México tiene mucho que ofrecer a las empresas chinas para que se asienten y hagan negocios en el país, aseguraron analistas durante el panel “Nearshoring: como el T-MEC puede atraer nuevas inversiones”, llevado a cabo  en la Cumbre de Capital Privado, organizado por la Asociación Mexicana de Capital Privado.

Samuel Peña, vicepresidente de Hisense Monterrey, empresa de electrodomésticos, dijo durante su intervención que México debe aprovechar la política comercial anti China que el actual gobierno estadounidense de Joe Biden ha seguido, prolongando la que se dio durante la administración de Donald Trump.

De hecho, dijo, “esa situación ha dejado a México como la única opción viable para que China pueda acceder al mercado estadounidense. Es más, la única manera como China podrá suministrar mercancías al mercado estadounidense es a través de un tercer país y que mejor que México por la cercanía con Estados Unidos”.

En ese sentido, dijo que se podría esperar en los próximos años que un importante número de empresas chinas trasladen su operación a México para de aquí tener acceso al mercado de Norteamérica (Estados Unidos y Canadá).

Además, agregó, las compañías del gigante asiático buscan la manera de reducir sus costos logísticos y de transporte mediante el Nearshoring.

El Nearshoring se deriva de offshoring, mecanismo por el cual una empresa transfiere sus procesos de negocio o de tecnología a terceros ubicados en destinos lejanos, con el fin de reducir costos.

Peña dijo además, que en general, la infraestructura comercial e industrial con la que cuenta el país es de clase mundial gracias al tratado de Libre Comercio que se firmó en 1994.

Socio estratégico

David O’Donnel, presidente de O’Donnel  México, empresa desarrolladora de parques industriales, dijo que desde 1994 el comercio entre México y Estados Unidos se ha triplicado en promedio.

Explicó que mientras que la economía estadounidense es de 23 billones de dólares, la de México apenas alcanza el billón de dólares anualmente.

El directivo dijo que el centro de consumo mundial por excelencia se encuentra actualmente en Estados Unidos. Ante ello, México debe aprovechar el hecho de que se ha convertido en un cluster industrial de escala mundial capaz de abastecer las necesidades de los consumidores estadounidenses. 

Agregó que además, el país cuenta con una mano de obra calificada y entrenada para cumplir con las necesidades de las empresas que deciden instalarse en el país.

Para O’Donnel las firmas mexicanas son hasta 30% más competitivas que las asiáticas en cuestiones de manufactura.

“El reto será construir clusters que sean competitivos y puedan satisfacer las demandas de los inversionistas. Es un proceso lento pero México está en el camino correcto”, comentó O’Donnel. 

diego.ayala@eleconomista.mx