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Aprendizaje permanente: relevante en el mercado laboral, pero con acceso desigual

El aprendizaje permanente gana relevancia en el mercado laboral, pero su acceso sigue marcado por informalidad y desigualdad. La OIT advierte que sólo 16% de los trabajadores participa en programas de habilidades, pese a que mejoran empleabilidad y salarios

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Las competencias socioemocionales son las más demandadas en vacantes laborales, por arriba de las cognitivas.Shutterstock

Gerardo Hernández

El aprendizaje permanente es una competencia relevante para el nuevo entorno laboral, en eso coinciden trabajadores, empleadores, instituciones educativas y gobiernos, aunque cada uno lo percibe con matices. Pero hay un reto, el acceso es desigual y aún depende mucho de si el empleo es formal o informal.

Este es uno de los hallazgos del informe Aprendizaje permanente y competencias para el futuro de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El estudio destaca “un cambio en el valor que las personas atribuyen a la educación y la formación iniciales”, si bien los títulos formales aún son decisivos para acceder al mercado laboral, “los cursos de formación breves y especializados, centrados en competencias concretas, gozan cada vez de mayor aceptación.

Para los trabajadores, el aprendizaje permanente es una oportunidad para mejorar su empleabilidad y ascender en sus carreras. Desde una perspectiva similar, los empleadores la perciben como la vía para contar con una fuerza laboral actualizada y facilitar la retención y atracción de talento. Para los gobiernos, tiene un efecto positivo en la alfabetización y adquisición de competencias que fortalecen la competitividad. Y para los proveedores de educación, representa una oportunidad de diversificar y ampliar su oferta.

Aunque cada visión es distinta, hay un punto en común entre los cuatro actores: se trata de una habilidad con el potencial de mejorar la empleabilidad y un crecimiento inclusivo de las personas.

“El aprendizaje permanente es el puente entre los empleos de hoy y las oportunidades del mañana. No se trata solo de empleabilidad y productividad, sino también de apoyar el trabajo decente, impulsar la innovación genuina y construir sociedades resilientes, lo que lo convierte en un elemento central de cualquier estrategia exitosa para el crecimiento y el desarrollo sostenible”, afirma el director general de la OIT, Gilbert F. Houngbo.

Sin embargo, el organismo internacional advierte sobre un acceso desigual al aprendizaje permanente. A nivel global, sólo el 16% de los trabajadores ha participado en programas de desarrollo de habilidades, pero ese universo sube al 50% entre empleados permanentes en el sector formal. Incluso en países de ingresos bajos, la formación facilitada por los empleadores formales es de 42 por ciento.

“Esto indica que los trabajadores de la economía informal, tanto en empresas informales como informales, tienen muchas menos probabilidades de beneficiarse de la formación que otros trabajadores en todo el mundo”, indica la OIT.

La desigualdad en al acceso es preocupante, si se considera que el desarrollo de habilidades tiene un vínculo con el crecimiento profesional y la mejora salarial. Un hallazgo clave, es que las vacantes que ofrecen una remuneración 20% superior al promedio suelen demandar un mayor número de competencias cognitivas básicas y sofisticadas, informáticas generales y especializadas, financieras, sociales y competencias de dirección de equipos.

Competencias más demandadas

La demanda de competencias está dando un giro. Aunque las cualificaciones técnicas son relevantes, el mercado laboral cada vez les da un peso mayor a las habilidades socioemocionales.

La investigación de la OIT revela que las habilidades socioemocionales representan más de la mitad de las competencias solicitadas en ofertas de empleo, en este grupo se encuentran cualidades como la comunicación, el trabajo en equipo, la empatía, la gestión del tiempo, la atención al cliente o el liderazgo.

También figuran entre las más demandadas las competencias cognitivas básicas, como la planificación y el pensamiento estratégico, y las competencias informáticas generales.

Aunque las competencias vinculadas con inteligencia artificial y aprendizaje automático aún son bajas en las ofertas de empleo en comparación con el resto de las habilidades, el organismo internacional reconoce que “su expansión es notable”.

“Se espera que esta tendencia al alza continúe o se acelere con la aparición de las tecnologías de IA generativa”, se indica en el informe.

Gerardo Hernández

Periodista especializado en políticas laborales, indicadores de empleo, futuro del trabajo, desarrollo de carrera, recursos humanos y salud laboral. Actualmente es editor de Capital Humano y coconductor del podcast Coffee Break.

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