Trípoli. Mientras aumentaban las deserciones de alto nivel de mandos del Ejército y se intensificaban las manifestaciones en esta capital, se supo que el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, se reunió en días pasados con el líder libio Muammar Gaddafi, pero no tuvo éxito en su papel de mediador para alcanzar un pacto de paz.

Zuma, quien también estuvo en Trípoli en abril, había adelantado que Gaddafi aceptó en principio un plan de paz propuesto por la Unión Africana, incluyendo un cese al fuego y un nuevo diálogo, pero el plan fue rechazado por los rebeldes y, en forma implícita por la OTAN, pues insisten en que Gaddafi debe irse antes de que pueda entrar en vigor cualquier cese al fuego.

Para enfatizar el objetivo final de la OTAN, el secretario general de la alianza, Anders Fogh Rasmussen, declaró el lunes en Bulgaria que el reinado de terror de Gaddafi está a punto de concluir.

Una horas después, en Roma, ocho oficiales del Ejército libio, incluyendo cinco generales, se presentaron en una rueda de prensa organizada por el gobierno italiano y afirmaron representar a un grupo de 120 oficiales militares que han desertado en los últimos días.

Lo que está ocurriendo con nuestro pueblo nos ha llenado de temor , consideró uno de los oficiales, quien se identificó como el general Oun Alí Oun. Hay una matanza terrible, hay genocidio y violencia extrema contra las mujeres. Ninguna persona inteligente y racional que tenga un mínimo de dignidad puede hacer las cosas que hemos atestiguado y que él (Gaddafi) nos ordenó que hiciéramos , acusó el oficial.

La reaparición de manifestantes a plena luz del día podría ser una indicación de que las fuerzas de seguridad cada vez tienen más problemas para controlar a los disidentes.