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Copa Mundial de la FIFA 2026 exige profesionalizar el deporte en el país
Opinión

La Copa Mundial 2026 abre oportunidades para profesionalizar el deporte, generar empleo y fortalecer la economía nacional.
La Copa Mundial de la FIFA 2026 está a la vuelta de la esquina, y México está preparado para tener una nueva etapa dorada tanto en el ámbito deportivo como en el social y económico. Este es un punto de inflexión importante en el desarrollo del deporte como una industria estratégica que exige desarrollo profesional.
En el pasado, los deportes se consideraban un pasatiempo agradable relacionado con la salud y el bienestar, pero en tiempos más recientes, los deportes se han desarrollado en un aspecto profesionalizado que ha incluido compensación monetaria, estatus y profesionalización como entrenadores, directores técnicos, médicos, psicólogos y nutricionistas (Borja, 2021). Este cambio ha proporcionado los medios para organizar los deportes como algo más que entrenamiento y, por lo tanto, proporcionar alguna diferencia estructural.
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El deporte, como práctica, ahora es igualmente propicio para la educación integral. Este ejercicio nutre habilidades como el carácter, la cooperación, la adaptación y la disposición para tomar decisiones en momentos clave en una emergencia (Deportes IBERO, 2023). Estas capacidades son esenciales para ayudar a las personas a enfrentar entornos difíciles y contribuir al funcionamiento de grupos profesionales. Además, la profesionalización del deporte está estrechamente relacionada con sus beneficios económicos.
El futbol crea miles de empleos no solo a nivel internacional y nacional, sino que se considera importante incluso para las economías locales (Ramírez Barajas, 2024). Los grandes eventos deportivos estimulan los sectores de turismo y construcción a través de la atracción turística, así como al aumentar el consumo (Covarrubias, 2025). Sus ramificaciones se ven aún más potenciadas durante la Copa del Mundo 2026. En la planificación del evento, es necesaria una gran inversión en infraestructura deportiva y la mejora de las instalaciones deportivas, como ocurrió en la Ciudad de México con el Estadio Banorte.
Se anticipa que estos eventos generen cientos de miles de empleos y creen una identidad nacional deseable que se comercializará a los países vecinos. Los deportes incluso tienen un efecto significativo en la sociedad en su conjunto, promoviendo la cohesión social y desarrollando comunidades, así como valores de respeto y disciplina. Además, se considera un medio potencial para mejorar estos lazos sociales y crear oportunidades para los jóvenes.
La Copa del Mundo 2026 se convierte en una experiencia en deportes que no permite la misma elevación como un deporte trascendental, sirviendo como una plataforma ideal para que México reafirme su profesionalización de los deportes. También significa que apostar por este proceso es mejorar la competitividad económica y promover el desarrollo social a través de la creación de empleo. Y no es solo una moda; es un requisito urgente para aprovechar al máximo esta industria.
* Isabela Olavarrieta Garay, estudiante de la licenciatura en mercadotecnia de la Universidad Motolinia del Pedregal.
* * Dra. Norma Sirvent Plaza, directora de la Escuela de Ciencias Administrativas de la Universidad Motolinia del Pedregal
NOTA IMPORTANTE: Este contenido forma parte de los temas que abordaremos en el Suplemento de Universidades de El Economista, que se publicará este 28 de mayo. Un espacio para analizar los desafíos, tendencias y oportunidades del sector educativo. No te lo pierdas.

