las recetas, o lo que comen los protagonistas de sus novelas.

La cocina es una de las metáforas predilectas para muchos de ellos, ya sea para retratar los usos y costumbres de determinadas épocas, o para, a partir de la forma de cocinar y comer, reflejar los sentimientos, las personalidades, las emociones y las pasiones de algunos de los personajes de ciertas novelas.

Dentro de los libros de arte y diseño, entendemos nuestra relación con la comida no sólo a partir del retrato de bodegones, sino también a partir del diseño de empaque y etiquetado de los alimentos.

Pareciera que un recorrido por los libros de historia del arte y la historia del diseño evidencia nuestra relación con los alimentos, en la que de productos frescos retratados en los bodegones, pasamos a los productos empacados y de conveniencia, retratados a través del diseño de etiquetas.

Dentro de los libros de arquitectura e interiores, las cocinas quedan como un registro de nuestra cultura material, en la que la evolución de los grandes espacios para cocinar a pequeños espacios integrados a los lugares donde pasamos la mayor parte de nuestra vida cotidiana reflejan también el número de horas que dedicamos a las tareas culinarias.

Los cuentos, las fábulas y los grandes clásicos de la literatura a veces estarían desprovistos de contexto si no se usaran las referencias de comida o culinarias para poder hacer más humanas las historias.

Desde la magdalena de Proust, hasta el lobo de Caperucita que se come a la abuelita, en el acto de comer y en los símbolos de la comida, los seres humanos anclamos nuestros referentes que remiten a emociones, pasiones y nostalgias.

La comida o el acto alimentario están presentes, pues, más allá de los libros de recetas o de dietas, de las nuevas panaceas para lograr la “vida eterna” o de la búsqueda de la felicidad.

La comida es algo que en los libros particularmente nos ancla a nuestra condición de humanos: al final todos necesitamos comer como una necesidad de sobrevivencia. En el cómo, cuándo y qué es donde imprimimos parte de nuestros procesos como civilización. Y en los libros es donde encontramos siempre la comida, como un recordatorio de lo que nos hace humanos, capaces de convertir una necesidad básica en algo que evoque el arte, la literatura, las ciencias y los esparcimientos.

Twitter: @Lillie_ML

Liliana Martínez Lomelí

Columnista de alimentación y sociedad

PUNTO Y COMO

Columnista de alimentación y sociedad. Gastronauta, observadora y aficionada a la comida. Es investigadora en sociología de la alimentación, nutricionista. Es presidenta y fundadora de Funalid: Fundación para la Alimentación y el Desarrollo.