El 30 de octubre pasado, el embajador de Rusia en México, Víktor V. Koronelli, presentó sus cartas credenciales. Recibió a El Economista en la sede de la embajada para sostener una entrevista.

—Desde el golpe de Estado contra el presidente Víktor Yanukóvich, en febrero del 2014, se desató la inestabilidad en Ucrania que hasta hoy no ha terminado. ¿Quiénes fueron los golpistas?

Los golpistas fueron los partidos ultranacionalistas de Ucrania, de eso no hay duda, y varios grupos extremistas de corte nazi. A cinco años del golpe de Estado, Euronews realizó una encuesta a 10,000 ciudadanos ucranianos de los cuales casi 80% respondió que no habrían participado en las protestas del 2013 si hubieran sabido que el nivel de vida bajaría en su país. Algunas regiones del este del país no reconocieron el gobierno golpista que lanzaron las tropas contra la población civil. La misión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa no detectó tropas rusas en Ucrania, pero sí reporta que el ejército ucraniano cañonea las zonas residenciales. Por eso al menos 2.5 millones de ucranios huyeron a Rusia donde encuentran condiciones económicas más favorables.

—¿Quiénes dispararon contra los manifestantes en la plaza de la Independencia (Maidán) en Kiev?

Fueron francotiradores los que balearon a la gente, el hecho sigue siendo investigado porque fue una provocación para estimular los disturbios en los que murieron manifestantes y policías.

—¿Cuál era la postura del presidente ucraniano Leonid Kravchuk en tiempos de Yeltsin sobre Crimea?

Él decía que si el entonces presidente ruso Borís Yeltsin hubiera planteado que Crimea fuera devuelta a Moscú lo habría aceptado sin pensarlo dos veces.

—¿Por qué ocurre la adhesión de Crimea?

Crimea es una república autónoma, pues 70% de la población es históricamente ruso. Casi el primer decreto de los golpistas en Kiev era prohibir el ruso como idioma oficial, además de las amenazas de purgas étnicas. En este contexto, el gobierno constitucional de Crimea organizó un referendo. Se presentó más de 83% de la población y 96% votó a favor de reintegrarse con Rusia. Los crimeos ejercieron su derecho a la libre autodeterminación. En este caso no viola el principio de la integridad territorial. Optaron por no ser víctimas de violencia, como más de 40 personas que salieron a la calle a protestar pacíficamente contra el golpe y terminaron incinerados en la Casa de Sindicatos en Odesa.

—¿Qué fue lo que ocurrió en noviembre en el mar Negro, entre Rusia y Ucrania?

Varios barcos ucranianos con oficiales de la inteligencia militar a bordo que llevaban armamentos violaron la frontera nacional de Rusia en el mar Negro. Admitieron tener la orden oficial de provocar el incidente. El presidente ucraniano fue el autor de esta provocación e inmediatamente la aprovechó para decretar el estado de excepción.

—¿Por qué cree que Petro Poroshenko aplicó la Ley Marcial después del problema en el estrecho de Kerch y no durante el proceso de adhesión de Crimea?

Estamos seguros de que la decisión del presidente ucraniano tiene raíces meramente políticas porque se celebrarán elecciones en marzo y él tiene niveles bajos de popularidad, alrededor de 20 por ciento.

—También Ucrania decidió firmar la ley para poner fin al Tratado de Amistad, Cooperación y Asociación con Rusia, ¿qué opina el gobierno de su país sobre esta decisión?

Si, la vigencia del acuerdo terminará en abril del 2019, la decisión muestra que el presidente está complicando la relación bilateral y no quiere colaborar.

—¿Responderá Rusia a la medida que tomó Ucrania de prohibir la entrada al país a los hombres rusos entre 16 y 60 años?

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ya respondió con facilitar a los ucranianos los trámites para obtener el pasaporte ruso y obtener la ciudadanía. No construimos muros fronterizos sino que tendemos la mano a nuestros hermanos.

—¿Rusia ha incrementado su presencia militar en el mar de Azov?

Rusia protege y seguirá resguardando sus fronteras, desde hace muchos años no hemos aumentado la presencia militar a pesar de que tenemos pleno derecho internacional para hacerlo, no tenemos necesidad. Los ucranianos sí crearon una base naval militar en la ciudad de Berdyansk.

—¿La relación entre Rusia y Estados Unidos se ha desgastado a raíz de la investigación del fiscal especial sobre la posible injerencia rusa en las elecciones de EU, Robert Mueller?

La relación se encuentra en el nivel más bajo y podría complicarse más si Estados Unidos se retira del tratado sobre misiles de mediano y corto alcance. Nosotros proponemos mantener este tratado para garantizar la paz. La reunión prevista entre ambos presidentes paralelo a la Cumbre del G20 en Argentina fue cancelada por el gobierno estadounidense bajo el pretexto de la detención de los barcos ucranianos, lo cual no tiene nada que ver con nuestras relaciones bilaterales. Nuestro gobierno está abierto para hablar de cualquier tema.

—¿Qué podría destacar sobre la relación entre México y Rusia?

Con 128 años de relación bilateral, México es el segundo socio comercial más importante de América Latina para Rusia, el intercambio comercial en el 2017 fue de 2,500 millones de dólares. Estoy seguro de que con la administración del presidente López Obrador compartimos el interés de profundizar la relación en todos los sentidos.

—¿Cuáles son los principales temas de su agenda diplomática?

Ya estamos trabajando un acuerdo de supresión de visado para los mexicanos, para incrementar el flujo turístico. El presidente López Obrador me confirmó su interés de que el primer acuerdo que firme con Rusia sea éste, el cual esperamos que se concrete en el 2019. Es importante reanimar el mecanismo de la Comisión Intergubernamental sobre Cooperación Económico-Comercial, Científico-Técnica y Navegación Marítima.